Robó U$S 9.000 en juguetería, luego recibió siete puñaladas por el botín

| El delincuente dijo a la Policía que no sabía cómo se había herido. Sus colegas vaciaron el depósito de la juguetería

Tras robar mercadería de una juguetería del Cordón por un valor de U$S 9.000, los ladrones discutieron sobre la forma de reparto y uno de ellos recibió unas siete puñaladas en un local vecino al comercio.

A las 0.35 horas de ayer, un móvil de Radio Patrulla encontró caído a Héctor Alfredo Telis Santos, de 38 años, casi desangrado, a una cuadra de la juguetería.

Cuando los efectivos policiales le preguntaron qué le había sucedido, Telis Santos afirmó que desconocía la forma como se había herido. El móvil trasladó a Telis Santos hacia el Hospital Maciel donde se le diagnosticó múltiples heridas de arma blanca en el pecho, brazos y piernas.

Tras investigar la identidad del individuo, los detectives del Distrito Sur descubrieron que tiene profusos antecedentes penales. Horas más tarde, los agentes recibieron la información de que, a una cuadra donde encontraron a Telis Santos, habían prácticamente vaciado el depósito de una juguetería.

Al concurrir al local comercial ubicado en Arenal Grande 1681 y Paysandú, los policías observaron varios charcos de sangre en una casa precaria situada al costado del comercio.

El propietario de la empresa robada es un ciudadano argentino. Según los empleados, no posee seguros.

PERDIDA. A las 8.30 horas de la jornada pasada, Mariela Ferraro (32) y Richard Cardozo (28), empleados de la juguetería, no ocultaron su sorpresa cuando observaron que el depósito del lo- cal estaba totalmente vacío.

"Se robaron como dos camiones de juguetes, inflables y championes. Estimamos que el monto de lo robado ronda los U$S 9.000", dijo Cardozo a El País.

Los delincuentes ingresaron a la propiedad por los fondos. Luego violentaron unos barrotes de una reja y entraron en el depósito. Allí había una gran cantidad de cajas sin abrir que contenían juguetes e inflables.

Según Ferraro, los ladrones "tuvieron todo el tiempo del mundo" para llevarse la mercadería, ya que aprovecharon el fin de semana largo. Agregó que un vecino escuchó que la alarma del local sonó el sábado 25.

Al costado de la juguetería hay un predio de unos 25 metros de extensión. Un perro atado a una cadena ladra a cualquier extraño que asome la cabeza por un portón desvencijado.

A un costado del terreno se levanta una construcción precaria de block. No había nadie.

En el lugar habían pasado muchos policías.

"Ahí viven unos intrusos que se metieron en ese terreno", explicó Ferraro.

A poca distancia de la puerta, un gigantesco charco de sangre muestra la dimensión de la pelea entre los delincuentes. Luego, al llegar a la calle, con una sola mirada a las baldosas, se puede establecer hacia dónde caminó el herido.

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