Parecido, pero no es lo mismo. No se trata del sistema de devolución de impuestos conocido universalmente como "tax free" y que se aplica, sin ir muy lejos, en Argentina. En rigor, se trata de un sistema de reducción de impuesto —concretamente del IVA— en la compra de aquellos bienes y servicios de consumo en el sector turístico del orden del 9%. Ese es el proyecto de ley presentado por el Ejecutivo y que espera su aprobación en la Cámara de Senadores. Su rápida aprobación, ya que el gobierno pretende contar con este instrumento para crear condiciones más competitivas para esta temporada turística.
El director de Macroeconomía del Ministerio de Economía y Finanzas, el economista Fernando Lorenzo, lo definió en términos bien precisos: "Es estrictamente una reducción de impuestos hasta en nueve puntos porcentuales de la tasa del IVA aplicada sobre un conjunto de servicios que integran la canasta de consumo de turistas o ciudadanos uruguayos o extranjeros que consuman en nuestro país".
Otro proyecto, presentado por los diputados nacionalistas Jorge Gandini y Remo Monzeglio, proponía en cambio si la devolución lisa y llana del impuesto a los turistas. La iniciativa empero fue parcialmente objetada por el equipo económico, que si bien elogió lo positivo del proyecto advirtió sobre las dificultades para su implementación práctica debido a los fuertes controles que implicaría tanto sobre el comercio como sobre el propio turista, según explicaron las autoridades económicas en la Comisión de Hacienda de Diputados.
BENEFICIOS. ¿Cómo funcionará este sistema que beneficiará por igual a turistas uruguayos y extranjeros? En principio solamente para las compras con tarjetas de crédito‚ la razón de ello es que el gobierno busca el doble efecto de facilitarse mecanismos de control, y estimular la formalización de muchos sectores comerciales que operan en el área del turismo dentro de la informalidad.
El director de la Asesoría Tributaria del Ministerio de Economía, David Eibe, explicó a los legisladores el mecanismo diseñado para aplicar esta "reducción" impositiva. "En el mecanismo que diseñamos, el monto total del impuesto se incluye en la factura correspondiente, es decir que en la operación que realiza el comerciante con el cliente, el impuesto se aplica al monto total. Luego se da un crédito al comerciante por la diferencia entre el monto total y la reducción de impuestos. Ese crédito se pone de manifiesto en el estado de cuenta del consumidor. De esta forma se cierra un circuito con mucha claridad y transparencia, de manera que no haya equívocos entre los distintos sacrificios que se están haciendo en el sistema", ilustró Eibe.
Los comercios que tendrán este beneficio son, principalmente, los vinculados al ramo de la gastronomía. En el primer artículo del proyecto de ley se establece la lista: "Servicios gastronómicos, cuando sean prestados por restaurantes, bares, cantinas, confiterías, cafeterías, salones de té y similares, o por hoteles, moteles, apart hoteles, hosterías, estancias turísticas, hoteles de campo, granjas turísticas, posadas de campo, casas de campo y camping hostels, siempre que dichas prestaciones no integren el concepto de hospedaje".
Buscan formalización de la economía
El director general de Rentas, Eduardo Zaidensztat, argumentó en favor de la iniciativa. Aseguró que la misma estimulará al formalismo en estos sectores comerciales. "Habrá un comportamiento racional del consumidor que se planteará por qué pagar 23 puntos de IVA si utilizando la tarjeta de crédito —es a lo que se apuesta— se puede abonar hasta nueve puntos menos", explicó.
"Entonces, la gente que pagaba al contado pasará a hacerlo con tarjeta de crédito", afirmó y añadió que esto representa una pérdida neta de recaudación pero llevará a la formalización de la economía".
Zaidensztat manifestó que "cuando se pague con tarjeta de crédito o de débito el empresario sabrá que va a ser muy fácil fiscalizar la información a través del cruzamiento de datos con las tarjetas".