Que alguien prenda la luz y el audio

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ANDRÉS LÓPEZ REILLY

Joan Manuel Serrat, Alfredo Zitarrosa, Los Olimareños, Estela Raval y la Cicciolina tienen algo en común: actuaron en el Parador del Cerro. Un lugar emblemático de Montevideo, que la Intendencia pretende recuperar mediante una licitación.

"Viajé desde Buenos Aires con Edmundo Rivero, el de las manos como capazos y la voz de trueno; con él compartía cartel en el Parador del Cerro". Con estas líneas el cantante Joan Manuel Serrat evocaba uno de los hitos de la noche montevideana. Un espacio totalmente vidriado, construido a los pies de la fortaleza que en algún momento defendió a la ciudad con sus cañones.

El Parador del Cerro fue, por muchos motivos, un verdadero fenómeno. Por su escenario pasaron algunos de los más grandes artistas y cantantes contemporáneos del Río de la Plata y de otras fronteras.

Existió y brilló en un lugar en el que hoy pocos se animarían a desafiar a la noche y al que hace muchos años había que llegar haciendo una suerte de expedición por la ciudad, cuando los accesos a Montevideo no estaban construidos.

Los tiempos son otros y el lugar también. Sin embargo, la Intendencia Municipal de Montevideo entiende que ese balcón privilegiado, con una de las vistas más hermosas de la ciudad, debe ser rescatado del ostracismo, después de años de abandono.

En el pasado, el Parador del Cerro estaba por fuera del circuito de boliches de la capital. Pero Everly Rodríguez, entonces un joven emprendedor, luego exitoso empresario, creyó en él y lo colocó al tope de la agenda cultural y gastronómica. Lo levantó prácticamente desde la nada y lo tuvo que reconstruir cuando los tupamaros lo dejaron hecho añicos, en 1970.

LLAMADO. La Intendencia licitará la explotación del Parador del Cerro "con el objetivo de lograr su revitalización patrimonial, a través de una actividad permanente que también potencie la zona como destino turístico", señala la página web del municipio.

El destino del local quedará a criterio de los interesados, aunque se establece que la administración podrá desestimar las propuestas que considere inconvenientes.

El adjudicatario deberá recuperar y mejorar el desvencijado local, encargarse de la limpieza y la vigilancia del edificio y su entorno. También deberá abonar un canon mensual. Todo esto, dentro de un plazo de concesión de 5 años, el cual podrá ser renovado.

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