A pesar de que la ministra de Salud, María Julia Muñoz, desmintió enfáticamente que se hubieran suspendido los tratamientos de radioterapia con acelerador lineal en el Hospital Pereira Rossell, diversas fuentes médicas consultadas y pacientes entrevistados por El País aseguraron que durante toda la semana pasada no se utilizó el equipo.
Calificados médicos del servicio aseguraron que se postergaron sesiones con ese equipo de punta a por lo menos cinco niños, pero también a mujeres que reciben radiación por diferentes cánceres ginecológicos.
Por su parte, el diputado blanco Miguel Asqueta (Alianza Nacional) dijo a El País que la semana pasada se presentó en su despacho un grupo de mujeres que se atienden por cáncer en el Pereira Rossell, para manifestar que hace una semana que no reciben el tratamiento habitual.
ABANDONO. Tras el relevo de José Leborgne dispuesto por la ministra, abandonó también el Instituto de Radioterapia, el físico médico René Curochquin, que se encargaba de realizar el mantenimiento diario del acelerador lineal, un equipo de radioterapia de última generación que permite irradiar con máxima precisión los tumores, según informó ayer El Observador. El especialista es uno de los dos técnicos del país formados en física médica, pero a la vez el que tiene la mayor experiencia. El control que realizan los técnicos es esencial para que, por ejemplo, los equipos irradien las dosis adecuadas.
Altas fuentes del Pereira Rossell consultadas por El País aseguraron que el lunes de la semana pasada la nueva directora del centro Blanca Tasende ordenó suspender los tratamientos por la ausencia del físico médico y porque no estaba segura de las condiciones de mantenimiento del equipo.
Los médicos consultados se enteraron de la suspensión el martes pasado a través del testimonio de varios padres que tienen niños con cáncer. Los familiares de los pequeños les afirmaron que en el hospital se les dijo que se habían suspendido los tratamientos porque el aparato estaba "roto". Cuando los profesionales hicieron las averiguaciones para confirmar esa situación, dos calificados especialistas del servicio de Radioterapia les certificaron que el equipo no tenía absolutamente ningún desperfecto.
Las mismas fuentes aseguraron que la nueva dirección de Radioterapia dispuso tratar a los pacientes que tuvieran la indicación correspondiente con el equipo de cobalto. Agregaron que a los que tienen cuadros oncológicos no adecuados para ese equipo alternativo, se les postergaron los tratamientos. La cobaltoterapia prácticamente no se utiliza en el hemisferio norte y ha sido superada por los aceleradores lineales. Especialistas consultados hicieron hincapié además en que la postergación de las sesiones puede ser "contraproducente", ya que el tratamiento debe hacerse de acuerdo al "ritmo" de sesiones predeterminado.
Los médicos discreparon con la orden de Tasende y decidieron incluso realizar gestiones para derivar a los niños al Instituto Nacional de Oncología (INDO), el otro centro que cuenta con un acelerador lineal. Sin embargo, el viernes, algunos jefes de servicio muy preocupados y molestos por la situación se comunicaron con el director del hospital Pereira Rossell, Fernando Tomasina, y con la directora del sector pediátrico, Beatriz Silva, para exigirles una solución, ya que de lo contrario denunciarían públicamente la situación.
Consultado por El País, Tomasina respondió que recién el viernes pasado recibió "la solicitud de coordinación de tratamientos con el acelerador" por parte de un oncológo pediátrico y que "con la doctora Tasende, se le aseguró la continuidad al tratamiento de los pacientes".
"Cuando hubo necesidad de tratamientos, se coordinó inmediatamente", dijo el director.
Las principales autoridades jerárquicas del MSP negaron enfáticamente la suspensión de los tratamientos. Muñoz dijo en El Espectador que la información es "falsa" porque ASSE tiene las potestades necesarias de hacer los contratos imprescindibles para cubrir el tratamiento de todas las personas. "No tenemos derecho a hacer sentir que gente que estuvo 40 años monopólicamente ahí adentro, son los mejores", declaró a El Espectador.
"No hubo ningún niño que no fuera atendido en estos días. Tampoco hubo ningún adulto no atendido, porque en realidad acá no hay monopolios y que uno sea el rey de una técnica", afirmó. "Hubo gente fuera de ella que trató de monopolizarlo, pero la Facultad lo ha democratizado siempre. Saberes hay en muchas personas", agregó.
El director de ASSE también aseguró que se brindaron todos los tratamientos y que ya se ha nombrado otro físico. El País intentó comunicarse con la ministra sin éxito y el subsecretario Miguel Fernández Galeano admitió que "no manejaba información sobre esta situación". No obstante, en el Pereira, sigue existiendo preocupación. Varias fuentes consultadas aseguararon que la mayoría de los técnicos que trabajaban en el servicio eran contratados por los Leborgne y que el servicio está quedando desmantelado.
claves
DESTITUCION El gobierno dispuso en mayo el cese del médico José Leborgne de la Dirección del Instituto de Radioterapia del Hospital Pereira Rossell. El Poder Ejecutivo resolvió que ese cargo pase a ser ocupado por la médica Blanca Tasende, que había trabajado anteriormente en el Centro de Oncología y Radioterapia (COR), propiedad del hijo del presidente Tabaré Vázquez.
MUÑOZ Ante los cuestionamientos de la oposición por el cese de Leborgne, la ministra de Salud Pública María Julia Muñoz aclaró que la medida no suponía un ataque personal contra el jerarca, sino que obedecía a la decisión del gobierno de poner en práctica una nueva política para combatir el cáncer. Cuestionó, sin embargo, que el gobierno del ex presidente Jorge Batlle haya ratificado a Leborgne en su cargo el día antes del cambio de mando.
MUÑOZ II Al día siguiente, puso en dudas la forma de proceder del saliente jerarca y manifestó que el Parlamento debía investigar su actuación. Sin embargo, posteriormente, Muñoz aclaró que la investigación estará limitada sólo a la órbita del Ministerio de Salud Pública y que nunca sugirió la creación de una comisión investigadora.
MEDICOS En ámbitos científicos y académicos causó preocupación la remoción de José Honorio Leborgne, cuestionando la decisión del gobierno y lanzando críticas contra Muñoz.
VAZQUEZ El presidente intervino en la polémica al cuestionar que la Dirección del Instituto de Radioterapia haya sido ocupada sucesivamente por los hermanos Félix y José Leborgne.
ANTECEDENTES En medio del debate, volvió a la discusión una denuncia de años atrás sobre trastornos en mujeres sometidas a tratamiento de cáncer de útero durante la dirección de los Leborgne en el Pereira.
"Lo trataron con el antiguo"
La familiar de un paciente que recibe radioterapia en el Pereira Rossell aseguró a El País que "después del lunes pasado" el acelerador lineal no estuvo operativo. "El se atendía en el equipo más moderno, pero el radiólogo nos dijo que había un problema técnico y no se podía usar", apuntó la hija de un paciente que supera los 70 años. Por el acelerador del Pereira se atendían también los hombres, dado que el Instituto de Oncología no suele dar abasto para todas las patologías.
"Primero nos dijeron que el equipo tenía un problema y después que faltaba un técnico. Pero el jueves y el viernes, ya lo volvieron a tratar pero en el equipo más antiguo", narró la paciente en relación a la bomba de cobalto, el segundo equipo que está instalado en el Pereira, pero que no tiene la misma precisión para irradiar los tumores.
La paciente también confirmó que el lunes su familiar volvería a ser tratado en el acelerador lineal de alta energía, según le indicaron los médicos.
Fuentes médicas también comentaron que el INDO se va a sobrecargar porque ahora en el Pereira sólo se tratarán tumores ginecológicos o pediátricos y los otros tumores se están derivando allí. "Lo que pasa es que el INDO todavía no está preparado para absorber una mayor demanda como esa", explicaron.