Venezuela: la “teoría de las manos limpias” y la gravedad “máxima” de la intervención de EE. UU., según experta

En entrevista con El País, la doctora Magdalena Bas, docente grado 4 de derecho internacional, analizó la captura de Maduro y qué implica para Uruguay y el “minilateralismo” de la región.

Magdalena Bas.
Magdalena Bas.
Foto: Darwin Borrelli

La intervención de Estados Unidos en Venezuela reavivó el debatesobre el derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos, en medio de posturas cruzadas por condenas al accionar del presidente Donald Trump y a los años de degradación democrática y de violaciones a los derechos humanos por parte del régimen chavista.

En entrevista con El País, Magdalena Bas, doctora en relaciones internacionales y docente grado 4 del Instituto de Derecho Internacional Público de la Udelar, analizó la gravedad de la operación estadounidense, la normativa mundial aplicada a Venezuela y qué implica para Uruguay y la región.

“Tiene una gravedad legal máxima, porque la soberanía y la integridad territorial de Venezuela. El derecho internacional actual se basa en la soberanía de los estados. Desde 1945, con la creación de las Naciones Unidas, está prohibido el uso de la amenaza de la fuerza. Hay excepciones. La legítima defensa, individual o colectiva. Eso se suele conocer de una manera más generalizada por la legítima defensa en el derecho penal. Funciona de una manera bastante similar, con sus características propias del sistema. En este caso no hubo un ataque previo de Venezuela a Estados Unidos, así que legítima defensa no podríamos argumentar. Además, fue sin la autorización del Consejo de Seguridad”, sostuvo.

En ese sentido, Bas también aclaró un par de cuestiones puestas en duda desde el punto de vista normativo: “Algo que puede llegar a ser de interés es empezar a preguntarnos: si era un gobierno ilegítimo, entonces, ¿habilitaría a usar la fuerza y a no tener que estar amparado en Estados Unidos por el principio de no intervención o cualquier otro principio del derecho internacional? La respuesta es no. Que sea un gobierno ilegítimo no autoriza ni le da carta blanca a Estados Unidos para hacer lo que hizo. Por eso es gravedad máxima. Por otro lado, hay una violación sistemática de los derechos humanos, lo cual creo que prácticamente nadie discute. Los presos políticos son un ejemplo clarísimo. Bajo ese argumento, ¿Estados Unidos tiene posibilidad conforme al derecho internacional de hacer lo que hizo? La respuesta también es no”.

La experta aludió a un concepto utilizado por los gobiernos estadounidenses para justificar sus intervenciones en otros países, más que nada en Medio Oriente, denominado “la responsabilidad de proteger”, pero “no es algo generalizado” ni está previsto en la normativa internacional. El argumento consiste en que un Estado “tiene responsabilidad de proteger a la población de otro en el cual se violan los derechos humanos o el derecho internacional humanitario”.

“En todo caso, podremos encontrarnos con una costumbre internacional, que está naciendo pero que todavía no es obligatoria. Así que la responsabilidad de proteger también es muy difícil de establecer que exista en este caso, porque además nos lleva a un terreno bastante peligroso. Lo mismo podrían argumentar otros estados, como Rusia en Ucrania, o China con Taiwán. Estados Unidos, desde la primera administración de Trump, tiene muy poco interés en las organizaciones multilaterales. El retiro de la Unesco y de la OMS creo que es un ejemplo. Se retira del acuerdo marco sobre cambio climático. De ese acuerdo marco surge el acuerdo de París. No es tan fácil irse en derecho internacional, y volver es bastante complejo. Es el país que más se ha retirado de las organizaciones internacionales en el mundo”, afirmó la docente.

Maduro y su esposa serán juzgados en Nueva York, con una acusación de delitos de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, conspiración para la posesión de ametralladoras y artefactos destructivos y conspiración para usar esas armas. Sobre esto, Bas acotó que la captura por parte de Estados Unidos. “es una detención arbitraria conforme al derecho internacional”.

“La detención es ilícita, entonces a mí me cuesta entender que de una detención ilícita, por más que se siga el debido proceso, ese procedimiento sea lícito"; puntualizó.

“Estados Unidos argumenta que se hizo siguiendo los procedimientos previstos, pero la normativa estadounidense no se aplica en un suelo venezolano. Yo no estoy dudando de que el procedimiento que ellos argumentan haber seguido sea el que se siguió. El problema no es el procedimiento, es que allí no se aplica”, explicó. “O sea, puede ser Venezuela y el día de mañana Uruguay. Tal vez eso debería preocuparnos”.

Debate en Uruguay

En Uruguay, el accionar de Estados Unidos y la situación de Venezuela volvió a poner en discusión, ya de vieja data, las distintas posiciones de los partidos políticos, y así se vio cuando uno por uno se expresaron el sábado 3 de enero.

El expresidente Julio María Sanguinetti dijo en la red social X: “Venezuela impugnó la carta de DD. HH. Interamericana, rechazó la Corte Interamericana y la carta de la OEA [Organización de los Estados Americanos]. No puede invocar los derechos que ha rechazado”. En esa línea se manifestó también el diputado colorado Conrado Rodríguez. “Una dictadura sin legitimidad ni jurídica ni moral, que viola derechos humanos, no puede aducir principios del derecho internacional”, manifestó en Facebook. Según el legislador, “lamentablemente el derecho internacional no funciona hace años” ni “ha funcionado para sancionar al gobierno dictatorial de Venezuela, ni tampoco para hacerlo con Rusia por su invasión a Ucrania”.

Consultada sobre este argumento, Bas trajo a colación otro concepto denominado “la teoría de las manos limpias”, usado principalmente en cuestiones de arbitraje por inversiones, y explicó por qué no se aplicaría "al caso venezolano”.

“Solo la he visto aplicada en solución de controversias inversor-estado, no en temas de derechos humanos o de violación a la integridad territorial de un Estado. Esa doctrina de las manos limpias lo que dice es que no se puede pagar si incumplió determinado acuerdo. Pero yo solo lo he visto aplicado a temas de inversiones extranjeras, pura y exclusivamente. Esa idea existe, pero es muy acotada. Argumentar que, porque uno viola determinadas normas, queda desprotegido o excluido, es una situación muy peligrosa. Porque también implicaría argumentar que los demás pueden violar esas normas en relación a ese Estado. Con ese razonamiento, Estados Unidos estaría habilitado a incursionar en Venezuela. Y no lo está. Hay casi unanimidad en la doctrina de que Estados Unidos no tiene derecho a hacerlo. El derecho internacional no funciona así. O sea, no quedás excluido por violar las normas”, describió.

Magdalena Bas
Magdalena Bas.
Foto: Darwin Borrelli

¿El derecho internacional falló a la hora de brindar una salida a la situación de Venezuela? Bas dice que es una interpretación “muy generalizada” y que “tiene que ver más que nada con la comparación del derecho internacional con el derecho interno”. “En el derecho interno, los estados tienen posibilidad de coercibilidad. En lo internacional, falta poder de coerción”.

“Lo que hay es una sanción moral a nivel internacional. El derecho internacional funciona todos los días, porque si no, no aterrizarían vuelos en el Aeropuerto Internacional de Carrasco. Los principios del derecho internacional público, basados en la soberanía, también generan un doble juego. Son muy positivos a la hora de proteger a los estados frente a la injerencia extranjera y establecer que todos los estados son iguales jurídicamente, pero también hacen que, cuando sucede algo que al resto no le gusta, no se pueda intervenir. Si a mí no me gusta lo que pasa en otro estado, buscaré la forma pacífica, una negociación, un mediador, pero no puedo establecer yo cuál va a ser el gobierno”, adujo.

En una situación como la de Venezuela, “lamentablemente es el mismo argumento”. La analista aseguró que “podría haber existido mayor condena y una presión más firme de parte de los gobiernos latinoamericanos en general, lo mismo con Nicaragua, con El Salvador, para poner diferentes colores políticos”.

“Desde las relaciones internacionales lo único que se logró fue aislar a Venezuela, que quedó cada vez más aislada, sin aliados, desde el punto de vista político, generando una presión migratoria terrible en algunos países. Terminó en que Venezuela estuviera en un espiral en su propio régimen, que no implosionó, como en algún momento se decía”, manifestó.

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