Un domingo casi como todos fue el que se vivió en el interior tras el referéndum

En Colonia. Foto: Soledad Gago.

POR LA LUC

La votación se concentró de mañana y después la gente disfrutó del clima.

La tónica general en la que se desarrolló la jornada cívica del día de ayer fue de tranquilidad y en buena parte del interior transcurrió casi como un domingo cualquiera, según pudieron comprobar los periodistas de El País en varios departamentos.

En casi todos ellos el fuerte de la actividad se concretó en horas de la mañana, tras lo cual sus habitantes aprovecharon el buen clima para pasear y reunirse con familiares y amigos.

Así pasó en Colonia del Sacramento, por ejemplo, donde después del mediodía había ritmo de siesta: circulaban pocos vehículos y mucho menos peatones. El movimiento en las calles iría en aumento a medida que el sol se hacía, cada vez, menos intenso: típico domingo veraniego.

En el Barrio Histórico, la zona más turística de la ciudad, había el movimiento de un fin de semana soleado en Colonia sin pandemia: con turistas que caminan por sus calles empedradas.

Los restaurantes, bares, cafés y heladerías de la zona tenían mesas ocupadas, personas esperando para subir al faro y en un local de artesanías, sentadas en el pasto o sacándose fotos, hablando en español, en inglés o en portugués.

Mate y termo en mano, Marcelo y su esposa son de la ciudad, pero viven en Montevideo desde hace más de diez años. Aun así, no han hecho el traslado de la credencial: cada elección es una excusa para volver a la ciudad. Salieron el viernes, votaron temprano y aprovecharon el día para pasear.

Como ellos hay varios: llegaron desde otras ciudades de Uruguay o cruzaron el Río desde Argentina. Sin embargo, no todos llegaron a la ciudad para votar en el referéndum.

En la rambla, que se monta sobre el Río de la Plata, los carteles rosados y azules se mezclaban entre sí: Votá sí o Colonia no deroga. Sobre las siete de la tarde aún había circuitos con personas adentro, pero el movimiento cesó. El sol cayó sobre el río y allá, en el horizonte, se veían las primeras luces de Buenos Aires.

Río negro

La ciudad de Fray Bentos le siguió los mismos pasos a la capital del departamento vecino.

Capítulo aparte se podía ver en el interior del interior, la jornada del domingo dejó algunas postales. Un paisano que por ser domingo cambió el caballo por la moto y hasta un matrimonio de 85 años que fue a votar de la mano en las localidades de Paso de la Cruz y General Borges.

Más al norte del departamento sobre el río Uruguay, la colonia rusa de San Javier esperó a los visitantes con puestos callejeros con comidas típicas eslavas: shaslik (cordero macerado) cocinado al fuego frente a la plaza Libertad y piroj (torta) de ricota y dulce de zapallo, fueron las especialidades que eligió la gente para disfrutar de un domingo caracterizado por el buen clima y una temperatura sumamente agradable.

Los descendientes de rusos que viven en la colonia Ofir, fueron quienes con su vestimenta clásica dieron el tono distinto a la jornada. Con un español no tan claro, pero entendible, contaron que cada vez se sienten más integrados a la comunidad local, luego de décadas en las que, por su propia religión, no escuchan radio, no miran televisión y casi que no permiten fotografiarse para los medios. En la década del 60 llegaron desde la frontera de Rusia con China, a diferencia de los fundadores de San Javier, que vinieron desde la región europea de Voronezh. Se definen como agricultores “de sol a sol” que venden sus productos en ferias de Paysandú y Río Negro.

Algunos miembros han logrado desarrollar producción de granos a escala. La necesidad de innovación de maquinaria y de comercializar su producción, los ha llevado a “abrirse” e integrarse cada vez más.

Paysandú

Un domingo soleado y templado recibió a los sanduceros y la calma y la tranquilidad también resultaron ser las características de un domingo que parecía como otro cualquiera. Eso sí, con un poco más de movimiento en algunas calles.

Sin aglomeraciones, sin largas filas de autos, con la dinámica habitual de una jornada común. El paso fronterizo, que se encuentra en la cabecera sanducera, no mostraba signos de un gran movimiento mientras conversaban entre sí los trabajadores del puente.

“Ha sido un día normal como cualquier otro”, dijo a El País uno de ellos.

En las calles de la capital sanducera los vehículos iban y venían, las motos, las bicicletas y la población se movían sin prisa pero sin pausa; el típico paseo por la costanera no se postergó, ni las salidas a la vera de las rutas 90 y 3.

Las horas de la mañana fueron mayormente las elegidas para sufragar, con varias colas en varios circuitos; todo, queda claro, con calma y tranquilidad.

Salto

Salto, el único feudo frenteamplista del interior del país, a excepción de Canelones, también vivió la instancia electoral con tranquilidad.

En todo el departamento la calma reinó durante toda la jornada y la gente concurrió a los circuitos sin la algarabía y parafernalia propia de un acto electoral.

No se veían los tradicionales asados ni clubes políticos esperando militantes y votantes, sino que los pocos delegados que podían verse estaban atentos a algún inconveniente en las mesas más que a quienes concurrieran a sufragar. (Soledad Gago, Colonia/ Daniel Rojas, Río Negro/ Pedro Dutour, Paysandú/Hugo Lemos, Salto)

La calma minuana no se vio afectada

Uno de los principales atributos del departamento de Lavalleja a la hora de su promoción turística es la tranquilidad que ofrecen sus sierras, la desconexión con lo urbano: la calma. Así se vive el día a día, y así en definitiva fue también cómo se vivió la jornada electoral ayer, sin sobresaltos ni grandes sorpresas.

En Minas, la capital de un departamento históricamente blanco, el día soleado ayudó a que la votación fuera el pretexto perfecto para organizar reuniones con familiares, amigos y viejos compañeros de generación que ya no viven en la ciudad pero que aprovechan las instancias electorales para reencontrarse.

De termo y mate aunque también de tapabocas, en los circuitos el clima fue pacífico, más allá de algún chisporroteo político comentado por lo bajo en las filas de votación entre simpatizantes del “Sí” y del “No”, pero que solo quedaron en excepciones. Como ya es costumbre, los adultos mayores concurrieron a votar temprano en la mañana con su tradicional -y absurdo- consejo hacia los más jóvenes: “Mijo, vote bien”.

En las calles pasó lo mismo. Algunas personas caminaban vestidas de celeste y otras de rosado como forma de hacer explícita su postura pero sin llegar a conflictos. Lo mismo se vio en los autos y las casas, banderas de una y otra opción del referéndum.

La premisa defendida por parte de los diferentes dirigentes políticos departamentales fue la de celebrar la democracia más allá del resultado final y de las diferencias ideológicas, en línea, por supuesto, con esa tranquilidad serrana característica de Lavalleja. (Pía Mesa, Lavalleja)

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