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Santiago González: “En las bocas de droga están apareciendo metralletas”

En entrevista con El País, el director de Convivencia y Seguridad Ciudadana defendió la gestión de Interior en medio de una ola de homicidios y abordó otros temas de la agenda política.

Santiago Gonzalez, director de Convivencia y Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior
Santiago Gonzalez, director de Convivencia y Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior.
Foto: Leonardo Mainé

Por Carlo Tapia y Pablo Méndez
Lo primero que uno ve al entrar en el pequeño despacho de Santiago González en el Ministerio del Interior es la imagen de Jorge Larrañaga, mate en mano, en una caricatura colgada sobre una pared. Al lado está el retrato de Luis Lacalle Pou y después el de Artigas. Pero las reminiscencias al fallecido líder de Alianza Nacional aparecen también en un mate y un cuadro de madera con la frase: “Hay orden de no aflojar”. El director de Convivencia y Seguridad Ciudadana asegura que hace honor a estas palabras, defiende la gestión en medio de una ola de homicidios, habla de sus vínculos con Astesiano, y dice que Delgado sería un buen presidente y ser ministro sería “un honor”.

En su escritorio hay un cuadro y un mate con la frase de Jorge Larrañaga: “Hay orden de no aflojar”. ¿Ese sigue siendo un pilar para este ministerio?

Sí, es una frase muy linda que no era de él, pero que usaba mucho. Jorge es una marca importante en mi vida, es la concepción que yo tengo de la política. Es una forma de entender la vida, de ser un servidor público. Estuve 22 años a su lado, hasta el día en que murió. Me marcó y trato de honrar su trabajo.

¿Qué cambio sin su figura aquí en el ministerio?

Creo que lo hombres no se repiten, cada uno tiene su impronta. Larrañaga fue un amigo de toda la vida y parte de mi familia, a (Luis Alberto) Heber lo conocía mucho pero no pertenecemos al mismo sector. De todas formas, toda la estructura del ministerio la armó Larrañaga, lo distinto es que se sumó Heber. Y no le fue tan fácil, como tampoco le fue sencillo a (José Luis) Falero tomar el Ministerio de Transporte y Obras Públicas con la salida de Heber. Habla muy bien de él que el presidente le confíe dos ministerios tan importantes, sobre todo el del Interior, que es muy complejo. Acá no existe el día bueno y hay que manejar la ansiedad de un cambio radical, porque todo lleva tiempo.

¿Qué balance hace de estos dos años de gestión?

Sin dudas es un ministerio con una transformación histórica. Recibimos una estructura complicada el 1° de marzo de 2022, con una sensación general de que nadie los podía parar y que el delito iba a seguir creciendo.

Las cifras de Larrañaga, en materia de delincuencia, fueron muy buenas. ¿No lo ayudó la pandemia?

Es raro esto, porque a la pandemia la oposición la utiliza a veces a favor y otras en contra. Yo tengo claro que la persona que vive del delito no se quedó en la casa haciendo cuarentena. “Pero no había cruceristas”, me dirán algunos, “entonces no se robaban Rolex”. Se robaría un triciclo, un enano de jardín o cables. Pero se robaba. Además, la prueba de que se siguió delinquiendo y se actuó en competencia fue el aumento de privados de libertad, que fue enorme. El otro argumento era que los delitos bajaban, pero luego volvían a subir, pero tampoco se dio. En definitiva, todos los pronósticos del FA no se dieron.

Sí se dio un incremento importante en los homicidios…

Sí, pero estamos realizando el mayor combate de la historia contra el narcotráfico. Cada vez que hubo un aumento de homicidios en el año 2022 efectuamos un plan para que bajaran. En Peñarol saturamos de policías, pusimos 168 cámaras en un barrio que no las tenía y no quedó ninguna de las organizaciones de las que llevaron a esa cantidad de homicidios. Porque todos los homicidios están relacionados al microtráfico y con la pasta base en particular. Por eso pusimos nuevamente en funcionamiento las brigadas departamentales antidroga, que el FA sacó, y liberaron la zona. Hemos batido récords, hemos cerrado las bocas, los metimos presos. ¿Qué esperábamos? ¿Que no pasara nada? Estamos enfrentando eso. La violencia tiene la droga por detrás. En las bocas están apareciendo metralletas. En Villa Española encontramos cuatro.

¿Y qué opina de que aparezcan metralletas? ¿Atribuye eso a un mejor combate por parte de la cartera?

Digo que jamás se metieron con esas organizaciones. Cuando nosotros llegamos no había un módulo de narcotraficantes, no había narcotraficantes en ningún lugar. Hoy tenemos el módulo C del Penal de Libertad con dos pisos llenos de narcotraficantes pesados. Los que traían una avioneta como la que logramos bajar hace poco. Son hechos históricos, desde 2013 que no se hacía algo así. Hay que darse cuenta que donde hay drogas hay problemas. Hay otros problemas, pero hay homicidios que casi no ocurren: los devenidos de rapiñas, por ejemplo, de los que tenemos los números más bajos desde 2012. ¿Hay que bajar homicidios? Sí. ¿Todas las muertes valen lo mismo? Sí.

Todas las muertes valen lo mismo, pero la justificación es la misma del gobierno anterior. Usted está hablando de que los homicidios suceden por “ajustes de cuentas”.

Creo que enunciar los hechos y combatirlos son dos cosas distintas. El gobierno anterior los enunciaba, pero las bocas de pasta base no se atacaban. En el año 2019 se incautaron 100 kilos de pasta base. Nosotros cerramos 3.000 bocas, pasamos de 100 kilos a 600 y luego a 1.200. La realidad es que hay una clara lucha contra lo que para nosotros es el principal problema. Hay homicidios que para la Policía son difíciles de prevenir. En Peñarol hubo homicidios porque habían cambiado de boca. Uno que debía le iba a comprar a otro y lo mataban. Pasa que Juan quiere matar a Pedro porque le debe $ 200, y en algún momento lo va a encontrar. Lo que podemos hacer con la LUC es revisar bolsos, sacar armas en los puntos de control, revisar autos y podemos encontrar personas requeridas. Tenemos mejores móviles, iniciamos el contacto del comisario con el vecino -algo que tenía prohibido con el Frente. La disminución de hurtos y rapiñas, que venían de un incremento imposible de bajar, hace que la gente pueda vivir mejor. Hoy se vive con más seguridad que en 2019. Enunciar qué pasa y salir a combatir es distinto, insisto. Por algo el FA dijo que iba a bajar 30% todos los delitos y aumentaron 53% las rapiñas en cinco años.

Santiago González en entrevista con El País
Santiago González en entrevista con El País.
Foto: Leonardo Mainé

¿No se toma nada de la gestión del anterior gobierno?

El Observatorio de Criminalidad que crearon es muy bueno, el INR, el tema de las cámaras... Eso no se cortó, se amplió.

Antes la oposición denunciaba inseguridad, ahora el FA denuncia inseguridad. ¿Qué los diferencia?

La concepción del delito, sin duda. El FA falló por un tema ideológico. La percepción que tengo es que el Frente Amplio, o una parte, no quiere al policía. Vayan a la LUC, el FA hizo una conferencia de prensa y dijo que había 50 abusos policiales. Perdieron el referéndum. Nadie volvió a hablar de los 50 casos y nadie le pidió disculpas a la Policía. Creo que ellos tienen para con el uniforme y la Policía una mirada, creen que el policía es malo.

Se han dado casos de abuso…

Y hay una Justicia independiente que los investiga. Si no se cree en la Justicia... No hay que tomar la ley por mano propia…

Recientemente se hizo conocido el video de un oficial que golpeaba a un joven por reírse ante él…

Pero no tenemos el contexto en el video. Eso pasó en el intercambiador Belloni, donde hace meses los vecinos están desesperados por la delincuencia. Esa noche hubo una gresca generalizada. Hay que ver bien qué pasó. El policía no lo insultó, entraron en una contradicción. El caso está en Fiscalía y asuntos internos lo investiga. Hay que creer en la Justicia y ver el contexto.

¿Cómo es el relacionamiento con la Fiscalía?

Es buena, pero se han dado casos complicados donde delincuentes fueron enviados a Fiscalía y no les pasó nada. Eso no se entiende. “Cantaste”, les han dicho a algunos testigos y esto ha causado homicidios. De todas formas, se trata de unir fuerzas.

En Fiscalía se investiga el caso Astesiano hace varios meses, ¿cómo era su relación con el exguardia presidencial?

Lo conozco hace muchos años porque soy blanco y militante. En el trabajo, la relación fue poca y correcta. Tuve algunos contactos, de los que algunos se encargaron de pasar chats.

Aparecía allí una broma en la que usted mencionaba que tenía que hacer bien las cosas si quería ser ministro. ¿Usted quiere ser ministro?

Sería el mayor honor, después de ser presidente de la República, ser ministro del Interior. Para mí sería un gran honor, claro, pero no porque tengamos un mal ministro. ¿A qué político no le parecería un gran honor?

¿Se prepara para esto?

No sé qué voy a hacer dentro de tres meses, porque no me preocupa. Trabajo para responder por el cargo que tengo y hacer la mejor gestión posible.

¿Era consciente de los contactos que tenía Astesiano con los jerarcas del ministerio?

No... Perdón... El jefe de seguridad, el custodio del presidente, tiene contacto con la Policía. Y lo debe tener para que la Policía sepa que es la esposa del presidente, los hijos del presidente (sic).

¿Para usted no hay nada extraño en que Astesiano haya preguntado dónde viajaba la esposa del presidente?

Por supuesto que no. Primero, hay muchos chats y se debe comprobar que fuera verdad lo que decía el muchacho en ellos. Hay una fiscal trabajando, no sé por qué vamos a una velocidad de Twitter. Astesiano está preso porque la Policía lo investigó. No lo sabía el presidente y lo fueron a detener a su lado. A la Policía no se le puede decir que hizo mal las cosas.

En su momento circuló que Larrañaga avisó a Presidencia cuál era la situación de Astesiano . ¿A usted le consta?

Hubo dos cosas que involucraron a Larrañaga. Una fue que se le pidieron los antecedentes y los entregó. La segunda es que Astesiano se reunió con Berriel y Larrañaga, pero ninguno sabía que era un delincuente. Con el diario del lunes se sabe que fue una violación a la confianza del presidente. Él puso en manos de este delincuente a su familia y es el que mostró más dolor por ello.

¿Cuál será su futuro político?

Al día de hoy no estoy en Alianza Nacional. Hay sí un equipo de mujeres y hombres que trabajamos toda la vida con Jorge, con los que dialogamos y coincidimos en muchos puntos de análisis al futuro. Veremos lo que hacemos cuando sean tiempos electorales.

¿Podría apoyar una candidatura de Álvaro Delgado?

Álvaro no es candidato a presidente hoy, no puedo aún apoyarlo. Sí digo que lo conozco y es una persona extremadamente capacitada para ser presidente. Si es candidato, cuando lo sea, creo que sería lógico que lo apoyemos. Pero son tiempos de responder y gobernar.

¿Quién lo representa más hoy en política?

Es difícil suplantar a alguien con quien creciste. Solo los que conocieron a Jorge saben lo que significa. Para un wilsonista, Wilson no es suplantable. Para un larrañaguista, Jorge tampoco.

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