Hasta ahora, el expresidente blanco Luis Alberto Lacalle Herrera, férreo crítico del régimen de Nicolás Maduro al igual que su hijo el exmandatario Luis Lacalle Pou, no se había pronunciado sobre la acción militar estadounidense en Venezuela. En diálogo con El País, el nieto de Luis Alberto de Herrera, quien fuera frecuente crítico de la política exterior estadounidense, consideró que la situación es muy dinámica y que no se pueden sacar conclusiones tajantes pero advierte que el régimen chavista sigue intacto y que el presidente Donald Trump carece de cultura política y equilibrio en algunas decisiones. Ve probable que Estados Unidos acuerde con jerarcas del gobierno de Venezuela “tan sinvergüenzas como Nicolás Maduro” para acceder al petróleo del país caribeño. Consideró que en todo el espectro político hubo reacciones “quizás excesivamente rápidas” ante lo ocurrido y que el presidente Yamandú Orsi debió haber dicho que Venezuela ya estaba intervenida por Cuba, Rusia e Irán.
¿Qué opina de la intervención militar de Estados Unidos?
Se está gestando en los altos niveles mundiales un enfrentamiento de países contra organizaciones, no de países contra países. Cuando las Torres Gemelas, el que atacó no fue un país sino Al Qaeda. Cuando se atacó a Israel era Hamas, no un país. Está edificándose toda una teoría que parte de la base de que, si hay una cabeza de una organización terrorista,—no un presidente—, hay acuerdos internacionales que permiten capturarla, como se hacía en los siglos XVI o XVII con los piratas en los mares. Cualquiera podía capturar un pirata. Se sabía que la piratería era contra todos y entonces cualquier país podía agarrar un pirata y colgarlo de un palo como enemigo de la humanidad. Ahora se está edificando esa teoría, que es muy peligrosa, por más que tenga basamentos jurídicos no sé si muy sólidos, que es lo que se ha arguido en el caso de la captura de (Nicolás) Maduro.
Hubo reacciones muy rápidas, quizás excesivamente rápidas. Algunos dijeron “qué suerte”. Otros dijeron “qué horror”, Estados Unidos contra un país. Un país que ya estaba intervenido por Cuba hace 20 años. Ambas posiciones quedaron al desnudo, yo creo que por apresuramiento en emitir juicios sobre una situación muy lábil, muy dinámica. Se apresuraron ambas partes a emitir juicios concluyentes y ahora se encuentra el mundo ante el espectáculo de Trump y los chavistas como socios, en un entendimiento muy pragmático, por cierto. Estados Unidos en busca de petróleo y una seguridad para sus intereses y seguramente que Delcy Rodríguez y toda la banda de chavistas tan sinvergüenzas y tan culpables como Maduro van a negociar alguna salida en la que ellos puedan salir indemnes.
¿ Vio reacciones “excesivamente rápidas” en la Coalición Republicana?
Se dieron en distintos actores porque aún dentro de la Coalición Republicana hubo diferencias. Yo hago simplemente un panorama general, analizando lo que he visto. Yo lo que dije en las redes herreristas es: “no se apuren porque puede haber un arreglo de Trump con los chavistas” y apareció ese arreglo. No quiero echarme flores a mí mismo como que yo sepa más que los demás. Estoy analizando una situación que no cabe dentro de los apuros por sentenciar en forma definitiva. Son cosas que están en maduración, en trámite. No tenemos idea de lo que ha hablado esta señora Delcy Rodríguez con (Marco) Rubio, el secretario de Estado. Vaya uno a saber qué es lo que están negociando. Como dicen ustedes los periodistas, son noticias que están en curso. No sabemos por dónde va a saltar la liebre. Lo que sí parece es que ahora Trump y los chavistas son socios y que la izquierda y el Frente Amplio me expliquen eso. Punto.
¿Le preocupa la agresividad que está mostrando Trump en relación a la situación mundial?
Yo creo que estamos ante el caso de una persona que carece de dos condiciones para ejercer el mando más importante del mundo que son cultura política y equilibrio en algunas determinaciones. Porque cuando uno está al mando de la gran potencia del mundo no puede levantarse una mañana y decir “quiero tal cosa”. No. Tiene que pensar que lo que quiero es una cosa y lo que puedo es otra, por más que tenga el poder más grande del mundo. Hay normas, hay costumbres, hay tratados, hay normas jurídicas que pueden parecer antiguas o débiles pero que forman la comunidad internacional. Yo creo que es un personaje fuera de lo que hemos conocido como presidente de Estados Unidos.
¿Cómo ve la postura del gobierno uruguayo?
Creo que el gobierno uruguayo se va a ver complicado por su impronta ideológica del socialismo del siglo XXI, su asociación con el chavismo y la preocupación porque se revelen los vínculos con él.
El gobierno reivindicó la posición de un gobierno blanco de 1965 que condenó la invasión a República Dominicana de ese año.
Por supuesto que nosotros los nacionalistas y los herreristas hemos reivindicado el tema de la no intervención y lo hacemos ahora. Yo en ningún momento he apoyado y me he alegrado de la actitud que ha tenido el gobierno del señor Trump. Así que no me duelen prendas. Pero también hay que recordar al señor Orsi, al que parece que le gustan algunos aspectos de la historia herrerista, que Venezuela estaba intervenida y bastante por Cuba y por Rusia y por Irán.
¿Qué salida ve para Venezuela ahora?
Yo creo que hay algún grado de verdad cruda en la opinión del secretario Rubio. Toda la estructura chavista está intacta. Lo único que se sacó del camino es al señor Maduro. Es una imposibilidad real que Edmundo González Urrutia se siente en el Palacio de Miraflores y pretenda gobernar. Ahí está Diosdado Cabello, están los hermanos Rodríguez (Jorge y Delcy), está el señor general (Vladimir) Padrino, están intactos. Lo que puede pasar es que quieran ir salvándose en una negociación. Es muy dinámica esta situación como para emitir pronunciamientos y rotundos
¿Va a trasladar sus posiciones a la Coalición Republicana para intentar incidir en su postura?
Yo no tengo ningún cargo ni ningún ámbito en el cual opinar. Lo hago cuando ustedes me consultan. No tengo poder, ni cargo, ni nada. Si alguien me pregunta, contestaré lo mismo que le estoy contestando a usted. En la Coalición Republicana no tengo ni lugar ni ningún pito que tocar.