Luego de que el presidente de la República, Yamandú Orsi, detallara ante periodistas —en un encuentro del que participó El País— cómo financió la compra de la camioneta Hyundai Santa Fe por la que pagó US$ 54.000, en la interna del Frente Amplio las repercusiones siguen siendo ambiguas, incluso entre dirigentes de su propio sector político.
La molestia, según señalaron a El País fuentes del Movimiento de Participación Popular (MPP), persiste por la forma en que Presidencia manejó política y, especialmente, comunicacionalmente un problema que, a juicio de esos dirigentes, podría haberse resuelto o haber perdido relevancia pública mucho antes si se hubiese procedido con mayor claridad en la información brindada.
Sin embargo, el tema fue escalando hasta convertirse en un problema para el gobierno —y particularmente para el presidente—, en un proceso que algunos dirigentes atribuyen a una sucesión de errores “autoinfligidos”.
Apenas se conoció la noticia de que Orsi había decidido donar el vehículo a la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), los principales senadores del MPP salieron a respaldar al primer mandatario, conscientes de que el episodio ha erosionado su imagen pública, según han señalado analistas y dirigentes políticos.
Por ejemplo, Daniel Caggiani escribió en X: “No somos iguales. Luego de la controversia en torno a la adquisición de su vehículo oficial con recursos propios —una medida pensada para ahorrar costos al Estado y no como un beneficio personal— el presidente Yamandú Orsi decidió donar la camioneta en cuestión a la ANEP poniendo fin a las suspicacias. El destino del vehículo será el traslado de niños en el interior del país. Es por aquí”. En la misma línea se expresaron Sebastián Sabini y Bettiana Díaz Rey, también senadores del principal sector político del oficialismo.
No obstante, entre jerarcas con responsabilidades políticas persiste la sensación de que, tras una sucesión de errores en la forma de explicar el caso —como reconoció el propio Orsi al referirse a sus declaraciones en Salto, cuando afirmó que “cuando hay descuentos” se “tira de cabeza”—, el equipo más cercano al presidente parece “no estar nunca preparado para responder”.
De hecho, frente a la cautela que inicialmente había mostrado la oposición sobre el tema, fue a partir de esas declaraciones que comenzaron los cuestionamientos políticos. La demora en brindar una explicación clara sobre la compra de la camioneta por US$ 54.000 y su forma de pago —aspecto recién aclarado este martes—, sumada a la posterior controversia por la elección de la marca para su uso el 1° de marzo, terminó alimentando las críticas desde la oposición y también en la militancia del Frente Amplio, al menos en redes sociales.
Al igual que lo reconoció el propio Orsi, que consideró el tema por la compra de la camioneta era delicado y debía ser tratado de manera “ordenada”, pero que hubo “quizás” errores en la comunicación, Caggiani planteó consultado sobre si había autocrítica "que siempre se pueden hacer las cosas mejor".
“El presidente Orsi es un tipo cristalino, de los presidentes más cristalinos que ha tenido Uruguay en los últimos 10 años. Tomó una decisión importante al asumir de comprar una camioneta propia para recorrer todo el país para no generar mayor gasto al gobierno nacional. Y lo hizo poniendo recursos propios. Siempre se pueden hacer las cosas mejor y con el diario del lunes uno tiene reflexiones para hacer. Lo que no recuerdo es a un presidente que dé tantas explicaciones: que presente sus cuentas personales, que diga cómo se financió su campaña, ¿Ustedes lo recuerdan desde la recuperación democrática hasta acá? En realidad se hacían conferencias de prensa en las que se contestaban cosas superfluas e incluso mintiendo en el caso de algún expresidente. Pero bueno, siempre tenemos cosas para hacer, no lo reniego”, respondió el senador cuando fue consultado por la prensa si había margen para la autocrítica, aunque también apuntó Sebastián Da Silva y Felipe Schipani por el manejo político del tema.
No obstante, tanto entre jerarcas de gobierno como entre legisladores del oficialismo y la oposición existe consenso en la necesidad de “cuidar” la investidura presidencial.
Pero en materia de comunicación, recién este martes Orsi, junto al secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, y el director de la Oficina Nacional de Servicio Civil, Sergio Pérez, presentó la documentación que detallaba la compra del vehículo y su forma de pago, un aspecto que hasta entonces no había sido aclarado. Según entienden en el oficialismo, la ausencia de una explicación clara y oportuna por parte de Torre Ejecutiva terminó por enredar aún más el tema, en lugar de aportar elementos para esclarecer y desactivarlo rápidamente.
De forma directa, Orsi informó que la operación se concretó mediante la entrega de dos camionetas —una valuada en US$ 22.000 y una Renault Stepway tasada en US$ 17.000— y dos transferencias que totalizaron US$ 15.000.
De hecho, la decisión de convocar a cuatro periodistas de medios de prensa escrita —El País, El Observador, La Diaria y Búsqueda— fue adoptada directamente por el presidente Orsi, sin involucrar, según supo El País, a las autoridades responsables —al menos desde el punto de vista formal— de la comunicación institucional de Presidencia.
Aunque el de la camioneta es el episodio más reciente y presente que ha acaparado la agenda mediática y del gobierno en los últimos 10 días, se han reconocido otros errores en la comunicación, como por ejemplo fue el caso del yerro en el anuncio de la inversión destinada a la reforma de la Biblioteca Nacional.
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Tres Minutos
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