LECCIONES PASADAS

De Lacalle Herrera a Batlle: cómo gobernar en coalición

Dicen que Volonté fue casi un “primer ministro” de Sanguinetti. Aquella fue la única de las tres experiencias de coalición que duró los cinco años. Las de Lacalle y Batlle tuvieron problemas.

Alberto Volonté junto a Julio María Sanguinetti. Foto: Archivo El País
Algunos dicen que Volonté fue casi un “primer ministro” en el gobierno de Sanguinetti. Foto: Archivo El País.

La del domingo 26 de noviembre de 1989 fue la primera victoria electoral del Partido Nacional en casi tres décadas. Aquella noche, la fórmula integrada por Luis Alberto Lacalle Herrera y Gonzalo Aguirre obtuvo la Presidencia pero estuvo muy lejos de la mayoría parlamentaria: logró una bancada de 13 senadores y 39 diputados propios.

Unos días después, el presidente electo se reuniría con los demás líderes blancos y con los colorados para sentar las bases de una coalición de gobierno que funcionaría desde el 1° de marzo de 1990, pero que ya sufriría sus primeras fisuras en el segundo año de gestión.

Lacalle Herrera concretó la primera experiencia firme de coalición entre los dos partidos tradicionales. Es una referencia para su hijo, Luis Lacalle Pou, quien encabezará desde marzo de 2020 la llamada coalición multicolor si hoy logra vencer al frenteamplista Daniel Martínez, como indican todas las encuestas.

Cinco años antes, desde 1985, había estado el antecedente del primer gobierno de Julio María Sanguinetti tras la dictadura. Aquella no fue una coalición, pero hubo algunos ministros blancos (el caso más notorio fue el del canciller Enrique Iglesias) pero no representaban al Partido Nacional, además de directores frenteamplistas en algunos entes autónomos

Luis Alberto Lacalle Herrera.

El presidente electo se instaló el 5 de diciembre junto a su equipo en el Parque Hotel, en el Parque Rodó, para iniciar las negociaciones con sus eventuales socios de gobierno.

Primero citó a los nacionalistas Alberto Zumarán y Carlos Julio Pereyra y después a los líderes colorados Enrique Tarigo, Jorge Batlle y Jorge Pacheco Areco. Con el presidente Sanguinetti ya había hablado antes por teléfono.

“A los tres colorados los invitamos a formar parte del gobierno y charlamos las líneas generales”, contó Lacalle a El País. También llamó al general Líber Seregni (“para cumplir, porque sabía que iba a decir que no, también lo invité”) y a Hugo Batalla, que entonces lideraba el Nuevo Espacio. A Batalla le ofreció ser ministro de Vivienda, pero tampoco aceptó.

Con los colorados acordó que se iban a integrar al gobierno con cuatro ministros: Alfredo Solari, Augusto Montesdeoca, José Villar y Raúl Lago.

“Nosotros le llamamos una coincidencia, no una coalición, porque coincidimos en tres o cuatro puntos. Algunos se votaron, otros no, porque después hubo discrepancias”, admitió Lacalle.

Dirgentes del Partido Colorado visita al presidente Luis A Lacalle. Foto: Archivo El País
Dirgentes del Partido Colorado visita al presidente Luis A Lacalle. Foto: Archivo El País

Sanguinetti recuerda ese acuerdo como “parcial y trabajoso” y que la coalición fue “inestable”. Alberto Volonté, que entonces era presidente de UTE y en 1995 asumió la presidencia del Directorio blanco, opinó que aquella fue una coalición “sobre la base de distribución de responsabilidades en el Ejecutivo” sin un acuerdo programático previo.

De hecho, la coalición no duró demasiado tiempo, al menos tal como había nacido. Hay un hecho que Lacalle marca como decisivo: “Unidad y Reforma, cuyo candidato era Jorge Batlle, se divide y nace el Foro Batllista. Eso pa-ra la coalición fue una gran dificultad. Ya no era Batlle el referente, sino el doctor Sanguinetti”

Así, en 1991 Sanguinetti y el Foro Batllista dejaron de pertenecer a la coalición. Eso implicó que Solari se retirara del gobierno y más tarde Montesdeoca. En su lugar ingresó el pachequista Eduardo Ache. En 1992 Batlle también retiró a su ministro Lago y casi hasta el final quedó Villar, quien también era pachequista.

Con el paso del tiempo a muchos les quedó la idea de que Sanguinetti se había retirado del gobierno por la ley de empresas públicas (en 1992 resolvió apoyar el referéndum, lo que terminó siendo decisivo para derogar cinco de los 32 artículos de la ley), pero en realidad la salida fue anterior. El expresidente dijo a El País que se retiró por diferencias en el trámite de una de las leyes, relativa a la seguridad social.

Julio María Sanguinetti.

La coalición que lideró desde 1995 el dos veces presidente fue la única que resistió casi cinco años y allí aparece un nombre clave que algunos llegaron a calificar como una suerte de primer ministro: Volonté.

“Es el mejor ejemplo de una coalición perfecta que resistió los cinco años de punta a punta y que nos permitió hacer grandes cosas”, afirmó Sanguinetti y mencionó la reducción de la inflación (“arrancamos en 44% y terminamos en 4%), la reforma educativa, de la seguridad social y del sistema político.

¿Cuál fue la clave de haber resistido los cinco años? “La clave fue un sentido de la responsabilidad cívica de todos, que es lo que se va a poner ahora con esta nueva coalición. El Partido Nacional tuvo espíritu patriótico”, indicó Sanguinetti.

Y Volonté asegura que él veló para que la coalición no se rompiera. “Era una preocupación personal mía”, dijo a El País el entonces presidente del Directorio.

Aquella, la última elección sin balotaje, dejó un sistema político dividido en tercios: el Partido Colorado ganó con el 32,25% de los votos, el Partido Nacional quedó pegado con 31,21% y el Frente Amplio tercero con 30,61%.

Carminatti y Batalla levantan los brazos de Sanguinetti la noche de las elecciones. Foto: Archivo El País
Carminatti y Batalla levantan los brazos de Sanguinetti la noche de las elecciones. Foto: Archivo El País

Sanguinetti convocó primero a Volonté y al frenteamplista Tabaré Vázquez para intentar lograr acuerdos que le dieran gobernabilidad. El líder nacionalista le propuso firmar un “compromiso” con una agenda de temas para luego ver si eso terminaba concretándose en una coalición de gobierno. Así, a partir del 4 de enero se empezaron a reunir en salones del hotel Victoria Plaza una serie de mesas de trabajo en diversas áreas, con integrantes colorados, blancos y del Frente.

La izquierda participó de esas negociaciones, aunque al final se bajó del acuerdo. Sí hubo coincidencias entre los dos partidos tradicionales. Sanguinetti y Volonté acordaron cuatro ministerios para el Partido Nacional: Cancillería, Defensa, Trabajo y Vivienda (ver aparte) y recién después se plasmó el acuerdo programático, recordó el presidente del Directorio blanco.

Jorge Batlle.

El escenario cambió en 1999 con el nuevo sistema electoral. Tras la primera vuelta, que dejó a Jorge Batlle y a Vázquez como competidores rumbo al balotaje, hubo un acuerdo programático entre el Partido Colorado y el Partido Nacional, que salió de un trabajo técnico. Lacalle, quien era el candidato nacionalista, hizo campaña por Batlle y lograron la victoria.

“Jorge era un líder muy fuerte y a veces tenía encontronazos con Lacalle Herrera”, recordó Luis Hierro. Foto: Archivo El País
“Jorge era un líder muy fuerte y a veces tenía encontronazos con Lacalle Herrera”, recordó Luis Hierro. Foto: Archivo El País

En aquel gobierno hubo cinco ministros blancos en el gabinete de un total de 12. El entonces vicepresidente Luis Hierro recordó que la dirección del gobierno fue muy “fluida”, pero “con algunos inconvenientes debido a la personalidad de los líderes”. Y explicó: “Jorge era un líder muy fuerte y a veces tenía encontronazos con Lacalle Herrera”. Esos choques quedaron más claros con la crisis económica de 2002, cuando el Partido Nacional reclamó la renuncia del ministro de Economía Alberto Bensión. En octubre de ese año los blancos retiraron a sus cinco ministros, en una estrategia impulsada por el senador Jorge Larrañaga y apoyada por Lacalle.

Eso sí, se mantuvo el respaldo parlamentario de los blancos, que le dieron gobernabilidad a Batlle. La coalición, en definitiva, funcionó hasta el final en el Parlamento.

El mito de que "las coaliciones desgastan"

El analista Óscar Bottinelli, director de la consultora Factum, considera que en el gobierno de Julio María Sanguinetti (1995-2000) el nacionalista Alberto Volonté “terminó siendo un copresidente” y el Partido Nacional participó en la elaboración de las medidas y en la toma de las posiciones políticas.

“Fue lo más parecido a una coalición, salvo por el desbalance numérico”, indicó Bottinelli, en referencia a que el Partido Nacional no tenía la cantidad de ministros que le hubiera correspondido por su cantidad de votos.

“El Partido Nacional y el Partido Colorado prácticamente empataron, pero el Partido Colorado tenía ocho ministerios y el Partido Nacional cuatro”, recordó.

En las elecciones posteriores, en 1999, le fue mal a Volonté, quien quedó tercero en la interna nacionalista. Pero Bottinelli considera que es injusto atribuir ese fracaso electoral a la coalición.

“Volonté cayó por errores propios (sobre todo tras la muerte de Villanueva Saravia) y por división de su grupo, cuando Álvaro Ramos se fue de Manos a la Obra”, indicó. La interna blanca se polarizó entre Luis Alberto Lacalle y Juan Andrés Ramírez y “fue una guerra que destrozó” al Partido Nacional.

“Se construyó el mito de que la coalición desgasta, pero fue un gobierno con mucho resultado”, opinó Bottinelli.

Los ministros de Lacalle, Sanguinetti y Batlle.

Partido Nacional
Luis Alberto Lacalle y Gonzalo Aguirre celebran el triunfo electoral la noche del 26 de noviembre de 1989. Foto: Archivo El País
Lacalle
Asumió el 1° de marzo de 1990

El colorado Alfredo Solari fue ministro de Salud Pública por el sector de Julio María Sanguinetti, al igual que Augusto Montesdeoca en Industria. José Villar (Pachequismo) fue a Turismo y Raúl Lago (del sector de Jorge Batlle) al de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente. El pachequista Eduardo Ache ingresó por Montesdeoca en 1992, mientras que Solari dejó Salud Pública en 1991. En su lugar entró el blanco Carlos Delpiazzo.

Partido colorado
Carminatti y Batalla levantan los brazos de Sanguinetti la noche de las elecciones. Foto: Archivo El País
Sanguinetti
Asumió el 1° de marzo de 1995

Hubo cuatro ministros blancos. Juan Chiruchi (Herrerismo) fue ministro de Vivienda, Ana Lía Piñeyrúa (Movimiento Nacional de Rocha) de Trabajo, Álvaro Ramos en Cancillería y Raúl Iturria en Defensa (estos dos últimos de Manos a la Obra). Iturria y Ramos solo estuvieron hasta 1998. A Iturria lo reemplazó el también nacionalista Juan Luis Storace y a Ramos el colorado Didier Opertti. Sergio Chiesa, también blanco, ingresó en 1998 en Ganadería.

partido colorado
Jorge Batlle. Foto: Archivo El País
Batlle
Asumió el 1° de marzo de 2000

Hubo cinco ministros blancos hasta 2002. El herrerista Jaime Trobo fue el primer ministro de Deporte y Juventud, Antonio Mercader fue el ministro de Educación y Cultura, Sergio Abreu estuvo en el Ministerio de Industria, Álvaro Alonso en Trabajo y Seguridad Social y Carlos Cat en el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiental. Tras algunos cortocircuitos, la coalición de gobierno se rompió durante la crisis de 2002.

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