100 AÑOS DE ELECCIONES: 1984

Sanguinetti presidente con la estrategia del “cambio en paz”

Julio María Sanguinetti, principal figura del Partido Colorado durante esos años ante la proscripción de Jorge Batlle, fue el presidente elegido. Su triunfo fue el de la estrategia del “cambio en paz”.

Elecciones nacionales de 1984. Foto: Archivo El País
Sanguinetti y Tarigo, integrantes de la fórmula ganadora en 1984, reciben el saludo de sus correligionarios. Foto: Archivo El País.

Después de 11 años de dictadura, las elecciones del 25 de noviembre de 1984 permitieron el regreso del país a la democracia. Representaron la culminación de años de luchas, movilizaciones y negociaciones para poner fin a un régimen que ya se había prolongado demasiado.

El gobierno de facto en retirada impuso sin embargo algunas graves limitaciones: dos de los principales líderes no pudieron ser candidatos: Wilson Ferreira Aldunate (preso político en ese momento) y Líber Seregni, entre otros detenidos políticos o dirigentes proscriptos.

Julio María Sanguinetti, principal figura del Partido Colorado durante esos años ante la proscripción de Jorge Batlle, fue el presidente elegido. Su triunfo fue el de la estrategia del “cambio en paz”, una salida que no resultara traumática tras tantos años de dictadura. Fue acompañado en la fórmula por el abogado Enrique Tarigo, de gravitante actuación política desde el “No” a la reforma constitucional planteada por los militares en 1980.

Julio María Sanguinetti (26 de noviembre de 1984)

Elecciones nacionales de 1984. Foto: Archivo El País
“Saludamos a todas las colectividades políticas diciéndoles que sentimos que más allá de mayorías y minorías, el país precisa emprender una vasta obra en la cual somos todos parte y de la cual somos todos responsables”.

Pese al tiempo transcurrido desde 1971, el Partido Colorado tuvo prácticamente el mismo porcentaje de votos (41,2% contra 41% de los comicios anteriores), aunque con una correlación de fuerzas internas muy diferente: el ascenso del batllismo y el descenso del pachequismo. El Frente Amplio creció ligeramente, de 18,3% a 21,3. El Partido Nacional bajó del 40,2 al 35%.

La acción conjunta de los partidos enfrentando a la dictadura pareció quebrarse cuando Ferreira Aldunate fue detenido al regresar al país de su exilio. El Partido Nacional no quiso continuar las negociaciones con las Fuerzas Armadas. Sin embargo, los representantes del Partido Colorado, Frente Amplio y Unión Cívica terminaron llegando a un acuerdo con los militares (“Pacto o acuerdo del Club Naval”) en agosto, por el cual estos aceptaron la realización de elecciones en noviembre con la condición de no permitir las candidaturas de Ferreira Aldunate y Seregni. Tampoco pudieron comparecer el Partido Comunista o el Fidel con esos nombres, por lo cual usaron el sublema Democracia Avanzada.

Wilson Ferreira Aldunate realiza el gesto de la victoria al regreso de su exilio. Foto: Archivo
Wilson Ferreira Aldunate realiza el gesto de la victoria al regreso de su exilio. Foto: Archivo

El sector mayoritario del Partido Nacional aceptó a regañadientes la proscripción de su líder, ante lo cual postuló la fórmula Alberto Zumarán-Gonzalo Aguirre.

El general Seregni, aun proscripto, participó en la campaña del Frente Amplio. En su lugar el candidato fue Juan José Crotttogini, que había sido su vice en 1971, acompañado por el líder sindical José D’Elía.

El coronel retirado Néstor Bolentini, que había sido ministro de la dictadura, se postuló a la Presidencia por la Unión Patriótica, el partido “oficialista”. Sin embargo, la semana previa a los comicios sufrió un síncope mientras daba una entrevista radial en Mercedes y falleció horas después. El respaldo obtenido por su vice, Nelly Pérez de Lima, fue ínfimo.

A las 3.30 del lunes 16 de noviembre, cuando ya la tendencia del escrutinio marcaba el triunfo colorado, Zumarán se presentó en la sede de la calle Martínez Trueba para reconocer el resultado y asegurar su respaldo al nuevo gobierno. Ferreira Aldunate fue liberado cinco días después y en su primer discurso, en la Explanada Municipal, garantizó “gobernabilidad” al nuevo presidente.

La Conapro reflejó acuerdos interpartidarios
Elecciones nacionales de 1984. Foto: Archivo El País

Dos semanas antes de las elecciones de 1984, los candidatos de los cuatro principales partidos se presentaron en conjunto para firmar el acuerdo de la Concertación Nacional Programática (Conapro) sobre temas de importancia para el gobierno democrático que asumiría el 1° de marzo de 1985.

Estuvieron allí los integrantes de las fórmulas mayoritarias del Partido Nacional y del Partido Colorado, así como las del Frente Amplio y la Unión Cívica. La intención era brindar a la opinión pública la certeza de una acción concertada, sobre todo en lo legislativo, para enfrentar los problemas de un país que salía de 11 años de dictadura.

En ese momento se anunciaron acuerdos en materia de restablecimiento de las libertades y vigencia de los derechos humanos, retorno de los exiliados, levantamiento de proscripciones, políticas de vivienda y salud, autonomía de la Universidad e independencia del Poder Judicial. En cambio, no se llegó a un consenso sobre la organización de la educación general, la legislación sobre relaciones laborales, la ley de seguridad del Estado y la amnistía para presos políticos.

Los temas habían sido discutidos por representantes de los partidos (“multipartidaria”) y organizaciones sociales y empresariales (“intersectorial”), que se reunieron varias veces en el local de Aebu.

Los temas acordados comenzaron a ser implementados por ley o decreto a partir de la asunción del nuevo gobierno.

Las encuestas empiezan a tener protagonismo

Las elecciones de 1984 mostraron la irrupción de las encuestas de opinión pública con un protagonismo importante. Aunque ya en 1971 se había difundido una investigación de Gallup, en las mediciones de intención de voto fueron habituales en el tramo final de la campaña.

De cualquier manera, la mayor parte de las encuestas tuvo como foco la elección municipal en Montevideo, debido a las dificultades para extender los sondeos a todo el territorio nacional. Las empresas aclaraban que las consultas tenían varios límites, como las áreas rurales, las poblaciones menores a 15.000 habitantes y los ciudadanos internados en hospitales o residenciales. E incluso todavía mucha gente se negaba a contestar a los encuestadores o se manifestaba indecisa: hasta 15% a pocos días de los comicios.

Equipos Consultores registraba una mayor intención de voto para el Frente Amplio en la capital, pero su director César Aguiar estimó que lo “razonable” era el triunfo colorado. Su estimación era la siguiente: Partido Colorado entre 34 y 38%, Frente Amplio entre 30 y 35%, Partido Nacional entre 28 y 32%. Los resultados fueron 35,80%, 34,07% y 26,88% respectivamente.

Gallup adelantaba que el Frente Amplio se impondría en Montevideo y el Partido Colorado en el interior, pero sin una proyección nacional.

También hubo encuestas del Centro de Estudios por la Democracia, AIM-Burke y el semanario colorado Correo.

Fervor por la recuperación de las libertades.

La caída de todas las prohibiciones impuestas durante años por la dictadura a la actividad política despertó un clima de fervor democrático en la población, al que se sumaron miles de uruguayos que regresaron al país por esos días para poner fin al exilio o al menos para votar. Eso se tradujo en actos multitudinarios y alegres, más allá de las pequeñas batallas habituales en las campañas.

Elecciones nacionales de 1984. Foto: Archivo El País
Banderas de todos los partidos por 18. Foto: Archivo El País

La venta callejera de objetos vinculados con los partidos o los candidatos (lo que hoy es conocido como merchandising) alcanzó furor: banderas, balconeras, escarapelas, insignias, pegotines, llaveros. Según una rápida investigación de El País por la avenida 18 de Julio, los motivos más vendidos fueron los de la lista 99 del Frente Amplio y todo lo que tuviera la W de Wilson Ferreira Aldunate.

CASO INSÓLITO

Un candidato a la intendencia sin credencial.

El mundo de cada elección incluye numerosos episodios insólitos. Como ya había ocurrido en 1954, el hombre que escondía su voto en el cuarto secreto reapareció en 1984, esta vez en el Club Municipal de Melo.

Otro caso increíble, pero con nombre y apellido, fue el del candidato a intendente que no se pudo presentar porque carecía de credencial cívica. El País informó que Julio César Silveira, que se postulaba al sillón comunal de Treinta y Tres por la lista 533 del pachequismo, fue rechazado por la Corte Electoral debido a que nunca había tramitado el documento imprescindible para el sufragio, aunque él aseguraba haber votado en 1971.

Resultados de las elecciones de 1984

Partido Colorado

Julio María Sanguinetti-Enrique Tarigo 592.061 (31,04%)

Jorge Pacheco Areco-Carlos Pirán 183.801 (9,7%)

Al lema 1.839

Total 777.701 (41,2%)

Partido Nacional

Alberto Zumarán-Gonzalo Aguirre 554.443 (29,4%)

Dardo Ortiz-Conrado Ferber 83.237 (4,4%)

Juan Carlos Payssé-Cristina Maeso 21.644 (1,1%)

Al lema 1.449

Total 660.773 (35,0%)

Partido Demócrata Cristiano (Frente Amplio)

Juan José Crottogini-José D’Elía 401.104 (21,3%)

Unión Cívica

Juan V. Chiarino-Federico Slinger 45.841 (2,4%)

Partido de los Trabajadores

Juan V. Andrada-Alicia Santa María 488

Partido Unión Patriótica

Néstor Bolentini-Nelly Margarita Pérez 302

Partido Convergencia

Carlos Ceriotto-Atilio Pressa 153

Fuente: Una democracia única, de Nelson Fernández y Hugo Machín (Fin de Siglo, 2017)

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