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100 años de elecciones: José Mujica, de la guerrilla y la prisión a la Presidencia

La personalidad de Mujica, su directa forma de expresión, su espartana forma de vida y su pasado de lucha armada que incluyó una dura reclusión en prisión, captaron la atención internacional como pocas veces ocurrió con un candidato uruguayo.

Acto de José Mujica en las elecciones de 2009. Foto: AFP (Archivo)
José Mujica habla durante un acto, frente a su propia imagen impresa en el estrado. Foto: AFP (Archivo)

El Frente Amplio retuvo el gobierno nacional en las elecciones de 2009, que llevaron a la Presidencia a José Mujica en el balotaje realizado el 29 de noviembre.

Cuando en 2001 el edil del Movimiento de Participación Popular Uberfil Hernández lanzó la idea de postular a Mujica a la Presidencia, pocos creyeron viable que un exguerrillero tupamaro pudiera alcanzar ese cargo. Sin embargo, desde su elección como diputado en 1995 y tras la sorpresa inicial fue adquiriendo popularidad en base a un estilo muy diferente a la mayoría de los políticos.

La personalidad de Mujica, su directa forma de expresión, su espartana forma de vida y su pasado de lucha armada que incluyó una dura reclusión en prisión, captaron la atención internacional como pocas veces ocurrió con un candidato uruguayo, y eso se mantuvo durante su presidencia.

Al iniciarse el año electoral de 2009, no obstante, el candidato de la izquierda parecía que iba a ser Danilo Astori, ministro de Economía, que contaba con el respaldo del presidente Tabaré Vázquez.

Mujica desafió esa opinión y terminó imponiéndose en las internas celebradas el 28 de junio, con 52%, contra 39,6% de Astori. Hubo un tercer precandidato, Marcos Carámbula, que obtuvo 8,3%.

Al final, luego de trabajosas negociaciones, el oficialismo definió la fórmula Mujica-Astori.

En el Partido Nacional, el expresidente Luis Alberto Lacalle logró un sorprendente retorno al primer plano de lucha política al imponerse sobre Jorge Larrañaga, que lo había vencido en 2004: 57,1% contra 42,8%. Ambos terminaron integrando la fórmula.

El exministro de Turismo e Industria de Jorge Batlle, Pedro Bordaberry, ganó la interna colorada por un rotundo 71,2%, contra 14,8 de José Amorín Batlle y 12% de Luis Hierro, entre otros postulantes que recibieron escaso apoyo. Bordaberry sorprendió al convocar como postulante a vicepresidente a Hugo de León, exfutbolista de Nacional y la Selección uruguaya, militante colorado desde hacía tiempo.

Al igual que en 2004, la campaña tuvo a los candidatos frenteamplista y blanco como principales contendientes. En algunos momentos la campaña se tornó dura, con acusaciones sobre el pasado de ambos. Mujica y Lacalle también cometieron errores, que en cierto momento hicieron aumentar el número de indecisos.

La noche del 25 de octubre, tras la primera vuelta, la cúpula frenteamplista recibió los datos del escrutinio con cierta desazón, pues no se había logrado el triunfo en esa instancia como en 2004 al no llegar a la mitad más uno de los votos. Además, la izquierda había perdido los dos plebiscitos simultáneos (ver aparte). Esas mismas cifras permitieron a Lacalle avizorar con cierto optimismo el balotaje, pese a que el Partido Nacional alcanzó una votación menor a la de 2004 (29,1% contra 35,1%).

El Partido Colorado mejoró su caudal electoral con respecto al logrado en 2004 (17,5% contra 10,6%), aunque siguió lejos de sus cifras históricas. Los colorados decidieron recomendar a través de su Comité Ejecutivo Nacional el voto a Lacalle, pero no se involucraron en la campaña.

En la semana posterior a la primera vuelta, el escrutinio definitivo confirmó que el Frente Amplio había retenido la mayoría absoluta en el Parlamento. Pese a las sensaciones de la noche del 25 de octubre, las encuestas reflejaron pronto que Mujica era amplio favorito para el balotaje.

El domingo 25 de noviembre, las encuestadoras lo dieron como ganador antes del fin de la veda electoral, que prohíbe la difusión de encuestas antes de las 20.30. A las 20.25, por Canal 4, el director de Factum Óscar Bottinelli afirmó que Mujica había alcanzado 51,2%. Casi enseguida, Luis Eduardo González, de Cifra, estimó que su votación superaría el 51,4%. Y a las 20.30, Ignacio Zuasnábar, de Equipos Mori, estimó la votación del postulante frenteamplista en 50,1%.

Finalmente, Mujica obtendría el 52,4%, con un total de 1.197.638 sufragios, que lo convirtieron en el candidato más votado de la historia hasta ese momento.

Festejos del Frente Amplio tras ganar las elecciones de 2009. Foto: Archivo El País
Festejos del Frente Amplio tras ganar las elecciones de 2009. Foto: Archivo El País

Fracaso de dos plebiscitos impulsados por la izquierda

Dos reformas constitucionales impulsadas por grupos afines a la izquierda fracasaron al ser sometidas a plebiscito en forma conjunta con la primera vuelta electoral de 2009: la anulación de la ley de caducidad y la consagración del voto epistolar.

La intención de anular la ley de caducidad de la pretensión punitiva del Estado a los delitos cometidos por militares y policías durante la dictadura alcanzó 47,98% de los votos, cuando debía superar el 50% para resultar aprobada.

La reforma habría permitido declarar la nulidad e inexistencia de esta ley para el orden jurídico nacional, dejando actuar libremente al Poder Judicial y reabrir todos los casos de supuestos abusos cometidos durante la dictadura.

Más lejos de la aprobación quedó la propuesta para habilitar el voto de los uruguayos en el exterior, que logró 37,42%. La iniciativa había partido de los legisladores del Frente Amplio y llevada adelante por la Comisión Nacional por el Voto de las Uruguayas y Uruguayos en el Exterior.

“Los plebiscitos quedaron opacados por las discusiones de carácter político. Yo no era partidario de ponerlos”, dijo Mujica en rueda de prensa.

El “caso Feldman” calentó la antesala del balotaje
Operativo policial por el caso Feldman. Foto: Archivo El País

Las cuatro semanas que transcurrieron entre la primera vuelta y el balotaje de 2009 resultaron sacudidas por el “caso Feldman”, un extraño episodio policial con supuestas conexiones políticas que la Justicia no pudo comprobar. El 30 de octubre, el incendio de una casa de Aires Puros hizo aparecer un verdadero arsenal.

La finca pertenecía a Saúl Feldman, un economista de 64 años que residía en Shangrilá. Cuando la policía fue hasta allí para interrogarlo, Feldman mató de un disparo a uno de los efectivos y se atrincheró en la vivienda. Se inició un tiroteo, que concluyó tras 22 horas con la muerte de Feldman.

El expresidente Jorge Batlle fue citado ante el juez por declaraciones en las que vinculó al dirigente tupamaro Julio Marenales con el caso. El Partido Nacional llevó adelante una interpelación a los ministros del Interior y Defensa. Mujica acusó a sus adversarios de estar “resucitando viejos cadáveres de la política” para perjudicarlo.

Sin embargo, las investigaciones judiciales para determinar el origen y el destino del arsenal de Feldman no dieron resultados.

Los tropiezos verbales de los candidatos.

Pese a que luego se convertirían en los dos candidatos más votados en 2009, durante la campaña José Mujica y Luis A. Lacalle cometieron gruesos errores con declaraciones salidas de tono por las cuales debieron disculparse.

En el libro Pepe Coloquios, de Alfredo García, Mujica realizó críticas a sectores del Frente Amplio: dijo que los comunistas tuvieron actitudes “idiotas” y reprochó al Partido Socialista ser “una máquina de conseguir puestos” en el gobierno. Y aseguró que Argentina “tiene reacciones de histérico, de loco, de paranoico”.

Luis Alberto Lacalle saluda a José Mujica en 2009. Foto: Archivo El País
Luis Alberto Lacalle saluda a José Mujica en 2009. Foto: Archivo El País

A raíz de esas afirmaciones, el Consejo Interamericano de Comercio y Producción de Argentina canceló una invitación que había formulado al candidato de la izquierda. El presidente Tabaré Vázquez, en tanto, calificó esos dichos de Mujica como “simplemente estupideces”. Este pidió disculpas, señalando que no pensaba que se publicaría lo dicho: “Todos somos malos con el mundo en privado y en confianza”, comentó.

También Lacalle sufrió tropiezos con sus declaraciones. A poco de ganar la interna, aconsejó no invertir en Uruguay hasta diciembre. Después anunció que en caso de triunfar usaría “una motosierra” para cortar el gasto público, con lo cual abrió un flanco para que sus rivales lo acusaran de querer recortar el gasto social, obligándolo a salir a aclarar varias veces que en realidad hablaba de eliminar burocracia inútil. También calificó la casa de Mujica como un “sucucho”, llamó de “atorrantes” a los beneficiarios del Plan de Emergencia y prometió instalar duchas en los asentamientos. Y en otra ocasión intentó comparar la Tarjeta Joven con el Plan Ceibal.

Lacalle admitió luego que el consejo a no invertir en el país fue “un error de concepto”, en tanto consideró que las críticas a la “motosierra” fueron “una picardía bien hecha”.

Resultados de las elecciones de 2009

Primera vuelta

Frente Amplio

José Mujica-Danilo Astori 1.105.262 (49,3%)

Partido Nacional

Luis A. Lacalle-Jorge Larrañaga 669.942 (29,9% )

Partido Colorado

Pedro Bordaberry-Hugo de León 392.307 (17,5%)

Partido Independiente

Pablo Mieres-Iván Posada 57.360 (2,6%)

Asamblea Popular

Raúl Rodríguez-Delia Villalba 15.428 (0,7%)

Segunda vuelta

José Mujica-Danilo Astori 1.197.638 (52,4%)

Luis A. Lacalle-Jorge Larrañaga 994.510 (43,5%)

Fuente: Una democracia única, de Nelson Fernández y Hugo Machín (Fin de Siglo, 2017)

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