Incendios, explosiones y derrumbes: desastres que marcaron la historia de Montevideo

Ya sea con espacios que no se recuperaron, o con edificios que se erigieron sobre la tumba de sus antecesores, la ciudad sigue llena de fantasmas urbanos.

En la vida de una ciudad, como en la de una persona, hay tragedias. Deterioros constantes como una enfermedad, distracciones insólitas que causan estragos, puntos finales mal manejados que generan una onda expansiva alrededor, traumas que se vuelven generacionales y otros que se logran enterrar.

Por ejemplo, nadie pensaría, al pasar por la rambla 25 de Agosto, que el edificio imponente de la Administración Nacional de Puertos se erigió sobre un antepasado que se prendió fuego.

Incendio del edificio de la Aduana en Calle 25 de Agosto entre Maciel y Colón, el 15 de diciembre de 1921
Incendio del edificio de la Aduana en Calle 25 de Agosto entre Maciel y Colón, el 15 de diciembre de 1921
Intendencia de Montevideo / Centro de Fotografía (CdF)

La “Nueva Aduana” se había inaugurado en 1853 como sustituta de la que estaba en la zona de Las Bóvedas. Y funcionó durante siete décadas, hasta que el 15 de diciembre de 1921, un incendio la dejó “totalmente destruida”, como cuenta la página web de Aduanas.

En su lugar se ordenó construir un nuevo edificio a través de un llamado a concurso. El ganador fue un arquitecto de 26 años, llamado Jorge Herrán, que hizo el que conocemos hoy en día.

Se trata de un caso, entre tantos, donde el reemplazo de un edificio se consturye sobre las ruinas del anterior.

Edificio de la Aduana destruido por el incendio de 1921
Edificio de la Aduana destruido por el incendio de 1921
Intendencia de Montevideo / Centro de Fotografía (CdF)

Algo similar pasó con el Teatro Urquiza, inaugurado en 1906 en las actuales calles de Mercedes y Andes. En 1931 pasó a manos del Servicio Oficial de Difusión Radio Eléctrica (Sodre) y funcionó durante 40 años hasta que un incendio lo destruyó y se llevó además gran parte de su acervo cultural.

Pasaron muchos años hasta que en el primer gobierno posdictadura militar, con Julio María Sanguinetti como presidente y Adela Reta como ministra de Educación y Cultura, que se llamó a concurso para reconstruir el auditorio.

El hoy llamado Auditorio Nacional Adela Reta abrió sus puertas en 2008.

Diez años después, con Tabaré Vázquez como presidente, en la zona de Villa Española se inauguró el Antel Arena. Este nuevo edificio, motivo de polémica por su costo, como otras grandes obras urbanas, se construyó donde había estado hasta unos atrás el Cilindro Municipal.

El innovador edificio de Leonel Viera se había realizado para la Exposición Nacional de la Producción en 1956 y había funcionado con distintos fines durante décadas. Pero mal conservado, fue víctima de un incendio en 2010 que le tiró el techo. En 2014, fue demolido con una implosión controlada.

La que no fue tan controlada fue la explosión de las estructuras del nunca realizado aerocarril que conectaría Malvín con la Isla de las Gaviotas.

Personas disfrutando de la playa, mientras en el fondo se ve una de las torres del aerocarril que conectaría Malvín con la Isla de las Gaviotas
Personas disfrutando de la playa, mientras en el fondo se ve una de las torres del aerocarril que conectaría Malvín con la Isla de las Gaviotas
Archivo El País

Así lo recuerda el arquitecto León Kalansky en su libro Montevideo. Historia ilustrada del desarrollo urbano y del reciclaje edilicio publicado días atrás.

“En 1963 comenzó la construcción de las dos torres de llegada, pero nunca se terminó, fue un proyecto turístico inconcluso”, dice el arquitecto.

“Después de varios años cual dos horribles esqueletos mirándose, terminaron por ser volados en 1972, en una explosión que además de abatirlos, destrozó varios vidrios de la Rambla”, continúa.

Demolición de una de las torres que conectaría a través de un aerocarril a Malvín con la Isla de las Gaviotas
Demolición de una de las torres que conectaría a través de un aerocarril a Malvín con la Isla de las Gaviotas
Archivo El País

Tragedias humanas

Más allá de los ejemplos señalados anteriormente, no todos los edificios destrozados dieron paso a una nueva versión en su mismo lugar. En Soriano 1013, entre Julio Herrera y Obes y Río Negro, el espacio no se rellenó y se destinó a un estacionamiento.

¿Qué pasó ahí? Una de tantas tragedias que sufrió Montevideo, ya no solo en un sentido urbano, sino también humano.

A las cinco de la mañana del 6 de octubre de 1978, el edificio que estaba en esa dirección se derrumbó. Aunque apenas se lo recuerde, fue un drama histórico: murieron 19 personas. 

Así lo recordaba la edición 87° aniversario de El País, que repasaba eventos de distintas décadas: “Durante más de 24 horas los equipos de rescate, integrados por bomberos, policías y piquetes de particulares voluntarios, removieron con desesperación los escombros que constituían toneladas de ladrillos y mampostería, en procura de ubicar personas con vida. Numeroso público se acercó al lugar para presenciar los trabajos de rescate, en medio de un silencio propio de la desgarradora tragedia”.

Otro derrumbe que dejó muertos, y que también apenas se recuerda, fue el que sucedió en el Cine Parlante que funcionaba en el cuerpo lateral derecho del Teatro Solís.

Este cine, también conocido como el Salón Buckingham del Splendid Hotel había sido construido en 1875 e inaugurado en 1908. 32 años después, protagonizó uno de los hechos más tristes relacionados al séptimo arte en Montevideo.

El 30 de setiembre de 1940, el cine se derrumbó por un temporal: murieron seis personas y hubo 16 heridos, según recuerda el Centro de Fotografía de Montevideo, que tiene una foto de la fachada del Solís con el viejo Splendid Hotel.

El Cine Parlamente al lado del Teatro Solís en 1940, año donde un temporal provocó un derrumbe que dejó seis muertos
El Cine Parlamente al lado del Teatro Solís en 1940, año donde un temporal provocó un derrumbe que dejó seis muertos
Intendencia de Montevideo / Centro de Fotografía

Medio siglo después, otro evento dejó un costo humano similar: el incendio del Palacio de la Luz.

En la madrugada del 13 de agosto de 1993, una falla eléctrica, según la hipótesis más probable, inició un fuego que afectaría varios pisos.

Cinco personas lograron salvarse gracias a un rescate en helicóptero que hizo Bomberos en el techo del edificio. Pero cinco mujeres, que trabajaban limpiando en el turno de la noche, habían intentado refugiarse en el noveno piso y murieron asfixiadas por el humo.

Gente ve cómo se incendia el Palacio de la Luz en la madrugada del 13 de agosto de 1993
Gente ve cómo se incendia el Palacio de la Luz en la madrugada del 13 de agosto de 1993
Archivo El País

Me caigo y no me levanto

En la historia de Montevideo, hay edificios que lograron recomponerse, o reencarnar en un nuevo cuerpo, solo para volver a ser destrozados.

El Teatro Politeama fue inaugurado en 1887 en las calles que hoy conocemos como Paraguay y Colonia. A los pocos años, el 8 de octubre de 1895 un incendio lo destruyó.

Y en el mismo lugar, en 1901, se inauguró el Politeama II o el Nuevo Politeama, solo para tener la misma suerte. En las vísperas de año nuevo, el 31 de diciembre de 1919, se prendió fuego.

Teatro Urquiza en las calles Mercedes y Andes en el año 1922
Teatro Urquiza en las calles Mercedes y Andes en el año 1922
Intendencia de Montevideo / Centro de Fotografía (CdF)

De todas formas, poco después, el padrón volvió a estar ocupado con un edificio que ha tenido mejor suerte. En 1930, estableció su sede ahí el Ministerio de Hacienda (hoy de Economía y Finanzas).

Otra víctima de las fuerzas elementales fue el Hotel de los Pocitos, ya una leyenda urbana de Montevideo.

Se empezó a construir en 1912 después de que un incendio destruyera su primera versión. Una vez inaugurado, era un destino turístico clave, que hospedaba principalmente argentinos.

Terraza del Hotel de los Pocitos entre los años 1917 y 1923
Terraza del Hotel de los Pocitos entre los años 1917 y 1923
Intendencia de Montevideo / Centro de Fotografía (CdF)

Viendo las fotos de aquella época, con la mirada actual, llama la atención por su ubicación.

“Como injerto extraño en medio del arco de la playa, ocupaba un área equivalente a una manzana, con sus habitaciones distribuidas en dos plantas, más terrazas perimetrales que se extendían hacia el río a través de un muelle de notorio protagonismo”, recordaba en 2016 la exposición Arquitecturas ausentes del Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio (CICOP Uruguay).

Pero el esplendor del hotel duró poco El 10 de julio de 1923, un temporal rompió su muelle y gran parte de sus terrazas. Doce años después, en 1935, recibió el golpe final con un nuevo temporal.

Destrucción de la terraza del Hotel de los Pocitos luego del temporal del 10 de julio de 1923
Destrucción de la terraza del Hotel de los Pocitos luego del temporal del 10 de julio de 1923
Intendencia de Montevideo / Centro de Fotografía (CdF)

Terminó siendo demolido.

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