El presidente del Tribunal de Cuentas (TCR), Francisco Gallinal, respaldó la observación del organismo contra el nuevo Proyecto Neptuno, luego de que el gobierno adelantara que va a reiterar el gasto de todos modos. Este jueves de mañana se firmará, en la sede de OSE, el nuevo contrato con el consorcio privado que cambió la localización y la magnitud de las obras.
Con este paso, se comenzará la construcción de una nueva planta potabilizadora en Aguas Corrientes, con capacidad para brindar unos 200.000 metros cúbicos diarios, un tercio de lo que consume el área metropolitana, y otras obras, por unos US$ 700 millones.
La definición que tomó el TCR fue dividida. Gallinal, Álvaro Ezcurra, el suplente de Darwin Machado, José Luis Bringa, y Linder Reyes, votaron por observarlo por entender que el nuevo contrato alteraba “sustancialmente” el objeto del contrato original, mientras que Miguel Aumento, Enrique Cabrera y Flora de Santis votaron por no observarlo.
El presidente de OSE, Pablo Ferreri, apuntó contra la definición del tribunal, al marcar que “es contraria a todos los catedráticos de Derecho Administrativo del país", así como que "no pone en cuestión" los fundamentos de "interés público" que manejó el gobierno sobre el nuevo proyecto, y que presentaba “errores conceptuales”.
Gallinal, en tanto, dijo en diálogo con El País que la decisión del TCR insistió que fue “100% técnica”. Respecto a si hubo una animosidad política contra el proyecto, retrucó: “La prueba inconstratable de que no, son los informes jurídicos. No hay uno contrario a lo que dictaminó el tribunal. Además, planteó que estos fueron realizados por técnicos con “total independencia técnica”.
En ese sentido, puntualizó que cuatro áreas de la División Jurídica del TCR “coincidieron” que era necesario observar el contrato. La resolución que tomó el tribunal “no cambió una coma” el proyecto de resolución elevado por Jurídica para el tratamiento del órgano colegiado de contralor. “De la iniciativa privada al proyecto finalmente aprobado hay una diferencia muy grande”, cuestionó.
Para el nacionalista, “los hechos hablan por sí solos”, en torno al cambio que tuvo el proyecto. “Se trataba de recoger agua del Río de la Plata y ahora es el Río Santa Lucía, el tema pasaba por Arazatí y ahora no porque se cambió también el lugar de la planta, la empresa adjudicataria se iba a encargar del mantenimiento y elaboración del proyecto, y ahora prácticamente todo se pasó a OSE”, dijo Gallinal.
El titular del TCR también puso hincapié en que “cambió” el objeto del contrato. “Los contratos se pueden modificar, pero tienen un límite, que no se desnaturalice el contrato. Evidentemente en las nuevas condiciones, muchas otras empresas hubieran podido participar en una licitación pública internacional”, sostuvo.
Consultado sobre las críticas de Ferreri de que antes el TCR tomó otra postura frente a cambios en el Proyecto Neptuno, Gallinal sostuvo que se pueden hacer cambios a algunas cláusulas, pero con ciertos límites. “En este caso, los cambios fueron de tal naturaleza que se desnaturalizó el objeto original de la negociación”, marcó.
En cuanto a los informes de juristas que avalan la renegociación del nuevo contrato, citados por Ferreri, el blanco apuntó: “Con esos informes, en su mayor parte, el TCR coincide. La discrepancia está en que a juicio de Jurídica del tribunal se cambió el objeto del contrato”.