El Plenario Nacional del Frente Amplio (FA), que sesionó el pasado sábado, aprobó un documento en el que realiza un extenso análisis de la coyuntura internacional y de la situación nacional, así como del vínculo entre el gobierno y la fuerza política, una de las principales preocupaciones de la dirigencia frenteamplista en un contexto marcado por la baja aprobación de la gestión.
En el escrito de 39 páginas, al que accedió El País, la dirigencia marcó como una de sus principales preocupaciones —mencionada en diversas oportunidades— las “debilidades de la estructura orgánica” de la fuerza política en buena parte del interior del país, “donde persisten obstinadamente dificultades de funcionamiento en las direcciones departamentales, mesas políticas y plenarios”.
“Necesitamos complementar la escucha hacia la sociedad con una atención sistemática a la militancia organizada, capaz de fortalecer el vínculo permanente entre la dirección nacional y las estructuras departamentales para consolidar capacidades políticas del FA en todo el país”,se señala.
El escrito pone énfasis en la necesidad de ampliar “la presencia territorial, especialmente en el interior del país y en zonas donde la organización es débil” y propone la necesidad de crear nuevos comités, incluidos virtuales.
Con una mención a la remontada —aunque insuficiente— de cara al balotaje de 2019, el informe pone el foco en el último proceso electoral y en los bajos niveles de popularidad con los que el actual gobierno inició el cuarto período frenteamplista.
En esta línea, se destaca que “hubo una votación histórica en la elección interna de 2024 (con más de 420.000 votos)” y que el FA volvió a ser nuevamente la primera fuerza política del país en octubre, como ocurre desde 1999. No obstante, el documento plantea principalmente dos razones —estrictamente de índole política, más que de gestión— para explicar la baja aprobación y el descontento de la militancia, una situación reconocida tanto por la dirigencia frenteamplista como por jerarcas de primera línea del Poder Ejecutivo luego de sucesivas encuestas que así lo marcan.
“La elección interna llevó a que parte de la militancia cayera en la construcción de visiones antagónicas de las precandidaturas mayoritarias (Yamandú Orsi y Carolina Cosse). Muchas veces sustentadas en prejuicios y preconceptos vinculados a las características personales de cada candidato. Esta situación se tendió a profundizar durante el tránsito a octubre y al balotaje, en función de una estrategia de campaña que, si bien demostró ser efectiva en términos electorales, no logró convencer ni conmover plenamente a una parte significativa de la militancia, tanto por sus formas como por algunos de sus contenidos”, ensaya el documento como explicación.
En este sentido, se señala como otro factor de división dentro de la coalición de izquierda las distintas posturas que se generaron en torno al respaldo o rechazo al plebiscito impulsado por el Pit-Cnt para reformar el sistema de seguridad social y eliminar el pilar de ahorro individual. Entre los sectores mayoritarios del FA, el Partido Comunista y el Partido Socialista fueron de los principales impulsores de la reforma constitucional, mientras que el Movimiento de Participación Popular y Seregnistas se pronunciaron en contra.
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“Todos estos factores tuvieron incidencia —incluso con el uso que la derecha hizo de estos temas— y se hicieron sentir durante la campaña. No obstante, no fueron capaces de retener el compromiso militante ni la voluntad de conquistar la victoria. El sentido de la unidad, la responsabilidad política y el compromiso con nuestro pueblo fueron más fuertes que todos los obstáculos y desencuentros. Pese a ello, corresponde reconocer que algunos de estos elementos continúan presentes y constituyen desafíos que aún debemos superar para fortalecer la cohesión política y social de nuestra fuerza”, concluye el informe, al advertir sobre las diferencias internas que persisten —por ejemplo, con la propuesta de gravar al 1% más rico— y que tienden a acentuarse cuando la fuerza política está en el gobierno.
Las recolectoras
En el documento elaborado y aprobado por el Plenario, que servirá como insumo para el Congreso Nacional de octubre —que llevará el nombre de José “Pepe” Mujica—, también se abordó un tema que ha resultado incómodo para la fuerza política y que, pese a no estar clara una solución visible, ha generado malestar y preocupación entre diversos dirigentes —particularmente entre los de sectores de mayor tradición— en cada instancia electoral: el sistema de “colectoras de votos”.
Para entender la ingeniería hay que remontarse a 2019. Según consignó el Programa de Estudios Parlamentarios de la Facultad de Ciencias Sociales, se dio una “estrategia electoral inédita” que llevó a que la Vertiente Artiguista —encabezada por Enrique Rubio acumulando votos por sublemas— obtuviera dos bancas en el Senado y ninguna en Diputados.
El modelo utilizado en su momento, que algunos denominan “colectora” o “aspiradora” de votos, fue implementado tras un acuerdo con Humberto Castro, bajo el paraguas de “Baluarte Artiguista”, que llegó a abrir más de 100 hojas de votación y permitió acumular así una importante cantidad de votos para la Vertiente Artiguista.
Para 2024, Castro volvió a apelar a la misma estrategia, esta vez tras acordar con La Amplia, el sector de la vicepresidenta Carolina Cosse. Bajo el sublema Sumemos presentó 398 hojas de votación —en acuerdo con Espacio Uruguay, del dirigente canario Yamandú Costa— y la alianza entre las tres agrupaciones acumuló 110.000 votos.
“El objetivo es ganar bancas en el Senado, donde sí se puede acumular por sublemas y obtener bancas adicionales por cocientes decrecientes. La estrategia no sólo supone inscribir listas en la Corte Electoral, sino también distribuirlas y lograr que los votantes las introduzcan en la urna. Por esa razón, toda colectora requiere de la activación de recursos en materia de militancia, distribución y difusión de las hojas de votación para alcanzar el objetivo. La colectora fue interpretada por analistas y políticos como una estratagema oscura porque incrementa dramáticamente la oferta de hojas de votación del partido, generando confusión y poca transparencia sobre el destino final del voto”, describe el departamento de Ciencia Política.
Sin embargo, como parafraseó el politólogo Daniel Chasquetti, en las últimas elecciones nacionales “colectora mató colectora”. La expresión alude a la estrategia utilizada por el senador Felipe Carballo, quien compareció con 115 hojas de votación con lista al Senado dentro del sublema Por un Uruguay para la Gente y logró acceder a una banca.
Esto se explica por el sistema de asignación de escaños, que primero considera los lemas, luego los sublemas y finalmente las listas. Así, Cosse y Sumemos no alcanzaron a obtener la segunda banca para Castro, mientras que el sublema integrado por el Espacio 609, Seregnistas, la alianza entre la Vertiente Artiguista y El Abrazo, y una lista de la 711 obtuvo 12 senadores, entre ellos Carballo.
Frente a este mecanismo de comparecencia electoral, que si bien no ha sido exteriorizado públicamente sí ha generado críticas en la interna del FA —en las elecciones departamentales incluso tuvo mayor incidencia que en las nacionales—, el Plenario resolvió proponer la creación de una comisión que estudie este tipo de prácticas. Algunos dirigentes entienden —sin negar que suman votos— que esta modalidad contribuyó a la elección de ediles que no necesariamente forman parte de la orgánica más tradicional del Frente Amplio y cuestionan, además, la dispersión de referentes locales con menor identificación partidaria.
Una fuente consultada por El País señaló como una de las posibilidades que evalúe la comisión la de limitar la cantidad de expresiones electorales no vinculadas directamente a la militancia orgánica, con el objetivo de privilegiar el trabajo político territorial y nacional.
A modo de ejemplo, el trabajo del Programa de Estudios Parlamentarios muestra que, entre las tres estrategias de tipo colectora implementadas en 2024 —entre ellas, la del actual prosecretario de la Intendencia de Montevideo, Diego Olivera—, estas representaron el 63% de las hojas de votación del FA en todo el país: 565 de un total de 896.
“Sobre la situación de superpoblación de listas electorales, conocida como ‘colectaras de votos’, se propone la creación de una comisión que analice y realice una propuesta, con plazo máximo en diciembre de 2027 y que integre el orden del día del primer Plenario Nacional de 2028 para que se tome resolución”, se marcó como objetivo la cúpula del Frente Amplio de cara a 2029.
Condicionados
En otro documento político, elaborado en el marco de una rendición de cuentas de la iniciativa FA Te Escucha, se hace referencia a dos factores que han marcado las dificultades que ha tenido que sopesar el actual gobierno nacional. En primer término, se menciona “un escenario internacional definido por la incertidumbre —con una profundización de los conflictos— y una economía condicionada por la mala gestión del gobierno de Luis Lacalle Pou”.
“En nuestro país las consecuencias de endeudamiento generado por la mala gestión de Lacalle Pou exigen a nuestra fuerza política un equilibrio complejo entre audacia y responsabilidad”, se argumenta, al tiempo que se enumeran logros durante el primer año de gestión. La concreción del Diálogo Social, el aumento del salario real, la cancelación del proyecto Neptuno, el fortalecimiento del Instituto Nacional de Colonización y la mejora en la disponibilidad de medicamentos en ASSE son algunos de los avances destacados.
Sin embargo, una vez más la alta dirigencia de la coalición de izquierda reconoce que durante los encuentros con distintas organizaciones sociales y militantes de la fuerza política en el marco del FA Te Escucha se han detectado “algunas dificultades”, que se diferencian de la primera edición cuando se realizó la iniciativa desde el rol de oposición.
“Somos conscientes de que en la sociedad existen diferencias y dudas sobre algunas de las acciones de nuestro gobierno, que se reflejan en buena parte de nuestros votantes, nuestra militancia y en el estado de opinión pública. En esa dirección, es imprescindible profundizar el vínculo entre nuestra fuerza política y los compañeros que se desempeñan en el gobierno nacional sobre la base de la autonomía relativa del gobierno, la coordinación y la responsabilidad; trabajando en conjunto para identificar los nudos que explican estas situaciones de descontento y para mejorar el intercambio y la escucha. Nuestro proyecto político se nutre de las diferencias y las críticas son una oportunidad que nos permite fortalecer el rumbo que definimos”, se concluye.