TRES OBRAS INCONCLUSAS

Escollera, dragado y gasoducto que hoy nadie utiliza representan el 61% de las millonarias pérdidas de Gas Sayago

La auditoría contratada por UTE concluyó que, de los US$ 213 millones de pérdidas, US$ 132 millones corresponden a tres obras que hoy no tienen ninguna utilidad para el Estado.

Gas Sayago. Foto: Archivo El País
Gas Sayago: durante cuatro años se insistió con un proyecto de regasificadora inviable, dice auditoría. Foto: Archivo El País

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El 61% de los US$ 213 millones de pérdidas de la empresa Gas Sayago constituyen gastos en tres obras inconclusas y que hoy no tienen ninguna utilidad para el Estado.

La auditoría de PricewaterhouseCoopers (PwC) realizada a pedido del directorio de UTE señala que Gas Sayago destinó US$ 132 millones en: una escollera (US$ 26 millones), dragado del Río de la Plata (US$ 51 millones) y un gasoducto (US$ 55 millones) para la regasificadora.

El informe de PwC, al que tuvo acceso El País, dice que UTE estimó en 2012 que iba a gastar en esas tres obras la cifra de US$ 390 millones. Sin embargo, los contratos que había firmado con el consorcio GNLS, integrado por las empresas Gaz de France y Marubeni, establecían inversiones por US$ 718 millones. Es decir, las estimaciones del directorio de UTE fueron superadas en un 84%, según la auditoría.

No se llegó a gastar todo el dinero previsto porque se canceló el contrato con el consorcio GNLS y se suspendieron las obras de dragado y gasoducto antes de su finalización.

Pese a ello, la Dirección Nacional de Energía concluyó, en un informe fechado en 2013, que la rentabilidad de Gas Sayago iba a ser positiva gracias a las elevadas ventas de gas a Argentina. Dicho organismo estimó ingresos de Uruguay por proveer gas en un rango que iba de los US$ 1.478 millones a los US$ 2.034 millones.

En cambio, la auditoría de PwC advierte que algunas premisas sobre las que se basaron los cálculos de la Dirección de Energía “no tenían correlatos” con otras fuentes o “no contaban” con evidencia documental o contractual que respaldara las proyecciones de demandas.

Es decir, a juicio de la auditoría, la Dirección de Energía “no tuvo en cuenta” variables como, por ejemplo, el precio del petróleo, las ventas de gas a Argentina y la concreción del proyecto Aratirí.

Según el informe de PWC, la clave del proyecto de la regasificadora de Gas Sayago era la participación de Argentina. Y ya en el año 2012 era claro que el país vecino no participaría, dado que no aportó el capital para constituir la sociedad. No obstante, Gas Sayago continuó con su proyecto de regasificadora en Punta de Sayago.

Situación actual.

La empresa Gas Sayago, propiedad de UTE y Ancap, hoy es una sociedad en proceso de liquidación.

Consultado por El País, el director de UTE, Felipe Algorta defendió la contratación de la auditoría de PwC por parte del directorio del ente energético.

“En primer lugar debo destacar el documento entregado por la empresa PwC Uruguay, por su orden, su rigurosidad, su amplitud, que nos da un pantallazo general y particular de este fracasado proyecto”, dijo el jerarca. Y agregó: “Hay evidencia sustantiva que demuestra el grave daño patrimonial generado al Estado con esa obra fracasada. Ese daño debió evitarse”.

Para Algorta, “es lógico” que desde el Frente Amplio se quiera “matar al mensajero” -la auditoría de PwC- en lugar de hacer referencia al fondo del asunto que “es este delirante” proyecto donde “nos estafaron a los uruguayos”.

Incumplimientos del contrato.

El informe de la auditoría también refiere a la construcción de la terminal de Gas Sayago donde hubo repetidos incumplimientos del contrato por parte del consorcio GNLS.

Según el documento, en enero de 2014 comenzaron las obras de la regasificadora. En diciembre de ese mismo año, ocurrió el incumplimiento del primer hito fijado en el contrato entre Gas Sayago y GNLS: el fin de la construcción de la plataforma del muelle para montaje electromecánico.

En enero de 2015, el consorcio GNLS sumó un nuevo incumplimiento contractual: el comienzo de corte de acero. Al mes siguiente, en febrero de 2015, se produjo una paralización temporal de las obras debido a medidas adoptadas por el gremio de la construcción (Sunca).

Dirigentes del oficialismo y la oposición no se ponen de acuerdo en torno a las pérdidas que generó Gas Sayago. Foto: Archivo El País
Gas Sayago. Foto: Archivo El País

En ese mismo mes, sucedió el incumplimiento de un tercer punto del contrato por parte del consorcio GNLS: la creación de otra plataforma de servicio lista para montaje electromecánico.

En marzo de 2015, GNLS rescindió el contrato con la empresa brasileña OAS, que había subcontratado para realizar las obras de la regasificadora. Y en los meses sucesivos se repitieron los incumplimientos.

“En los hechos y a pesar de los incumplimientos registrados, Gas Sayago no impuso penalidades a GNLS”, dice la auditoría de PwC, la cual ha motivado una denuncia por parte de las actuales autoridades.

Un naufragio.

A lo largo de la construcción de la obra, se reportaron hechos que representaron amenazas y preocupaciones para el proyecto de la regasficadora.

Uno de ellos fue la detección de un barco hundido en el fondo del Río de la Plata en la zona del proyecto. El naufragio “no estaba correctamente indicado” en la documentación inicial de la obra”, expresa la auditoría.

La detección del naufragio provocó problemas de distinto tipo, como ser los ocasionados por las demoras en el proceso de certificación y la presencia de sedimentación más intensa en el fondo del lecho marino que la esperada.

El 31 de agosto de 2015, en tanto, el estudio Posadas, Posadas & Vecino, contratado por Gas Sayago, informó sobre la imposibilidad de GNLS de cumplir con los plazos establecidos. Un mes más tarde, los directorios de UTE y Ancap aprobaron la rescisión del acuerdo entre Gas Sayago y el consorcio GNLS. El expediente contó con el informe elaborado por Posadas, Posadas & Vecino a solicitud de Gas Sayago, en el cual se comparó las ventajas que se obtendrían mediante la firma de un acuerdo en comparación con un eventual litigio.

Allí se menciona que, en concordancia a lo informado por Gas Sayago, el valor de los activos transferibles de la empresa rondaría entre US$ 100 millones y US$ 158 millones. Sin embargo, dice la auditoría de PwC, el valor de la tasación de bienes de Gas Sayago fue sustancialmente menor. Apenas US$ 22 millones.

Cronología de una obra inconclusa

Julio de 2007. Se firma el convenio entre Uruguay y Argentina para la construcción de una planta de regasificación de GNL en territorio uruguayo, con el fin de abastecer la demanda de ambos países.

Septiembre de 2010. UTE y Ancap fundan Gas Sayago S.A.

Agosto de 2011. Gas Sayago constituye un consorcio con Enarsa -empresa pública argentina del sector petrolero y energético- para desarrollar el proyecto. Finalmente el consorcio no fue inscripto de acuerdo a las formalidades requeridas.

Octubre de 2013. Se firma un contrato con GNLS S.A. para la prestación de servicios de recepción, almacenamiento y regasificación de GNL.

Ese mismo mes, GNLS y OAS rubrican un contrato EPC (subcontratación) para la realización de obras de la Terminal GNL del Plata.

Noviembre de 2013. Gas Sayago firma un acuerdo con la ANP para la concesión de un álveo y su espejo de agua en el Río de la Plata para la construcción y operación de una terminal de GNL.

Febrero de 2014. Gas Sayago firma contrato con OAS para la construcción del gasoducto de interconexión.

Marzo de 2015. GNLS rescinde contrato con OAS.

Octubre de 2015. Gas Sayago cobra US$ 100 millones por retiro de GNLS de la obra.

Mayo de 2016. Gas Sayago vuelve a empezar e inicia convocatoria de precalificación de empresas para la construcción de la terminal de GNL del Plata. Se presenta la anglo-neerlandesa Shell, pero no se concreta acuerdo.

Diciembre de 2019. El Directorio de UTE resuelve la liquidación de Gas Sayago.

OAS no cumplió contrato ni pagó multas
Regasificadora: la obra está detenida desde 2015. Foto: archivo El País

En 2014, Gas Sayago firmó un contrato con el consorcio brasileño OAS para la construcción de una unión entre la regasificadora y el gasoducto de transporte hacia Argentina. El costo de la obra era de US$ 64 millones. Hubo atrasos en el cronograma de obras por parte de OAS. Declarado el concurso voluntario de OAS en abril de 2015, Gas Sayago y el consorcio reincidieron el contrato.

Una auditoría de PricewaterhouseCoopers (PwC) con respecto a OAS señala que esta empresa “no acreditó completamente” los requisitos mínimos requeridos en oportunidad del llamado a interesados para construir la obra y “no contaba con suficiente experiencia” en este tipo de trabajos de infraestructura.

Según la auditoría, Gas Sayago consideró que OAS incumplió con el contrato en forma sistemática y y reiterada y en algunos casos con carácter grave, habilitándole a aplicar penalidades y a rescindir el contrato.

“Gas Sayago aplicó penalidades por los referidos incumplimientos pero no rescindió el contrato. En su lugar, celebró una adenda (agregado) contractual, oportunidad en que las partes afectaron las retenciones (multas) formuladas al refuerzo de las garantías”, sostiene la auditoría.

Y concluye que, a la fecha, Gas Sayago no consiguió ejecutar las garantías de OAS y, a su vez, fue intimada por el consorcio brasileño a devolverle las retenciones de dinero.

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