El directorio del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa), que ha estado en el centro de la polémica en las últimas semanas por las diferencias entre Jaime Saavedra (presidente) y Eugenio Acosta (director por el Frente Amplio), resolvió la separación del cargo de dos subdirectores del Centro Las Piedras tras haber recibido reiteradas denuncias por violencia y posibles torturas a jóvenes de ese hogar.
Además de separarlos del cargo, en una sesión extraordinaria que tuvo lugar el 7 de julio (la crisis interna se dio a conocer en la última semana de junio), se dispuso de manera urgente el inicio de una investigación administrativa y la retención de los medios sueldos de los dos funcionarios involucrados. La resolución fue votada por los tres directores: Saavedra, Acosta y Ángel Fachinetti, del Partido Colorado.
“Frente a la gravedad de los hechos denunciados este directorio entiende que se deben tomar medidas administrativas a fin de brindar mecanismos protectores y garantistas para los jóvenes y funcionarios”, señala el expediente de la denuncia al que tuvo acceso El País.
En este orden, la documentación indica que según ha constatado la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo (Inddhh), en dicho centro “se han identificado vulneraciones de derechos de los jóvenes principalmente vinculadas a la falta de abordaje de las violencias interpersonales, las condiciones edilicias y las horas de encierro”.
Submarino y escupitajo
A principios de julio, la Inddhh dirigió una carta a Saavedra en la que informaba que la institución había recibido “una denuncia sobre situaciones de malos tratos hacia jóvenes del centro”, cometida por dos de los los subdirectores.
“Se refiere a hechos como ‘ponerle la cabeza en un balde de agua o apretarle la cara y escupirle la boca’; a su vez dan cuenta de que los funcionarios del centro ‘intimidan, golpean, propician o habilitan peleas entre los adolescentes’. En varias oportunidades señalan que no se denuncia por miedo y que temen por la seguridad de los jóvenes”, dice el oficio.
El organismo asegura que en las diversas visitas que se llevaron a cabo se pudo constatar a partir de las entrevistas realizadas “situaciones de violencia por parte del personal de atención directa hacia los adolescentes del Centro Las Piedras”.
Se aclara, no obstante, que los incidentes agresivos se dan en un contexto de violencia entre los propios jóvenes, lo que para las autoridades dificulta el abordaje de la problemática.
“Se observa la naturalización de estos hechos por parte de los jóvenes, quienes consideran la violencia como ‘merecida’, por el hecho de estar en contexto de privación de libertad”, sostuvo la institución.
Otro punto que surgió de las investigaciones realizadas refiere a la aceptación y tolerancia por parte de la dirección de las “situaciones de malos tratos por parte del personal de atención directa e integrantes del equipo de dirección del centro”.
A partir de algunos relatos de los jóvenes se constató que existen “malos tratos psicológicos y apremios físicos”.
“Te tiran para dentro de la celda y te dicen: ‘para que hiciste lo que hiciste, ahora bancátela’”, contó uno de entrevistados. En esta línea, la Inddhh aclara que la mayoría de los testimonios recogidos de adolescentes provienen de jóvenes que ya no están en el Centro Las Piedras, que fueron trasladados.
“Este punto merece particulares consideraciones, porque da cuenta del temor de los adolescentes a denunciar cuando no existen mecanismos protectores y garantistas, a la vez que quienes ejercen la violencia se encuentran en cargos de poder o son permitidas por la dirección”, concluyó la Inddhh.
En una de las visitas, por ejemplo, un joven declaró que existió un episodio meses atrás en el que uno de los subdirectores de Las Piedras le dio “un piñe en la cara” antes de que lo lleven a otro hogar.
Para la Inddhh, este tipo de circunstancias presenta una dificultad extra a la hora de probar las agresiones que sufren los jóvenes privados de libertad al no poder valorarse al momento de los hechos si hay o no lesiones físicas, mas allá de las consecuencias psicológicas.
Sobre las características de este centro en particular, que tiene plaza para 30 jóvenes, se consigna que las “constataciones se dan en un contexto de encierro con un alto número de horas sin actividad, tanto dentro de las celdas como la escasez de instancias externas al centro”.
“Las posibles actividades que se pueden desarrollar están limitadas por los problemas de convivencia entre jóvenes donde prima un discurso de mantener la separación como estrategia de abordaje para evitar el conflicto”, cuestionó la Inddhh, que recordó además que el aumento de conflictos y violencia entre los jóvenes y del personal hacia los adolescentes en ese hogar viene de hace muchos años.
El Centro Las Piedras, ubicado en la Colonia Berro, es uno de los de alta seguridad del Inisa.
Institución paralizada
La situación en el Inisa por las diferencias insalvables entre Saavedra —que presentó renuncia en dos ocasiones— y Acosta está siendo gestionada por el propio presidente de la Républica, Yamandú Orsi, que le habría ofrecido el cargo del director del FA al dirigente del Partido Independiente Daniel Radío para encontrar una solución.
Sin embargo, el conflicto sigue sin resolverse y ante una institución que está “paralizada” —afirmó el sindicato—, el diputado colorado Felipe Schipani solicitó que las autoridades del Inisa comparezcan al Parlamento para brindar explicaciones.
-
Imputado por el crimen del policía había matado a un adolescente delante de su madre y escapado del Inisa
Tras conflicto interno, gobierno renuncia a la mayoría en el Inisa y ofrece cargo de director a Daniel Radío
Yamandú Orsi sale a desarticular otra crisis precoz de su gobierno: Saavedra se queda en el Inisa