El circuito donde el voto (casi) no es secreto y otras particularidades más

Persona introduciendo su voto en la urna. Foto: Estefanía Leal.
Persona introduciendo su voto en la urna. Foto: Estefanía Leal.
Estefania Leal/Archivo El Pais

RAREZAS DE CARA AL REFERÉNDUM

En escuela de La Capuera el domingo podrán votar solo cuatro personas.

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Hay un rincón de Uruguay en el que mañana el voto (casi) no será secreto. Un lugar en que no hace falta que cada vecino diga a quién votó para saberse qué introdujo en la urna. Porque en la escuela de La Capuera -a mitad de camino entre Ocean Park y la Laguna del Sauce, si se mira en un mapa de sur a norte- funcionará un circuito con solo cuatro habilitados para sufragar.

Nada hace pensar que esta localidad que congrega a un barrio, a chacras de descanso y a un asentamiento, y cuya población casi se duplicó en la última década, sea la excepción que escapa a la regla del voto secreto. Mucho menos que sean tan pocos los electores en un circuito rodeado por más de 4.000 lugareños.

La escasez de habilitados para votar suele manifestarse en el interior profundo, en aquellas localidades rurales en que los ruidos de un vecino se pierden en el camino antes de dar con la casa más cercana. Pero en esos casos la Corte Electoral prevé que un mismo circuito concentre más de una serie para evitar el “voto cantado”.

Eso es lo que ocurre en El Ombú, una colonia agrícola menonita que reúne en un mismo circuito a la serie LBH (con 228 habilitados para votar) y la serie LBG que cuenta con un solo elector. De hecho de ese único votante se sabe que tiene 77 años, que está inscripto en Paso Leopoldo a 17 kilómetros de Young, y que sus iniciales son J.R.F.D. Tan identificada está la persona que El País habló con uno de sus familiares, quien se excusó de dar información del hombre porque “hace meses” que no se sabe su paradero.

¿Por qué en La Capuera no se unieron series? “Desde tiempos inmemoriales los vecinos de esas zonas están dentro de las series de votación de Piriápolis, aunque les queda lejos”, cuenta Pablo Braganca, jefe de la oficina electoral en Maldonado. En el último período eleccionario, dado el aumento poblacional de la zona, “dos o tres comisiones de vecinos elevaron a la Corte Electoral la solicitud de que se creasen nuevas series con circuitos en La Capuera mismo”. Se creó un expediente y la Corte falló a favor en medio de la pandemia. Dadas las medidas restrictivas por la emergencia sanitaria, las autoridades electorales no pudieron instalarse con una oficina de inscripción en el lugar, por lo cual solo capturaron la voluntad de cuatro electores (el resto tendrá que trasladarse a Piriápolis o alrededores).

El voto secreto es una de las características del sistema electoral uruguayo desde la segunda mitad del siglo XX. En una ley Constitucional de 1915, antesala de la reforma de la Constitución que se concretaría pocos años después, se establece por primera vez el voto “sin firma del votante ni distintivo alguno que identifique el sufragio con la persona que lo depositó en la urna”.

Habilitados

Cuando se legisló el voto secreto, Uruguay atravesaba la mayor tasa de natalidad de su historia (era el triple que la actual): cada 1.000 habitantes nacían por año unos 30 bebés. Esa característica, más las olas inmigratorias, decantaron en que elección tras elección se fuera agrandando el padrón de habilitados para votar.

Tanto es así que los 2.684.131 habilitados para votar mañana duplican a la población uruguaya de principios del siglo pasado. Cada circuito de este domingo tiene un promedio de 377 electores registrados para sufragar.

Lo curioso es que, pese a este incremento poblacional, en la elección de mañana hay 10.239 habilitados menos que los últimos comicios departamentales de 2020.

El fenómeno aún no fue estudiado: puede que sea el resultado del exceso de muertes que registró Uruguay en la pandemia, puede que se haya incrementado la emigración de la población en edad de votar, puede que sea una casualidad a raíz de un mayor número de personas que fueron excluidas del padrón por no haberse presentado a las dos últimas elecciones u otras hipótesis aún sin confirmar.

Vejez

La sociedad uruguaya es una de las más envejecidas del continente y mañana se notará en el referéndum: en 30 circuitos el promedio de edad de los votantes supera los 90 años.

En Mercedes la vejez y la juventud se medirán el pulso de cerca. El circuito con el promedio de edad más joven del país (22 años) estará a menos de dos kilómetros del circuito con el promedio de edad más añoso (93 años). En el liceo n°4, muy próximo al hipódromo de la capital de Soriano, sufragarán jóvenes que votan por primera vez o que, en su excepción, no superan más de un período electoral en su haber. En el liceo N° 1, próximo al río, votarán los más adultos.

El envejecimiento poblacional es una de las explicaciones por las cuales la Corte Electoral tuvo que ampliar la cantidad de circuitos accesibles a personas con discapacidad motriz. En ese sentido, la normativa prevé que una persona con dificultad de movilidad que tenga asignado un circuito no accesible, podrá votar observado en cualquier local accesible de su serie.

Clima

El Instituto Uruguayo de Meteorología no pronostica lluvias para mañana en ningún rincón del territorio nacional, aunque sí habrá períodos de cielo cubierto en el sureste. Aunque parezca un dato menor en unos comicios que son obligatorios, la historia electoral muestra que cuando mejor es el tiempo, mejor es el porcentaje de votación.

Eso queda más evidente en las elecciones internas que no son obligatorias. En 1982 las elecciones internas se desarrollaron a fines de noviembre, cuando en Artigas la temperatura superaba los 25 grados. Y en esas elecciones hubo récord de participación: fue a votar más del 60% de los habilitados. Bien puede justificarse que esa elección tuvo alta adhesión como expresión popular contra la dictadura en curso. Pero en las internas de 1999, las primeras tras la reforma constitucional, la participación superó al 53% en un día soleado de abril.

Cuando el voto es obligatorio, como el referéndum de mañana, la adhesión es por lógica mucho mayor. En el último referéndum que no coincidió con otro acto eleccionario, en 2003 en el cual también competían papeletas de los colores rosado y celeste, participó más del 83% del padrón.

Cuando el estado del tiempo dificulta el desarrollo de la elección, la Corte extiende el horario de votación y para aquellos que no pueden concurrir a las urnas (por ejemplo por la crecida de un arroyo que no da paso) está la causal de justificación por “razones de fuerza mayor”.

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