FRENTE AMPLIO

Una visita de locatario que terminó con huevazo

Daniel Martínez, candidato del Frente Amplio, recorrió Casavalle con mensaje de convivencia y le tiraron un huevo. El hecho precipitó el final de la visita.

Daniel Martínez. Foto: Marcelo Bonjour.
Daniel Martínez. Foto: Marcelo Bonjour.

Un huevo. Un simple huevo de gallina, de esas que andan deambulando por las calles ahora asfaltadas del barrio, puso fin a la visita de Daniel Martínez a Casavalle. O, mejor dicho, precipitó el final. Porque cuando el huevo se estrujó contra la oreja derecha del presidenciable oficialista, y manchó su buzo negro y su camisa blanca, ya estaba acabando la recorrida por la tierra en la que el Estado le ganó la pulseada al narcotráfico. A Los Chingas.

Martínez se lo tomó con humor y bromeó con que un huevo no le “hará crecer el cabello”. Pero, aunque el huevo y el candidato del Frente Amplio hayan querido robarse el protagonismo, la de ayer fue la tarde de Gustavo Leal.

Al norte del bulevar Aparicio Saravia, allí donde hay un asesinado cada 18 días o donde hasta mediados de 2018 “gobernaban” Los Chingas, Leal fue ayer el más aplaudido, el más fotografiado, y -tal vez por alguno de los narcos damnificados- el más odiado.

Daniel Martínez. Foto: Marcelo Bonjour.
Daniel Martínez. Foto: Marcelo Bonjour.

“Aquí hubo una estrategia de seguridad muy precisa para desarticular a un grupo criminal que, entre otras cosas, había dado la orden de que en esta plaza (en la Casavalle, la misma en que le tiraron el huevazo a Martínez) no se podía estar”, dice el sociólogo Leal, devenido en director de Convivencia y referente de seguridad en la campaña oficialista. Habla como si fuese locatario. O como si fuese la imagen del orden que llegó para ordenar el caos.

-¿Leal es Bonomi, como dijo el nacionalista Jorge Larrañaga?

-A Larrañaga no le entiendo mucho cuando habla. Pero se lo voy a decir claro: en el fútbol Kesman es Kesman, en seguridad Leal es Leal.

En los pasajes 306 y 316 de Casavalle, donde otrora eran Los Palomares, varios jóvenes grafiteaban las paredes con el “79”, el número del ladrón, y coreaban el estribillo de una canción del grupo argentino Fuerte Apache: “Suenan pistolas en honor a tu memoria”.

Pero desde julio de 2018, tras la demolición de las casas que ocuparon Los Chingas y el realojo de un centenar de vecinos, llegó la luz, el saneamiento y lo que Leal llama “la cultura de la legalidad”.

Esa cultura es la que Martínez quiere “seguir extendiendo” en su arremetida “contra las mafias”. Según el candidato a la Presidencia por el Frente Amplio, “la apertura de calles, la mejora de la iluminación y la dignificación de la vida es lo que termina haciendo que el Estado recupere el territorio”.

Daniel Martínez. Foto: Marcelo Bonjour.
Daniel Martínez. Foto: Marcelo Bonjour.

No hay Chingas

La casa que será de Alberto y su familia está aún cerrada con candado. Aquel sitio de 22 metros cuadrados que le arrebataron Los Chingas y que, tras la expulsión de la banda de narcotraficantes, el Plan Juntos reformó, volverá a sus dueños originales “dentro de poco”.

A Martínez le abren las puertas en ocasión de su visita y recorre la casa con una mezcla de orgullo y curiosidad. Hace girar la perilla de la canilla para ver si sale agua, mira los artefactos de luz y el espacio donde irá la escalera que conecta a las dos plantas. Pero su concentración se interrumpe con un niño que canta jingles de Juan Sartori, de Edgardo Novick y del Frente.

“Los políticos vienen y prometen, pero después somos nosotros los que tenemos que vivir en estas condiciones”, le retruca una vecina a la que le falta trabajo y tiene que mantener a un hijo con discapacidad.

Daniel Martínez. Foto: captura.
Daniel Martínez al momento de recibir el huevazo. Foto: captura.

Pero el candidato oficialista saca pechera y, mientras le pide al jerarca del Mides Federico Graña que tome apuntes de los reclamos, aclara que él viene seguido “y no solo en época de campaña como hacen algunos”.

Ahora que Los Chingas dejaron de ser el principal problema, los lugareños piden trabajo. “Trabajo para los jóvenes”, grita una señora que lleva en su cuello la bandera de la lista 711. “Trabajo para los uruguayos y no tanto para los extranjeros”, dice otra que Martínez conoce hace “como 14 años y que siempre rezonga”.

Ante cada encargo -salvo el de un borracho que le pidió “una moneda pa’ la uvita”- Martínez les pide a sus asistentes que tomen nota. No quiere hacer promesas puntuales.

Camilo Álvarez, uno de los militantes y dirigentes frenteamplista que acompañó al presidenciable en la recorrida, explica que “aunque suene trillado, lo relevante es la solución integral: de nada sirve dar una casa sin oportunidades laborales para mantenerla, y de nada sirve el trabajo sin una buena educación para que los hijos de esas personas tengan un futuro más prometedor”.

Martínez le dirá a un vecino que eso “de garantizar derechos es la democracia”. Aunque justo ayer, en el Día Internacional de la Democracia, un huevo la haya querido manchar.

El ataque que motivó muestras de apoyo

La esquina de Colman y Trillo Pays pareció, por un instante, una escena de esas películas que recrean la época de gladiadores. De un lado de la calle venía Daniel Martínez con los suyos. Del otro, Graciela Villar, candidata a vicepresidenta por el Frente Amplio, más militantes y un muñeco “cabezudo” con el rostro del presidenciable. Se estrecharon en un abrazo y dieron inicio a la recorrida de casi tres horas por Casavalle.

Hasta ahí era todo alegría, era banderas flameando, conversaciones con los vecinos y el jingle de “vení, vení con lo bueno”. Pero sobre el final, en la plaza Casavalle, un huevo cayó sobre el costado derecho de la cabeza de Martínez -el verdadero, no el muñeco- y la seguridad -compuesta mayormente por guardaespaldas de Presidencia- apuró el adiós del candidato.

La oposición reaccionó en las redes sociales. Pablo Mieres (Partido Independiente) expresó “solidaridad ante el ataque” y dijo “así no”. El colorado Ernesto Talvi pronunció “el repudio más absoluto” y señaló que “la política civilizada es un tesoro”. El nacionalista Luis Lacalle Pou concluyó: “Firme con las ideas, suave con las personas”.

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