LA TRANSICIÓN 

Azucena Arbeleche, una mujer a cargo de la economía del país

Su pasaje por el British como alumna destacada, el Ministerio de Economía, la vida entre Chile y Montevideo y su vínculo con Lacalle Pou

Azucena Arbeleche, asesora económica de Luis Lacalle Pou. Foto: Fernando Ponzetto
Arbeleche, una mujer a cargo de la economía del país. Foto: Fernando Ponzetto

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Quienes la conocen desde el liceo dicen que Azucena Arbeleche no era una alumna del montón. Más bien todo lo contrario: se destacaba con distancia de resto de sus compañeros, salvo en el deporte, en el tradicional colegio carrasquense The British Schools.

Era la mejor de la generación por demolición y la que sacaba las mejores notas”, dice el periodista Daniel Supervielle, excompañero de clase y amigo de la futura ministra de Economía y Finanzas. “Pero todo eso sin ser nerd ni la traga que nadie banca”, agrega Supervielle.

Por aquellos años -fines de la década de 1980- Arbeleche era una de las pocas estudiantes prefect de su generación, esto es, una alumna que era un bueno modelo para el resto.

Lo que distinguía en aquella época a los prefect era el color del saco: Arbeleche iba a clase de azul y no de verde como todos. “Pero ella nunca te miraba por arriba del hombro: el recuerdo que la generación tiene de Azucena es el de una mina callada y siempre dispuesta a ayudar”, afirma Supervielle.

Dos años más abajo en el mismo colegio estaba Luis Lacalle Pou, quien conocía a Arbeleche porque él era compañero de su hermana chica y a la vez Pilar, la hermana del hoy presidente electo, era compañera de clase de otra hermana de Arbeleche. “Luis conoce como soy, se dio cuenta que tengo una vocación por el servicio muy grande”, dijo Arbeleche en una entrevista con el semanario Voces.

Pero las historias se entrelazan y hay más de un cruce que tiene al British como nexo. El futuro canciller Ernesto Talvi también fue alumno del colegio (aunque unos cuantos años antes) y el contador Alejandro Irastorza, quien se supone será el subsecretario del Ministerio de Economía, conoce a Arbeleche desde hace 30 años. Su esposa era compañera de clase y amiga íntima de la economista.

Irastorza dice que uno de los fuertes de su compañera de equipo es armar equipos, incluso desde su época de estudiante. Era la líder en grupos para preparar exámenes y explicaba con paciencia al resto.

El futuro subsecretario confirma la versión de Supervielle respecto a que era la mejor de la generación: “Es verdad. Todos querían estudiar con ella y tener sus apuntes”. La define como “muy buena articuladora”, además de estricta en el trabajo.

Azucena Arbeleche. Foto: Fernando Ponzetto
Azucena Arbeleche. Foto: Fernando Ponzetto

Pasaría mucho tiempo antes de que Arbeleche (49 años) se convirtiera en la referente económica de Lacalle Pou, lo cual sucedió antes de las elecciones de 2014.

Cuando me vino a hablar yo no estaba nada convencida”, contó ella al semanario Voces. “La exposición era muy grande y a mí no me interesa figurar sino hacer, y creo que él justamente vio eso”, dijo Arbeleche, en referencia a un asunto que parece ser su punto débil: su comunicación ante los medios y en forma pública, algo dura y acartonada de más.

Arbeleche es hoy la líder del equipo económico de Lacalle Pou y parece que será casi una superministra: fue la única que asistió el lunes de la semana pasada a la reunión con el presidente Tabaré Vázquez, más allá del futuro secretario Álvaro Delgado y el prosecretario Rodrigo Ferrés.

A la economista le gustaría estar ya trabajando en la calle Colonia, según ha contado, para concretar lo que viene proyectando desde hace ya más de cinco años.

Arbeleche fue parte de la generación 1990 de la Universidad de la República y, recién recibida, trabajó en la sección de economía de la desaparecida revista Tres y en una empresa de corredores de bolsa.

En 1996 a su marido le surgió la opción de ir a trabajar a Chile y ella aprovechó para realizar una maestría en Economía Aplicada. Viajaron por dos años y se quedaron cuatro.

El economista Aldo Lema la conoció en esa época porque era profesor de la Pontificia Universidad Católica donde ella estudió y su esposa era la secretaria académica del máster. "Azucena no sólo entró por un tubo, sino que destacó en el postgrado", dice Lema. Ambos trabajaron juntos en Santiago hasta que en 2001 ella volvió a Montevideo. La estadía en Chile la marcó para siempre: allí nacieron sus dos hijos grandes.

Al Ministerio de Economía entró en 2001 cuando Alberto Bensión era ministro, casi en plena crisis. La llamó Isaac Alfie, quien sabía que era votante blanca. Un tema de salud de su tercera hija la alejó del ministerio tiempo después y a fines de 2005 Jorge Polgar se la recomendó a Danilo Astori y Arbeleche quedó como subdirectora de la Oficina de Gestión de Deuda, que dirigía el economista Carlos Steneri desde Washington. Más tarde, en 2010, Arbeleche sería la directora cuando Steneri se retiró.

Estilo

Dicen que como jefa era de delegar bastante y no se destacó en el aspecto teórico del manejo de deuda, sino más bien en la operativa. En aquella época tuvo que negociar muchas veces: no le gusta ir al choque aunque, cuando debió ponerse estricta, lo hizo. Claro que no es lo mismo negociar con bancos para hacer una emisión de deuda, donde se para como cliente, que otro tipo de negociaciones políticas o sindicales.

Un exjerarca del Ministerio de Economía que trabajó en aquella época recuerda que eran años complicados, cuando se renegoció toda la deuda y que de esa área Arbeleche sabía mucho.

¿Cómo era la relación personal? “Cuando sale a los medios ella adopta una posición seria, pero en el trato personal es agradable y cálida, quizás un poco tímida. No es distante y agrandada, al menos no lo era en aquella época”, dice este funcionario, quien pide no ser identificado.

Otra fuente del Ministerio de Economía cuenta que era de perfil bajo y que muy rara vez se la veía en los pasillos. La propia economista admitió a la revista Galería que siempre fue “dura” a nivel público. Y aseguró: “Las ideas las transmito con firmeza. Lo que digo está estudiado y estoy convencida”.

El difícil parto de su hija en Boston

Unos años después de que Azucena Arbeleche ingresó por primera vez al Ministerio de Economía en 2001, nació su tercera hija, María. Pero en el embarazo detectaron que tenía una cardiopatía congénita y que era muy complejo que sobreviviera en Uruguay. Al final del embarazo viajó a Boston, Estados Unidos.

“Mi marido llegó un domingo y lo fui a buscar en metro al aeropuerto. El lunes recorrimos el hospital, el martes fue el parto, el jueves la operación y el sábado salimos de las 48 horas de riesgo”, contó Arbeleche a la revista Galería.

A la bebé la operaron varias veces en los primeros 18 meses de vida y Arbeleche debió dejar el Ministerio de Economía porque era incompatible con los cuidados que debía tener con la pequeña.

“Después, gracias a Dios, salió todo bien y por las vueltas de la vida tuve la oportunidad de volver al ministerio”, contó en aquella entrevista. También dijo que más de una vez pensó que nunca más volvería a trabajar.

“A Astori le dijo que no votaba al Frente”

La contadora Susana Díaz fue directora general de Secretaría del Ministerio de Economía y, como número tres de la cartera, conoció muy bien a Azucena Arbeleche.

“Ella era muy generosa con sus conocimientos y gran formadora de grupos de trabajo”, dice Díaz. Y destaca su ética, ya que no era militante del Frente Amplio.

Según recuerda, fue lo primero que le dijo a Danilo Astori. El ministro de Economía le respondió que eso no le importaba para nada. “Ella también le dijo que se animaba a trabajar por resultado, pero que tendría que estar mucho en su casa y a veces salir rápido si la llamaban de la clínica, por la cardiopatía de la hija”, recuerda la contadora.

En tanto, Carlos Steneri -exjefe de Arbeleche en la Unidad de Gestión de Deuda- dice que es “una excelente persona, con capacidad de trabajo y compromiso por el país”.

La define como una economista que en aquel entonces mostraba “firmeza con delicadeza pero firmeza al fin” y que “estaba para más”. Ambos trabajaban a distancia, pero al menos una vez por mes se veían en Montevideo o en Washington.

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