Su familia denunció su desaparición, estuvo secuestrado y su cráneo apareció en fábrica abandonada en Nuevo París

Sus restos se encontraron en octubre de 2023 y la Fiscalía logró la imputación de dos sospechosos esta semana

Aljibe
Luego de secuestrar a la víctima entre 24 y 48 horas, el presunto asesino desmembró y prendió fuego a la víctima para luego arrojar sus restos en bolsas de basura.
Foto captura de video

En las películas, pero también en la vida real, los profesionales que trabajan intentando esclarecer homicidios, repiten lo mismo: cuando no hay pistas, el cuerpo es el que habla. Este jueves, la Fiscalía de Homicidios de 2º Turno y policías de la Zona Operacional III lograron aclarar un macabro crimen que no ocurrió a miles de kilómetros, como los que muestran las películas, sino que sucedió entre Nuevo París y el Cerrito de la Victoria. La única información con la que contaban, era la que podía aportar una cabeza que fue encontrada en una zona aledaña a una fábrica en Nuevo París en octubre del año pasado. A partir de eso, confirmaron algunos datos de cómo terminó su historia y pudieron dar con dos presuntos responsables, que fueron imputados por la jueza Marcela Vargas.

En la pericia que hizo el médico forense de los restos hallados, se pudo determinar que había signos de carbonización tanto en el exterior como en el interior y, aunque estaba en proceso de descomposición, se notaba que tenía huesos rotos. Es decir, que había sido golpeado.

Se logró obtener una muestra de ADN y a partir de ella, se confirmó que la víctima había sido denunciada como desaparecida por su familia los últimos días de setiembre de 2023.

El cráneo fue encontrado unos 15 días después en una suerte de aljibe o pozo negro de una fábrica abandonada en la calle Yugoslavia esquina Islas Canarias (Nuevo París). Pese al esfuerzo policial y fiscal, fue la única parte del cuerpo que se pudo recuperar.

Con estos datos, los investigadores comenzaron a trabajar y lograron determinar que en el momento en que la víctima desapareció se dirigía a la casa de otro hombre que vivía en el barrio Cerrito de la Victoria (a 10 kilómetros de donde aparecieron sus restos). Pudieron confirmar que estuvo secuestrado en esa casa y probablemente muy herido, hasta que finalmente este joven presuntamente lo mató, según expuso la fiscal de Homicidios Mirta Morales en una audiencia judicial el pasado jueves, a cuyo registro accedió El País.

Después de asesinarlo, llevó su cuerpo al patio trasero de la casa, lo incendió, lo desmembró y lo colocó en bolsas que luego con ayuda de otro hombre logró sacar del lugar. Vecinos del joven denunciaron el gran humo que provocó el incendio y el olor nauseabundo que salía del lugar. A su vez, días después del hecho, volvió a pintar las paredes del fondo de la casa, lo que no logró impedir que la Policía, al allanar la casa, pudiera detectar restos de carbonización debajo.

Fuentes del caso consultadas por El País estiman que la víctima estuvo secuestrada entre 24 y 48 horas. Al momento se desconoce el motivo del crimen y, pese a que hay alguna teoría primaria sobre cómo lo pudo haber matado, no se sabe fehacientemente qué sucedió.

El dueño de casa no pudo deshacerse del cuerpo solo. Tuvo ayuda de otro vecino del lugar, quien en un auto Chevrolet Aveo color bordeaux lo ayudó a cargar las bolsas con los restos que terminaron tirando en una volqueta en la esquina de la casa donde se cometió el homicidio. Después de eso, prendieron fuego la volqueta, según surge del registro de la audiencia.

Además de ser reconstruido por los investigadores a través de diversas fuentes, todo el trayecto quedó registrado en servidores del Ministerio del Interior porque el señalado como autor del asesinato llevaba puesta una tobillera electrónica por otra causa. Los lugares en los que estuvo se pueden rastrear con exactitud.

A su vez, en un determinado punto de la investigación, la Policía concurrió al lugar del crimen y le preguntó al supuesto autor por las cámaras de seguridad que lucían en la puerta. En ese momento, con cierta duda, él contestó que debía pedirle permiso a su padre para dárselas y que cuando lo hiciera podría acercarlas a la Policía. Sin embargo, nunca lo hizo y luego de que se realizó un allanamiento en el lugar, los efectivos constataron que algunas filmaciones habían sido borradas. Pese a eso, Policía Científica logró recuperar algunos fragmentos. En uno de ellos, se puede ver cómo los dos involucrados se suben al auto bordeaux y cargan las bolsas de basura.

Cuando la fiscal Morales pidió a la jueza Vargas que el presunto autor del crimen permanezca preso, le hizo especial énfasis en que “hay una sospecha grave y fundada” de que puede haber testigos amedrentados. En ese sentido, mencionó la posibilidad de que haya habido vecinos amenazados por redes sociales o incluso a través de otras personas. Por otra parte, insistió en que la familia de la víctima vive cerca de donde ocurrió el hecho.

Estiman que estuvo secuestrado entre 24 y 48 horas antes de ser asesinado

Así, la fiscal sostuvo que el riesgo de que entorpeciera la investigación si quedaba libre era “elevadísimo”. Él, hasta mitad de año estará cumpliendo pena por otra causa, pero de todas formas estará preso preventivamente por el homicidio al menos hasta setiembre.

La fiscal también indicó que entendía que había riesgo de que se fugara o de que generara un perjuicio a la sociedad o a los allegados a la víctima.

En estos meses, se analizará lo que surja de las pericias de los teléfonos incautados, que esperan aporten más información sobre las circunstancias del hecho.

Morales resaltó la complejidad del crimen, “la gravedad del asunto, la violencia inusitada” y el propio perfil del señalado. Sobre este último punto, dijo: “Es por la característica que tiene esta persona de convencer a otras, no sé por qué medios, pero para que hagan aquello que de repente no quieren hacer”.

El presunto asesino fue imputado con un delito de privación de libertad, homicidio, incendio, vilipendio de cadáver y violencia privada agravada.

Al joven dueño del auto, que es señalado por la Fiscalía como la persona que lo ayudó a trasladar los restos del cuerpo desmembrado a la volqueta, se lo imputó por un delito de encubrimiento. Él permanecerá en arresto domiciliario, utilizando tobillera, al menos por 180 días mientras continúa la investigación.

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