CERCA DE 400 KILOS

Investigan si la cocaína incautada ingresó por Paysandú

Imputaron a cinco bolivianos que se escondían en apartamentos y casas de Pocitos y Carrasco.

Incautación realizada por la policía. Foto: Ministerio del Interior
Una llamada permitió capturar casi 400 kilos de cocaína en una casa de Carrasco. Foto: Ministerio del Interior

Una periodista de televisión resolvió alquilar su casa en un complejo privado de Carrasco. La ofreció mediante una inmobiliaria. Hace unos 45 días un empresario boliviano la alquiló por cuatro meses. Dijo dedicarse a la inseminación artificial.

En la tarde del viernes la Brigada Antidrogas ingresó a la vivienda. Había 392,640 kilos de cocaína de gran pureza debajo de la cama matrimonial. La droga estaba acondicionada en 370 paquetes que tenían un logotipo para diferenciarse.

Mientras tanto, en ese mismo momento se producían otros allanamientos en discretos apartamentos ubicados sobre las calles 21 de Setiembre, Echevarriarza y Benito Blanco en Punta Carretas y Pocitos.

Junto a la droga fueron detenidos cinco ciudadanos bolivianos, cuatro hombres de entre 51 y 65 años, y una mujer, según detalla la fiscal de estupefacientes, Mónica Ferrero, en su pedido de formalización.

Ante la jueza María Helena Maynard cuatro imputados declararon tener como máximo nivel académico el bachillerato, el quinto dijo ser “contable”. Dos de ellos dijeron ser hipertensos y un tercero mencionó que es diabético.

Otro admitió que trabaja como ganadero y exigió que la Policía uruguaya le devuelva los anteojos porque no puede ver ni un plato de comida. La única mujer presa declaró estar casada con uno de los detenidos. Todos domiciliados en distintos barrios de Santa Cruz de la Sierra. Los cinco presuntos narcos fueron defendidos por abogados de oficio.

Todo comenzó por un llamando anónimo. La Policía le puso nombre a la operación: “Apia”. De inmediato se realizó una serie de seguimientos a los ahora acusados. “Salían muy poco a la calle, de vez en cuando se visitaban”, contó una fuente del caso.

La investigación no ha terminado. De hecho, la fiscal Ferrero consignó que se está buscando a un uruguayo sospechoso de participar en la operación de tráfico. Además, falta localizar a otros dos sujetos que podrían ser uruguayos que tienen vínculos con los bolivianos.

Cuando la periodista se enteró que su casa había sido utilizada por narcotraficantes exigió a la inmobiliaria la rescisión inmediata del arrendamiento. Esa decisión fue clave para que la fiscal Ferrero solicitara 240 días de prisión preventiva dado que el riesgo de fuga se incrementó de manera ostensible. Además, los cinco imputados no tienen lazo que los una a Uruguay más allá del juicio al que deberán enfrentarse en breve.

Génesis de la operación 

Hay algunos detalles reveladores que le permiten a la fiscal Ferrero interpretar lo que podría haber sido la génesis de la operación. Uno de ellos tiene que ver con la cantidad de droga incautada.

Según Ferrero, amparándose en su extensa experiencia, el peso de la cocaína es similar al que pueden cargar los aviones livianos o avionetas.

A esto se suma que el 15 de septiembre pasado apareció en un camino vecinal del paraje Tres Árboles una avioneta Cessna con matrícula boliviana.

Avioneta boliviana. Foto: Fuera Aérea Uruguaya
La avioneta cayó el 15 de septiembre en Tres Árboles, Paysandú. Foto: Fuera Aérea Uruguaya

El ruido de la avioneta aterrizando en las inmediaciones de Tres Árboles sonó muy fuerte al tratarse de una zona rural. Tan fuerte sonó que esa noche a pocos kilómetros del lugar se estaba festejando un cumpleaños de 15. Las personas que estaban ahí fueron las que le avisaron al policía de la zona Morató, Ramiro Escobar.

“Justo había un cumpleaños de 15, entonces la gente logró sentir el ruido de que algo había pasado. El ruido que se sintió fue cuando tocó tierra”, contó Escobar a El País.

El salón, explicó Escobar, da para el lugar donde aterrizó el avión. “Yo llamé a mi superior para avisarle y ver si podía ir hasta ahí”, contó. Al rato fue hasta el lugar y encontró la aeronave. “Lo primero que me fijé fue si había ocupantes”, según contó propio policía.

Tras el complicado aterrizaje, la Policía y la Fiscalía Departamental de Paysandú detuvieron y formalizaron con prisión a un ciudadano boliviano y a otro de origen brasileño por delito aeronáutico. Ambos dijeron que andaban recorriendo América Latina y se quedaron sin combustible cuando pasaron por esa zona fronteriza. Nadie les creyó y terminaron presos.

De acuerdo a la investigación, al otro día del aterrizaje las cámaras de seguridad del complejo de Carrasco registraron la presencia de un vehículo con furgón. Se supone que la cocaína fue trasladada de esa manera desde Paysandú.

Durante la formalización de la investigación sobre los cinco bolivianos, la fiscal Ferrero anunció que va a desarrollar una investigación conjunta con la Fiscalía de Paysandú para evaluar si hay una conexión entre ambos episodios.

Como en casos anteriores, todos los participantes de la operación quedaron sin respaldo alguno. Los ocupantes del avión ligero terminaron presos en Paysandú, los otros cinco bolivianos que se encargaban de la custodia, también. Falta detener al nexo uruguayo.

Los millones del narcotráfico

La primera hipótesis de los investigadores policiales uruguayos es que la droga incautada estaba preparada para ser colocada en el mercado europeo. En caso de llegar a ese continente, podría llegar a ser vendida en el mercado negro por unos US$ 19 millones de dólares. En la zona sur de Europa la cocaína se puede colocar en US$ 50.000 el kilo, mientras que en la zona norte esa cantidad puede llegar ser vendida en US$ 70.000.

El experto en seguridad Edward Holfman, consultado por El País, señaló que, de acuerdo a estudios de agencias internacionales, la cocaína cuesta unos US$ 2.500 por kilo en la selva colombiana. Puesta en Montevideo puede alcanzar los US$ 10.000. El mercado que paga más por esa droga es el australiano, allí puede llegar a costar unos US$ 220.000 por kilo.

Mientras tanto, en las calles de Estados Unidos la droga puede valer unos US$ 25.000. Se trata del principal mercado en cuanto a cantidad de consumo. Holfman explicó que las agencias internacionales de seguridad y tráfico tienen claro que ese territorio está manejado por los cárteles mexicanos en acuerdo con los colombianos.

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