Los caminos de la seguridad

El arresto civil, una práctica que encierra riesgos legales

Una detención en malas condiciones puede llevar a la inversión de roles.

Cuando un ciudadano detiene a un delincuente es necesario alertar a la Policía rápidamente. Foto: Archivo
Cuando un ciudadano detiene a un delincuente es necesario alertar a la Policía rápidamente. Foto: Archivo

Al tiempo que crecen los delitos, también aumentan los arrestos ciudadanos. Detener a un delincuente tiene sus riesgos. Quienes se dispongan a enfrentarse con un ladrón tienen que tener claras las normas porque un error puede llevarlos a la cárcel.

El dueño de una pequeña verdulería de la calle Sarandí de Salto mató a un joven de 21 años el pasado 30 de abril. Era de noche y una tormenta arreciaba sobre la ciudad. El hombre sintió ruidos. Sabía que lo iban a robar y tomó su revólver. Cuando tuvo cerca al delincuente disparó.

La Justicia dejó en libertad al comerciante. Pasaron los meses y el hombre sigue en el mismo lugar. Denunció que amigos y familiares del joven muerto lo han amenazado varias veces. Lo peor le ocurrió ayer cuando tomaba mate en la puerta del negocio y fue brutalmente golpeado por delincuentes.

El 29 de julio un grupo de vecinos de Toledo (Canelones) detuvo y golpeó a un rapiñero que había asaltado una pollería minutos antes. La indignación colectiva se desató cuando se supo que el asaltante puso su arma en la cabeza de un niño.

Tres personas fueron imputadas. Ninguno fue a prisión. Uno de ellos, un ex militar, recibió una condena que le impide salir de su casa los fines de semana por dos años.

El pasado 30 de octubre dos hombres estuvieron a punto de ser imputados tras localizar y trasladar a un rapiñero que asaltó a una mujer en la parada del ómnibus de Toledo, Canelones. El delincuente era un vecino del barrio y cuando lo fueron a buscar tenía objetos de la víctima en su poder. Lo subieron en una camioneta y lo entregaron a la Policía.

¿Qué hacer?

El abogado penalista Juan Fagúndez recomienda que, una vez realizado el arresto civil, se lleve a los testigos del hecho. "Supongamos que un matrimonio llevan a un tipo reducido a la comisaría. Cuando lleguen, el delincuente va a decir que estos dos locos me secuestraron y me trajeron para acá. El hombre dice que los quiso robar y lo redujo y la mujer asegura que eso es cierto. A los ojos de la ley la esposa es un testigo sospechoso por el vínculo. Siempre hay que procurarse testigos", dijo.

Además, sugirió tener a manos los elementos probatorios.

"Cualquier persona que sea violentada por otra, que intente robarle o si se la encuentra dentro de la casa, puede detener a quien se encuentre cometiendo la conducta ilícita, reducirlo y llamar de inmediato a la Policía. Hasta ahí es lo que puede hacer un ciudadano. No está en funciones de policía, colabora con otros o se protege", señaló.

Juan Fagúndez: el abogado  cree que deben caer todas las causas y que tiene que liberarse a los encarcelados. Foto: Francisco Flores
Juan Fagúndez.  Foto: Francisco Flores

Después que el sujeto es detenido no se le puede pegar, subrayó. "El arresto es la inmovilización y el posterior llamado a la autoridad, ahí termina. Si el arrestado ejerce algún tipo de violencia uno se puede defender. Supongamos que el tipo se zafa y sale corriendo. Si ahí uno le dispara o le tira con una piedra y lo lesiona, tenemos un problema. La situación de fuga ya no me legitima a ejercer violencia sobre la persona", indicó.

En este caso cabe la posibilidad de que el fugado sea detenido mediante un "tackle" o que participen otras personas.

Consultado por la posibilidad de defender el hogar utilizando armas, Fagúndez recordó que se reconoce como domicilio la vivienda y las adyacencias cercanas y conectadas como jardines o garajes.

"Si hay una persona dentro de la casa y se le dispara esa violencia se puede equipar a la legimita defensa aún sin no está armado", dijo Fagúndez.

Violencia.

Para el ex fiscal penal Gustavo Zubía el objetivo del arresto ciudadano es "lograr la inmovilización del sujeto para su entrega inmediata a la fuerza policial".

Al respecto, recordó que la detención se trata de "un acto difícil porque el delincuente realiza resistencia física y emocional, amenazando e insultando contra el particular que realiza la detención".

Zubía aseguró que tuvo ocasión de participar en un arresto de este tipo cuando un vecino le pidió ayuda. "Recomiendo que jueces y fiscales participen de un acto de detención para tener una idea de la dificultad que ello significa", dijo.

Por otro lado, el ex fiscal destacó que el ciudadano puede aplicar "toda la violencia necesaria hasta llegar a la legítima defensa en la medida de que el sujeto se viene encima y lo quiere lastimar".

"Yo me le tiro encima con una baldosa en la mano y usted tiene un revólver. Ahí depende del magistrado que le toque. Si es de los que sabe lo que es hacer una detención o de los que viven en el mundo de Frutillitas. Ahí tiene mala suerte", dijo.

Zubía: "Me van a decir gatillo fácil"
Gustavo Zubía en su despacho en el edifcio de la Plaza Libertad. Foto: Francisco Flores.

El ex fiscal Gustavo Zubía se enfrentó con el fiscal de Corte, Jorge Díaz y fue muy crítico con las políticas de seguridad del gobierno. En todos los debates se mostró partidario de hacer cumplir las penas en su totalidad y de aplicar las normas penales hasta los últimos detalles. El pasado 16 de marzo resolvió renunciar al cargo y acogerse a los beneficios jubilatorios.

Presentará su candidatura al Senado el próximo miércoles con el Partido de la Gente, liderado por Edgardo Novick.

En el acto de su lanzamiento político dará a conocer una serie de iniciativas legales relacionadas con el combate a la inseguridad. Una de ellas tiene que ver con el momento preciso en que los policías puedan desenfundar y disparar su arma de reglamento.

"Hoy el policía puede usar su arma de fuego (reglamentaria) para repeler un ataque armado o que ponga en peligro su vida. La idea es ampliar la latitud. Lo que se cambia es que en lugar de ser un ataque armado se pase al ataque o agresión violenta. La ley policial habla de agresión armada, eso significa que el otro ya desenfundó y se le vino encima. Estamos como en el Far West que tira primero el malo. El objetivo es que el policía no tenga porque esperar que el otro comience a usar el arma sino que empiece antes cuando hay un amague o un ataque", indicó.

Zubía, que desde los tiempos en que trabajaba como fiscal penal nunca rehuyó a las polémicas públicas o privadas, ya sabe cómo lo van a calificar sus futuros contrincantes en la arena política uruguaya: "me van a decir gatillo fácil pero no me importa". "También me dirán que soy como Harry el Sucio", afirmó.

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