Eduardo Casanova
Médico de UCM
Cuando se habla de antioxidantes como sustancias que se oponen a los efectos de los radicales libres (RL) sobre el organismo (ateroesclerosis y envejecimiento, cánceres y trastornos inmunitarios), con frecuencia se desconoce el significado de dichos enunciados, pues derivan de conocimientos científicos relativamente recientes.
Desde un punto de vista químico los RL son "reductores", es decir sustancias inestables que tienden a ceder electrones. Por el contrario, las sustancias que tienden a captarlos se denominan "oxidantes", pues es el oxígeno (junto a otras sustancias como fluor y ozono), el que tiene mayor poder de captación de electrones: la sustancia reductora se "oxigena" cuando la última órbita del oxígeno toma hasta dos electrones cedidos.
Las sustancias llamadas "antioxidantes" son las que se oponen al proceso de oxidación, que tiene lugar continuamente, por la captación de electrones emitidos por los RL. El conocimiento biológico permitió comprobar que con la disminución de dicha actividad disminuía la incidencia de las enfermedades antes mencionadas. Por el contrario, la acción inversa, de incremento de esas patologías se podía relacionar con la actividad oxidante vinculada a la cesión de electrones por los RL.
Manejo de los radicales libres: Pueden considerarse dos niveles complementarios para promover la salud, que tienen lugar tanto al evitar la actividad oxidante como al promover la actividad antioxidante. Para ambos casos pueden considerarse factores que dependen del medio ambiente, o del propio individuo.
a)Los factores a evitar por efecto "oxidante" son el tabaquismo, alcoholismo, exposición solar excesiva, estrés y consumo de grasas de origen animal. La obesidad y el sedentarismo operan en el mismo sentido.
b)Los factores a promover de efecto antioxidante se relacionan con hábitos de vida sana: el ejercicio físico, junto con una dieta equilibrada e hipocalórica, rica en vitaminas, minerales y proteínas, previene la actividad de RL, que es la responsable del envejecimiento por ateroesclerosis.
Las sustancias antioxidantes: Aunque no se debe quitar valor a la ingesta suplementaria de diversas sustancias con valor antioxidante, agregada a la dieta mediante el consumo de fármacos conteniendo vitaminas y minerales, es preciso considerar que aún no se conoce cuáles son los requerimientos cuantitativos que el organismo requiere para dichas sustancias. Por ello se insiste ante todo en la necesidad de una nutrición balanceada.
Sustancias con valor antioxidante. I
Vitamina E, presente en aceite de soja y de oliva, vegetales de hoja verde y fruta seca; vitamina A en vegetales verdes, zanahoria, espinaca, calabaza, melón, durazno, cerezas; vitamina C en citrus, kiwi, ananá y otros frutos, además de legumbres, como tomate, repollo, ajíes.
Sustancias con valor antioxidante. II
Minerales como el selenio presente en pescados, huevos, cereales, frutas y verduras; el zinc que lo aportan las carnes y vísceras, pescados, huevos, cereales completos y legumbres; el cobre, presente en hígado, pescados, mariscos, cereales completos y vegetales verdes.
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