Los nuevos jóvenes en viejos liceos

| El informe reúne vívidos testimonios de estudiantes sobre su cultura, sus frustraciones y esperanzas

LICEOS. Los investigadores convivieron en los centros de enseñanza con los estudiantes. 200x140
LICEOS. Los investigadores convivieron en los centros de enseñanza con los estudiantes.

JUAN MIGUEL PETIT

En un ejercicio que tiene pocos antecedentes, cinco sociólogos del Programa de Mejoramiento Educativo de la Enseñanza Media y Formación Docente (MemFod) del Codicen, estudiaron durante un año y medio la cultura de los jóvenes uruguayos, las maneras que tienen de relacionarse con el mundo adulto y cómo conviven entre sí.

El estudio, que lleva como título "Cultura juvenil y cultura escolar de los bachilleratos públicos" y que será presentado públicamente el próximo día 14, apunta a ser un referente para entender la realidad de los liceales y adolescentes de hoy.

Se trata de un estudio cualitativo, que si bien no parte de estadísticas o encuestas y no pretende ser representativo de la totalidad de los centros de enseñanza secundaria del país, busca "meterse en profundidad en la realidad que aborda".

TRABAJO DE CAMPO. La investigación, coordinada por Eduardo de León y a cargo de los sociólogos Leo Caliccio, Magdalena Lorenzo, Rosario Radacovich y Magdalena Gutiérrez, se inició en el 2003 y tuvo como primera parte un "muestreo estructural" en que se analizaron los niveles socioeconómicos de los adolescentes uruguayos. Para eso en Montevideo se formaron seis grupos de entre siete y veinte jóvenes de liceos públicos, y otros dos grupos "testigo" de liceos privados como referencia.

Asimismo se formaron seis grupos de jóvenes en varias localidades del interior. Estas son Paysandú, Rivera, Maldonado, Nueva Helvecia, Florida y Sarandí de Yí.

Caliccio explicó que los jóvenes no se conocían entre sí. "Se trataba de generar con ellos un ambiente neutral para evitar prejuicios y que se expresaran con espontaneidad". Para eso, las reuniones de los grupos de Montevideo se hacían en el local de una ONG y en el interior se hacían en los liceos pero en un salón libre dedicado a actividades extracurriculares. Esta parte de la investigación consistía en generar un debate libre entre los estudiantes.

Magdalena Lorenzo dijo que al principio había convencerlos para que hablaran, pero que enseguida se "enganchaban" con los diversos temas que surgían sobre sus familias, las drogas, la música, la emigración, la sexualidad y la vida en el liceo: "Al rato de hablar se sentían muy bien y se daban cuenta de que tenían muy pocas instancias para discutir entre ellos sobre estas cosas".

En la segunda etapa del estudio se hicieron más grupos de discusión y unas 50 entrevistas. Finalmente, en una tercera etapa, se realizó una "observación etnográfica", en la que los sociólogos fueron durante varios meses todos los días a los liceos y compartieron clases, pasillos y patios con los estudiantes. Magdalena Lorenzo explicó que eso permitió una mirada muy viva de la realidad de los liceos.

DESDE ADENTRO. La observación directa de la vida cotidiana de los liceos permitió a los sociólogos registrar situaciones reveladoras. "Es notable cómo se disponen los bancos en algunas clases. Contrariamente a la idea de salones con las sillas en hileras, vimos clases con bancos dispuestos en ‘herradura’, espacios vacíos y grupos dispersos. La afinidad, la simpatía, generan los contactos y se sientan en base a eso", dice Leo Caliccio.

Según el sociólogo, hay mucha libertad aceptada por todas las partes y el docente se ve obligado a hacer permanentemente pactos y a negociar: "La idea de flexibilidad está presente en todo momento. Puede ser falta de normas en algunos casos, en otros es adaptación a una nueva realidad. La frontera puede ser difusa".

Magdalena Lorenzo dice que los estudiantes que pasan de un liceo privado a un público se sorprenden de la "libertad" que encuentran: "Los estudiantes que habían pasado a un público nos decían que en cualquier lado podían pasar o hacerse cosas, no hay tantas reglas de oro, todo depende del docente. Eso lo ven al principio con buenos ojos pero también genera inseguridades".

Caliccio señaló también el vértigo que implican algunas de las carencias que tienen los liceos: "Se convive con mil carencias. Los estudiantes sienten como que cada día hay que encarar lo que puede pasar y que cada día es una sorpresa. Si ese día van al liceo y algo no les gusta, de pronto se van. El año empieza con un contingente de alumnos que va menguando con los meses, hasta el propio grupo de clase no es estable, eso es parte del clima".

Según Eduardo de León, coordinador del grupo de sociólogos, los liceos públicos muestran una gran heterogeneidad de "climas institucionales" y el estudio no busca generalizar sino describir las diversas situaciones existentes.

En efecto, los testimonios de los estudiantes muestran que "hay de todo". Desde liceos con crisis de orden, ausentismo de docentes, ausencia de figuras que asuman la responsabilidad de la situación o reglas claras, hasta liceos ordenados, estrictos y regulados en forma similar a algunos privados.

Los autores del estudio coinciden que las claves de que un liceo funcione bien son la existencia de un director con liderazgo e iniciativa, que el liceo no sea demasiado grande y que logre mantener una buena relación con el barrio que lo rodea y los padres de los alumnos.

¿ESTUDIAR? Según señalan los investigadores, uno de los problemas que enfrenta el sistema educativo es que "la cultura de los jóvenes está muy disociada de la vida escolar". Caliccio dice que por eso "muchos estudiantes no le encuentran sentido a lo que implica estudiar, o sea a la postergación de sus gratificaciones directas".

Eduardo de León dice que para estudiar se requiere una alta motivación, y que la motivación depende del clima institucional. "Hay docentes y liceos que motivan y otros que no lo hacen".

LAS TRIBUS LICEALES. El estudio también se sumerge en las diversas "tribus urbanas" que conforman los adolescentes. Estos son grupos en que los jóvenes se identifican a partir de "apariencias y gustos". En palabras de los propios estudiantes, existen cuatro grandes conformaciones: los "conchetos", los "planchas", los "alternativos" y los "normales".

Los "conchetos" son de clases altas, compulsivos ante la moda y el consumo. "Si matarse estuviera de moda, los conchetos no existirían", dijo un estudiante.

Los "planchas" son un grupo que llama mucho la atención de los investigadores. "Algunos identifican al plancha con lo que antes era el ‘terraja’, pero es más complejo. Son hijos de los años 90 y tienen que ver con la marginalidad cultural y con altos patrones de consumo" dijo Caliccio. Los "planchas" tienen estereotipos muy fuertes que también asomaron durante la investigación: campera "alpha", gorro de béisbol, zapatos deportivos o "bases" y pelo teñido.

Se discute el origen del término "plancha": algunos dicen que refiere a la plancha de fotos que se le saca a un procesado, otros lo relacionan a la expresión "planchar" en el baile y por tanto en sinónimo de perdedor, y para otros viene de la "planchada", una zona abierta que existe en los módulos carcelarios.

Los "alternativos" consideran que constituyen una manera de expresarse sin caer en el extremo "plancha" o "concheto": allí están los "hippies", "punkies", "dark", "rasta", "skater" y "surfers", los "electrónicos" y los "deportistas".

Analizando estas culturas juveniles, Caliccio dice que: "Los adolescentes hoy parecen decir: yo soy mis apariencias. Hay una idea de un yo transparente. Y el vestir muestra lo que se siente ese día: hoy estoy dark".

Según Caliccio es destacable que los factores políticos están muy poco presentes, salvo en los "hippillos" y los que están en actividades gremiales.

DESAFIOS. Caliccio dijo que "para muchos estudiantes no existe ligazón entre el sistema educativo y la posibilidad de obtener un buen trabajo, el estudio es un trámite para un quizás. La gente está en el liceo como en una sala de espera, el futuro es vivido como algo muy incierto".

Magdalena Lorenzo dijo que era notorio que los estudiantes no tienen "la ilusión de ascender socialmente gracias al estudio" y de León apuntó lo que considera uno de los desafíos centrales quedesveló el estudio: "El sistema educativo público estaba hecho para clases medias y altas, para sectores integrados. ¿Qué ocurre cuando hay sectores nuevos conviviendo en las instituciones? Hay una crisis. Con cosas nuevas para hacer".

Las distintas voces de los estudiantes

Durante la investigación realizada por el equipo de MemFod surgieron varias voces de alumnos, anónimas, diferentes y representativas, sobre las expectativas y las motivaciones que les genera estudiar.

Las siguientes son algunas de ellas:

— "Mi prima más chica está dando vueltas hace tres años. Primero hizo quinto científico, después se pasó a quinto humanístico, terminó quinto humanístico y se pasó a sexto de no sé qué... O sea, hace tres años esta dando vueltas para terminar quinto y sexto, porque se pasa de una materia a otra, porque no sabe lo que quiere. Es eso mismo... no sabe lo que quiere. Y hay pila de gente que le pasa lo mismo...".

— "Pero como desde cuarto te sentís presionado a que ya tenés que elegir un quinto y a ver qué querés seguir... Muchas veces uno no sabe todavía y elige mal, el lío es que ya no podés volver para atrás".

— "Al principio, ya te digo, me costó elegir un quinto, me costó bastante. Pasé bastante tiempo viendo a ver qué iba a hacer, pero ahora que ya hace cuatro años que estoy haciendo bachillerato, ya me di cuenta de que no era tan terrible".

— "A mí me gusta ir al liceo porque, como te dije hoy, no me gusta estar solo, me gusta estar en lugares que hay mucha gente. Me redivierto".

— "El tema de lo que pueda pasar... Bueno, no se sabe, ya está, ya va a pasar... Y bueno, lo que vaya a estudiar lo voy a estudiar por mí y no por la posibilidad de trabajo".

— "Mis padres son personas frustradas por el tema estudios y por eso es que me inculcan a mí, no es que me exijan, sino que me dicen: ‘Vos tenés que estudiar, no por el hecho que mañana vayas a conseguir un trabajo, sino para formarte como persona. Para tener más conocimientos, para ser una persona más culta’".

— "Es que si hoy no terminás liceo no sos nada".

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