La torre de Babel, la Biblia y el calefón se reúnen en Conchillas

Montes del Plata abre sus puertas. Su construcción emplea a 4.450 personas, va por la mitad y se echará a andar en un año

 20120602 800x305

MIGUEL ARREGUI

Una finlandesa joven y hermosa apronta su soldadora eléctrica; muy cerca flamea la bandera de la República Checa; en las oficinas se oye inglés, sueco y el inconfundible acento chileno; aquí y allá deambulan miles de obreros y técnicos criollos.

En Punta Pereira, departamento de Colonia, se está erigiendo la torre de Babel.

La empresa Montes del Plata realiza la mayor inversión privada en la historia del país: US$ 1.900 millones. Levanta una enorme fábrica de celulosa sobre el Río de la Plata, en las inmediaciones de pueblo Conchillas, que completó en un 50% y se echará a andar más o menos en un año. Decenas de camiones con cemento congestionan las carreteras. Las piezas metálicas mayores, grandes tubos y serpentinas hechas en Europa y China, arriban en barco al puerto de Nueva Palmira, 65 kilómetros al norte.

El complejo, que incluye planta de producción de energía y puerto, se ubica en una zona franca: un territorio donde no se pagan impuestos para importar y exportar. Importará materia prima desde Uruguay y exportará celulosa.

Montes del Plata se creó el 1° de octubre de 2009 con la fusión de las propiedades en Uruguay de la sueco-finlandesa Stora Enso Oyj, una de las mayores empresas forestales del mundo y líder en la comercialización de papel, y la chilena Arauco, de fuerte presencia en América Latina. La firma también adquirió en US$ 344 millones casi todas las propiedades locales de Eufores SA, del grupo español Ence, que operaba en Uruguay desde 1990 y exportaba chips (madera cortada en trozos) y madera en bruto.

"GRANDE PARA EL MUNDO". Después que Botnia abriera el camino entre 2005 y 2007, en medio de grandes debates sobre cuestiones ambientales y un serio conflicto con Argentina, Montes del Plata va en coche. Se habla poco de ellos y casi nadie los cuestiona, salvo algunos burócratas sotto voce y los siempre combativos ambientalistas.

Esas fábricas son indispensables para el desarrollo de la cadena forestal, la nueva vedette de la economía uruguaya junto a la agricultura. Su contaminación es insignificante, más aún si se mira la refinería de Ancap en La Teja o el arroyo Pantanoso. Y el capital no proviene de Estados Unidos, ni siquiera de Gran Bretaña o Alemania, sino de América Latina y de los muy progres suecos y finlandeses. Es un asunto desconcertante.

La fábrica de Montes del Plata, una de las más grandes y modernas del mundo, cuando esté a plena producción obtendrá 1,3 millones de toneladas de pulpa de celulosa al año. La planta que la finlandesa Botnia inauguró en Fray Bentos en noviembre de 2007, y que en 2009 pasó a propiedad de UPM, hasta ahora un récord de inversión en el país, produce 1,1 millones de toneladas.

"No sólo es grande para Uruguay; es grande para el mundo", afirma Enrique Rivero (31), un coloniense que estudió Ciencias Políticas y Comunicación en la Universidad de la República y ahora trabaja para Montes del Plata.

Cada una de esas dos plantas, UPM y Montes del Plata, requiere unas 300.000 hectáreas forestadas para abastecerse de materia prima. En el último cuarto de siglo en Uruguay se ha plantado un millón de hectáreas de eucaliptos y pinos con fines industriales. Y se sigue plantando en tierras autorizadas para ello, en general arenosas o pedregosas.

También producen celulosa y papel en el país, aunque en escala mucho menor, las clásicas plantas de Fanapel en Juan Lacaze, de Pamer en Mercedes y de Ipusa en Pando.

Montes del Plata gestiona un área forestal de 265.000 hectáreas incluyendo el patrimonio propio y arrendamientos y aparcerías con terceros. De ellas, 155.000 corresponden a plantaciones de eucalipto y pino, unas 14.000 hectáreas a monte nativo, y otras 90.000 son áreas no forestadas dedicadas a conservación y otros usos.

Cerca de Fray Bentos finaliza un vivero ultramoderno de 8 hectáreas que producirá 20 millones de plantines de eucaliptos anuales, que forestarán 15.000 hectáreas por año. Este tipo de árbol está pronto para el primer corte en unos nueve años, período breve en términos internacionales debido al clima.

Las fábricas de celulosa son uno de los últimos eslabones de una cadena que se inicia en el campo. La mayor parte de las tierras de Montes del Plata está en Paysandú, Río Negro, Tacuarembó, Durazno, Rivera, Soriano y Flores. De hecho, al principio Stora Enso, que también tiene una gran planta y vastas extensiones forestadas en Brasil, planeaba instalar su fábrica de celulosa sobre el río Negro. Su asociación con Arauco y la compra de los activos de Ence desvió el proyecto hacia el área de Conchillas-Punta Pereira, a menos de 10 kilómetros al norte de la estancia presidencial San Juan de Anchorena.

"¿SE PODRÁ ENTRAR?". Un domingo de principios de marzo el presidente José Mujica, quien gusta almorzar ravioles en Carmelo, los pagos de su madre, se apareció en la puerta del predio de Montes del Plata y le preguntó a unos guardias pasmados: "¿Se podrá entrar?". Un técnico prevencionista lo paseó por el obrador y le explicó lo que pudo. Al día siguiente, en Consejo de ministros, Mujica recomendó a los miembros de su gabinete que se dieran una vuelta por el lugar pues difícilmente tendrían otra ocasión de ver algo semejante: obreros en masa, grúas de 100 metros de altura, polvo o barro, montañas de cemento, la Biblia y el calefón. Desde entonces Punta Pereira, uno de los tumultuosos ríos de la producción, se convirtió en sitio de peregrinaje selectivo.

Energía en base a madera y un nuevo puerto

La industria forestal es una gran demandante de energía: vapor y electricidad. Montes del Plata generará 160 MW de electricidad con subproductos de la madera procesada. Consumirá al menos 90 MW y venderá el resto a la red eléctrica nacional, que equivale al consumo promedio de unos 200.000 hogares. La firma UPM, exBotnia, produce en su planta de Fray Bentos unos 110 MW y vierte a la red su excedente de 32 MW. Otras empresas forestales, como Bioener, propiedad de Urufor, y Weyerhaeuser, también cuentan con plantas de producción de energía.

El puerto de Montes del Plata en Punta Pereira, cuya escollera se extiende por 1.400 metros, contará con dos muelles: uno para barcazas de tráfico de cabotaje y otro para buques de ultramar, que navegan el canal Martín García. La fábrica requiere unos 400 camiones por día con rolos y unos 700 viajes marítimos por año para transportar madera, químicos y producto terminado. La materia prima se recibirá por vía terrestre y fluvial, mediante camiones o barcazas tiradas por remolcadores que partirán desde M`Bopicuá, el puerto de la empresa en Fray Bentos.

La hora del almuerzo es una tregua en la larga jornada

La jornada laboral se inicia a las siete de la mañana, mucho antes de la salida del sol. El duro trabajo de la construcción y el clima hostil tienen un respiro en el gran comedor de Punta Pereira. El tipo de comida, que fue negociado con los sindicatos, se adecua al paladar criollo: carnes, guisos, pastas. Los platos son abundantes y los extranjeros no se quejan. También hay servicio para quienes están a dieta.

Piedra para el puerto y acero para montar grandes torres

La construcción del puerto para embarcar celulosa, que incluye un rompeolas de 1.400 metros y dos muelles, reactivó las canteras de piedra de la zona. Esas canteras fueron utilizadas a fines del siglo XIX y principios del XX para la construcción del puerto de Buenos Aires. Las grandes piezas metálicas arriban al puerto de Nueva Palmira y son transportadas por camiones hasta el sitio de montaje.

LAS CIFRAS

351

hectáreas tiene la zona franca de Punta Pereira que incluye la fábrica de celulosa y el puerto.

700

camioneros se emplearán para transportar la madera que requerirá la fábrica de Montes del Plata.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar