El público se acercó masivamente a la Residencia Presidencial de Suárez, en el marco del Día del Patrimonio. Aunque se pudo ver menos de lo esperado.
Desde antes de las 10 de la mañana, cuando abrió al público, la cola para ingresar daba vuelta la esquina. Había tanta gente que la espera resultó mayor que la visita. El recorrido duró unos 20 minutos, pero los que estaban al final de la fila esperaron por lo menos el doble de tiempo.
"Es la primera vez que venimos y tenemos mucha curiosidad por saber cómo es, qué tiene adentro. Además es el único día del año que podemos venir", dijo Roberto, que llegó con sus dos hijas y su esposa.
Al igual que la familia de Roberto, se estima que durante la jornada hubo más de 4.000 personas que se acercaron a conocer la Residencia Presidencial de Suárez.
El recorrido permitió conocer la planta baja de la residencia y un paseo por el jardín. Para los que fueron de tarde estaba previsto el espectáculo de un guitarrista y un coro.
NI UN PIE. El público fue entrando en tandas de 25 o 30 personas, aproximadamente.
Iban ingresando al hall de la residencia, donde sólo se pudo ver la sala de espera, la sala de reuniones y dos despachos, uno de ellos del presidente Tabaré Vázquez. Eso sí: prohibido pisar las habitaciones. "Se mira desde la puerta pero no se puede pasar", fue la orden.
Para algunos de los visitantes no fue lo mismo conocer el despacho del presidente, que darle un vistazo. Aunque no hicieron ningún reclamo; solo comentarios entre acompañantes.
Está cambiada la residencia respecto al Día del Patrimonio de 2004. Ahora tiene una función "más de oficina", a decir de un guía.
Sobran los ejemplos. En el recorrido se explicó que el comedor se transformó en la sala de sesiones del consejo de ministros. Hay muebles y adornos que fueron enviados a distintos museos. Incluso unos trofeos que pertenecían a Peñarol volvieron a la vitrinas de ese club, y la sala se transformó en otro despacho.
En las dos plantas superiores sólo una habitación está amueblada, dijo el mismo guía, y la usa el presidente Vázquez "para descansar en algún momento libre que pueda tener en la jornada".
Los jardines parecen ser los únicos que se mantienen como antes. El verde de la residencia —ahora convertida en oficina— está impecable. Y el rosedal, pese a que aún tiene pocas flores, es un espacio óptimo para el descanso. La gran barbacoa es otro complemento.
Lo otro que no se pudo ver fue la canchita de fútbol, donde se disputa el campeonato infantil. No estaba incluida en el recorrido.