La clave de los incendios que atacan la costa rochense tiene nombre: el pampero, un viento del suroeste que se desplazó en los últimos días de balneario en balneario, siendo factor fundamental en el desplazamiento del fuego.
Así al menos lo cree el doctor Raúl Praderi, prestigioso médico y un profundo estudioso de los montes naturales del Uruguay.
"Lo que sucedió en estos días es un fenómeno meteorológico que se llama pampero limpio. Se llama así porque viene sin lluvias y constituye el peor escenario para los incendios. Su presencia baja los porcentajes de humedad. Estamos en menos de 40%, lo cual transforma cualquier lugar arbolado en algo totalmente combustible", asegura Praderi, autor del libro "Ríos, Lagos y Montes Indígenas del Uruguay" (Ediciones de la Plaza, 2002).
El trabajo de Praderi y sus corredactores trató precisamente de Santa Teresa, una de las zonas arrasadas.
"El viento es un factor demasiado relevante en un incendio para que no se informe sobre el mismo. Es un dato que nos permite anticipar ciertas cosas en la planificación. Ahora se habla de vientos cambiantes, hacia el sudeste. Esto podría conducir el fuego hacia la Laguna Negra", dijo Praderi.
El académico y escritor señala que el parque de Santa Teresa es muy combustible debido a que en los años ’20 se plantaron muchas especies "foráneas" como los pinos y los eucaliptus. "Son árboles para Europa, para otros climas. Los pinos son lindos para la nieve, pero son peligrosos para las sequías del Uruguay. En cambio, un verdadero monte indígena es húmedo. Jamás hay incendios en los montes del Arapey", concluyó.
Empero, esta riqueza en materia de flora es la que ahora fue literalmente devorada por el dramático incendio que se originó en Punta del Diablo y corrido por el viento llegó hasta el histórico parque y su reserva natural, ahora diezmada por las llamas.