Las dos nuevas cárceles de máxima seguridad que anunció este lunes el presidente Yamandú Orsi tendrán una capacidad de 50 plazas cada una, dijeron fuentes del Ministerio del Interior a El País. El gobierno aún analiza dónde ubicarlas geográficamente, pero está resuelta su financiación: será un proyecto de participación público privada (PPP), agregaron.
Orsi señaló en el Parlamento —al que rindió cuentas a un año del inicio de su presidencia— que estarán caracterizadas por “estrictos controles” y “tecnología de punta”. Sus reclusos serán “personas imputadas o condenadas por delitos que representan un alto riesgo para la seguridad pública”.
De esta manera, las dos nuevas cárceles de máxima seguridad se sumarán a la ya existente, que se ubica en el predio del exComcar. Se llama Unidad 25 y tiene la misma cantidad de plazas que las que se prevén construir. Fue reinaugurada en el periodo pasado (antes estaba allí el llamado módulo 12) y se caracteriza por el aislamiento de los reclusos. Cada uno allí tiene su celda y cuenta con inhibidores para que no puedan usar celulares.
Esta cárcel está destinada a los presos más peligrosos, aunque hay diversos criterios para determinar quienes ingresan allí y quienes no. Algunos, cumplen en ese lugar la mayoría de su condena. A otros se los aloja allí por tiempos cortos luego de que se susciten incidentes violentos. Esto ocurrió, por ejemplo, con los sospechosos de haber perpetrado varios homicidios múltiples que hubo en la cárcel.
En la prisión de máxima seguridad estuvieron alojados presos cuyos casos fueron de repercusión pública. Entre ellos, Erwin “Coco” Parentini (exbarra brava de Peñarol condenado por ordenar un homicidio), Ricardo “Ricardito” Cáceres (condenado por delitos de narcotráfico) y hombres de nacionalidad croata asociados a grandes cargamentos de droga, entre otros. Cuando hay episodios violentos en la cárcel -como homicidios múltiples- se ha alojado, durante algunas semanas, a los sospechosos en este centro.
El anuncio de Orsi se da en un contexto particular. Tras la captura de Luis Fernando Fernández Albín (acusado de liderar el narcotráfico en el país), Interior decidió no alojarlo en la Unidad 25 sino en el Centro de Derivación y Diagnóstico de la cárcel de Punta de Rieles, donde los presos suelen estar unos días. Poco después de que Fernández Albín fuera encarcelado, el ministerio actualizó su protocolo de custodia a presos de alto perfil.