"No juzguen a mi hermano con leyes del siglo pasado": cientos de personas reclamaron por la libertad de Moisés

Sus hermanas, Ana Paula y Sara, lideraron una manifestación que culminó en la Suprema Corte de Justicia, organismo que deberá tomar la decisión definitiva de si mantiene la condena o le concede la libertad, como reclaman

Ana Paula, hermana de Moisés Martínez, en la movilización que pide su liberación
Movilización por liberación de Moisés Martinez.
Foto: Ignacio Sánchez / El País.

A fines del año 2025, cuando Moisés Martínez ya estaba preso hacía varios meses, su familia quería convocar a gente para que los apoyara. Querían que la sociedad viera —en sus palabras— lo "injusto" de su caso. Por eso, fueron a una feria y repartieron volantes. Estaban las mismas personas de las que hoy sus rostros conoce la opinión pública: Sara y Ana Paula, hermanas de Moisés, y su madre, Mercedes, además de otros familiares. Pedían a las personas que los acompañaran a una audiencia que se avecinaba. "No fue ni una persona", contó Sara en una entrevista a El País. Menos de un año después, centenas de personas los acompañaron reclamando "Justicia por Moisés" y su liberación.

Este viernes, la movilización a favor del joven que mató a su padre tras una infancia llena de abusos, llenó varias cuadras de la avenida 18 de Julio y colmó la explanada de la Plaza Cagancha, prácticamente a los pies de la Suprema Corte de Justicia que será quien tenga la palabra final en este caso. La marcha no fue convocada por la familia de Moisés, sino por personas que, al ver el caso en los medios, se sensibilizaron y quisieron expresarse públicamente.

—Es la primera vez que vengo a una marcha. La primera vez; y eso que tengo 54 años —dijo una mujer sin separarse de Sara, a quien abrazó fuerte en señal de apoyo.

Movilización para pedir la liberación de Moisés Martínez.jpeg
Movilización para pedir la liberación de Moisés Martínez
Ignacio Sánchez

La familia del joven condenado llevaba los carteles que colgaron en la puerta del juzgado de la calle Juan Carlos Gómez todos los días en que se celebraron las audiencias del juicio. Tenían puestas remeras pidiendo Justicia por Moisés, esas que ocuparon horas en los tapes de la televisión y gran parte de las páginas de los diarios. Entre ellos, se mezclaban decenas de personas que luego se convirtieron en centenas. Muchos de ellos, con carteles: "Moisés fue torturado por su padre y ahora lo tortura la Justicia uruguaya", "no es falta de denuncia, es falta de protección" y "llegaron tarde a sus infancias, no lleguen tarde a la Justicia", eran algunos de ellos.

Movilización a favor de la liberación de Moisés Martínez.jpeg
Ignacio Sánchez

Esos mensajes escritos no quedaban en silencio, iban acompañados de cánticos, aplausos y gritos: "Justicia es que no pase", "Perdón para Moisés" y "el pueblo unido jamás será vencido". En el medio, la gente —hombres y mujeres de todas las edades— conversaba. "Moisés toda la vida aguantó, aguantó y aguantó. Y explotó", le explicaba una señora a un joven en un momento en el que los manifestantes estaban prácticamente pegados uno al otro.

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Movilización para pedir la liberación de Moisés Martínez
Ignacio Sánchez

La marcha transcurrió por 18 de Julio, que no se encontraba vallada. Los autos y ómnibus, que intentaban hacerse paso entre la gente, mostraban su simpatía mediante bocinazos, puños en alto y gestos de apoyo. Sobre la mitad del trayecto, la Policía comenzó a desviar el tránsito y, al final, los manifestantes se encontraron con un Pasaje de los Derechos Humanos (donde está ubicada la Corte), vallada.

Allí, Sara —una de las caras más visibles de quienes piden liberar a Moisés— leyó una proclama con el apoyo de su hermana Ana Paula. "Estamos aquí por un expediente o número de causa. Estamos aquí por varias vidas que fueron rotas desde el principio. Nuestro código penal refiere al parricidio como uno de los crímenes más graves que puede cometer un ser humano. Se dice por los pasillos que si alguien mata a un padre, es capaz de matar a cualquiera. Esto parte de una lógica bastante antigua, basada en una familia tradicional, que ya no existe y que ignora la realidad de la violencia que se desprende en miles de hogares", comenzó por expresar.

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"Pero ¿qué pasa cuando el padre es el depredador? ¿Qué pasa cuando el padre ignora por completo su objetivo, la paternidad? No juzguen a mi hermano con leyes del siglo pasado, con leyes que siguen promoviendo a la familia tradicional como eje central de nuestras vidas. Júzgenlo con la realidad de hoy. Él no es un peligro para la sociedad. Él es el resultado de una sociedad que dejó a un monstruo a cargo de su crianza", continuó.

"Cuando se dio cuenta de lo que había pasado no hubo frialdad. Hubo un llanto desesperado por el horror de una historia que nunca debió ser nuestra ni la de nadie. La ley tiene el artículo 36 y hoy pedimos que se aplique. Las secuelas del abuso no desaparecen con una sentencia. El trauma complejo nos acompaña siempre. La cárcel no sana el abuso, solo termina destruir lo que el agresor empezó. Juzgar con perspectiva de género es entender las dinámicas del poder y del trauma. Mi hermano no actuó por maldad, actuó bajo la desesperación de proteger lo que el sistema siempre dejó desprotegido", indicó.

Todos los presentes la aplaudieron. Detrás, siete oficiales de policía custodiaban el edificio del máximo órgano de Justicia de nuestro país. Frente a él, se entonó el himno nacional y se pidió "Justicia con perspectiva de trauma". Luego de eso, la hermana mayor, Ana Paula, —que recién logró verbalizar los abusos sufridos luego de que su padre murió— tomó el megáfono. En un grito ahogado, desgarrador, exigió que el Estado cuide la infancia y la adolescencia.

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Movilización a favor de la liberación de Moisés Martínez
Ignacio Sánchez

El caso Moisés y el artículo 36

El artículo 36 establece que puede exonerarse de pena a quienes en un “estado de intensa conmoción provocada por el sufrimiento crónico” maten a un familiar, pero además deben darse otras dos condiciones. La primera, es que hayan sido sometidos a “intensa y prolongada violencia” por parte de la víctima. La segunda es que el autor u otras personas “pudiendo solicitar protección, lo hubieran hecho sin que las respuestas hubieran sido eficaces”.

La jueza María Noel Odriozola, que condenó a Moisés, entendió que este último punto no se cumplía en el caso porque no había habido agresiones ni denuncias, según concluyó, luego de que el padre del joven fue encarcelado en 2010 por abusos contra una de sus hijas. El hombre salió en libertad al año y medio.

"El dolor que pudiera sentir el imputado en ese momento no justifica su reacción, en tanto si bien eran hechos dolorosos, habían pasado aproximadamente 15 años atrás, hechos que el imputado no desconocía en su totalidad. Concurre a la casa de su padre, este le abre y dentro de esta le efectúa reiterados disparos todos ellos mortales sin haber heridas de defensa", resumió en un pasaje de la sentencia. Actué “dentro de los márgenes que la ley me permite (...) era prácticamente el mínimo”, explicó respecto de la pena.

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