Tres Quintas es una pujante zona rural de Río Negro. Ubicada a 13 kilómetros de la ciudad de San Javier, Tres Quintas está constituida por un pueblo de Mevir e integrantes de la colonia alemana Gartental que poseen tambos que suministran leche a varias compañías.
Allí ayer se vivió un trágico episodio que terminó con la vida de Melina Casas (30 años) tras recibir varias puñaladas y cuyos dos hijos, de 12 y 11 años, recibieron múltiples cortes. El agresor, Leonardo Rodríguez (33), vive en la zona y hace changas de albañilería.
“Melina protegió a sus hijos. Los empujaba hacia el dormitorio. Y ellos volvían y se metían entre el hombre y ella. Por eso el más grande sufrió una puñalada que le tocó la médula espinal”, relató una persona allegada al caso.
El hijo mayor también recibió tres cortes en la espalda y un puntazo en un ojo que tocó masa encefálica.
Pese a que está fuera de peligro en una mutualista de Paysandú, se le realizan estudios para diagnosticar si su médula espinal sufrió daños a causa de los cuchillazos.
El otro chico, de 11 años, también sufrió puñaladas y tiene varios golpes en la cara y en la cabeza a raíz del enfrentamiento con el intruso.
Está fuera de peligro. Y permanece internado junto con sus hermanos de seis y un año, en el Hospital de Young en observación.
La tragedia
A las 3.30 horas del pasado domingo Leonardo Rodríguez (33) ingresó por una banderola a la casa de una mujer que vive en Tres Quintas.
La chica tenía pareja. Aparentemente Rodríguez no lo sabía. Todo indica que sus intenciones eran abusar sexualmente de ella y luego matarla, según dijo la fuente cercana al caso.
El novio escuchó ruidos y prendió la luz de la veladora. Vio a Rodríguez parado al final de la cama armado con un cuchillo. El novio saltó de la cama, lo empujó y dijo que iba a buscar un arma.
Rodríguez se asustó y huyó. Los dueños de la casa llamaron a la Seccional 5a de Policía ubicada en San Javier, a unos 13 kilómetros de distancia de allí.
El agresor caminó dos cuadras, forzó una ventana corrediza de la vivienda de la familia Kuch-Casas e ingresó en el dormitorio donde dormían tres menores. El cuarto niño, de un año, estaba con Melina Casas en la cama matrimonial.
Poco antes, la pareja de Melina había salido para trabajar a un tambo de la zona.
Ella escuchó ruidos, prendió la luz y salió del dormitorio a enfrentar al intruso en el pasillo.
Con el ruido, los niños se despertaron. Los dos más grandes, de 12 y 11 años, acudieron para ayuda a su madre. Uno de los tres hijos, aterrado, se encerró en el baño. Al rato salió y junto a sus hermanos intentó atacar al agresor.
Los niños gritaban pidiendo ayuda. Sin embargo, eso no detuvo al agresor, quien asesinó a la mujer y luego huyó del lugar.
El patrullero llegó rápido a la casa de la pareja donde Leonardo Rodríguez había ingresado por primera vez.
Luego, los policías realizaron una recorrida. Escucharon llantos y gritos desde una vivienda. Descendieron del patrullero y vieron a varios menores llorando con heridas de cuchillo. Camila Casas yacía sin vida en el suelo del pasillo.
Poco después, los policías obtuvieron la dirección de Leonardo Rodríguez. En la pared del frente de la casa, los policías observaron manchas de sangre.
Los policías llamaron a Rodríguez. El homicida salió y al ver a los uniformados ingresó a la finca otra vez.
Uno de los policías mantuvo un diálogo de varios minutos con Rodríguez tratando de convencerlo de que se entregara. Después de un intercambio, el matador salió y fue esposado. El victimario tenía unos cortes en su cuerpo.
Es posible que intentara autoeliminarse luego del asesinato de Melina Casas y las graves heridas realizadas a dos niños. Por ello, fue trasladado con una custodia a un centro asistencial de San Javier.
En el hospital de Young, los niños preguntaron a sus parientes por qué el hombre que trabajaba de albañil frente a su casa los quiso matar. Los familiares respondieron que no sabían las razones de semejante atrocidad, dijo la fuente.
A prisión
Para la fiscal de Fray Bentos, Gabriela Godoy, el móvil del ingreso de Rodríguez a la casa de la familia Kuch-Casas no está claro. Es posible que tuviera intenciones de robo.
Tras ser detenido por los efectivos de la Seccional 5a de San Javier, Rodríguez fue sometido a exámenes de espirometría y toxicológicos, los cuales dieron que no había consumido alcohol ni drogas antes de los dos ingresos a viviendas.
En la Fiscalía de Fray Bentos, Rodríguez no quiso declarar sobre lo ocurrido.
A las 17:00 horas de ayer, la fiscal Godoy solicitó al juez de 1er Turno de Fray Bentos, Claudio De León, la formalización de Rodríguez por los delitos de un homicidio muy especialmente agravado, lesiones graves, dos lesiones personales agravadas y violación de domicilio.
Rodríguez, quien tenía un viejo antecedente penal por abigeato, enfrentará una prisión preventiva de 180 días.