Las denuncias por delitos sexuales vienen en aumento hace años. Tanto es así, que las Fiscalías especializadas están desbordadas. El día de enero de 2024 que una mujer se presentó a decir que su exnovio la había abusado sexualmente, los investigadores pensaron que se trataba de un caso más. Pero rápidamente se dieron cuenta de que puntos claves de su relato no condecían con la realidad y en 2026 se llevó adelante un juicio contra la mujer por haber radicado una denuncia falsa y por otro episodio vinculado al caso. Aunque ella siempre defendió su inocencia, el juez del caso, Alejandro Asteggiante, analizó toda la prueba y este 22 de abril la condenó a dos años y 10 meses de cárcel, tal como surge de la sentencia a la que accedió El País.
Para Asteggiante, la denuncia que realizó la condenada contra su exnovio es de una falsedad "palmaria y manifiesta". También reconoció que, si bien no era el centro del juicio, se desprendió de las declaraciones de los testigos que la mujer "fabula situaciones que no existen o denuncia hechos no veraces". Por ejemplo, citó el juez, el hombre —víctima de la falsa denuncia— relató que ella "inventó embarazos, uno de ellos incluso de trillizos, el cual supuestamente no llegó a término y no se pudo probar su existencia".
El juez destacó que, lamentablemente, la falsa denuncia que realizó la condenada "perjudica la credibilidad de las denuncias efectuadas por las mujeres lo hizo contra víctimas varones, movilizando en forma reiterada todo un protocolo de violencia doméstica hacia la mujer basada en género provocando el dispendio de recursos, por lo más escasos (...) que retacea la oportunidad y priva de chance a todas aquellas mujeres que realmente son víctimas de ese flagelo que se ha instalado en la sociedad y que todos conocemos de contar con una respuesta rápida y efectiva". En sentido similar se había expresado el fiscal del caso, Luis Pacheco, en sus alegatos de apertura: “El tema de las falsas denuncias” ha sido “discutido en los últimos tiempos” y se “ha comprobado que estadísticamente son pocas”, dijo al momento de iniciar el juicio.
El caso
En el juicio —a cuyas grabaciones tuvo acceso El País— se reprodujo la declaración de la mujer ante la Fiscalía. Relató que salió un día por la noche a sacar la basura, sintió un golpe en la cabeza y se levantó en un lugar que no conocía previamente, pero que podía reconocer si se lo mostraban. Aseguró que estaba su expareja con otros dos hombres más, que luego los dejaron solos. Allí, él le pidió que levantara las denuncias en su contra. Afirmó que no recordaba qué le había hecho, pero que él le había sacado la ropa y que él también estaba desnudo. “Sentí unos dolores fuertes y que me pegó. No me acuerdo más”, aseguró.
El juez determinó que eso es falso. El hombre, para ese momento, llevaba puesta una tobillera electrónica que le había impuesto el juzgado de Familia Especializada producto de las denuncias que había recibido de la misma mujer. El informe de la Dirección de Monitoreo Electrónico demostró que ese día, la víctima solo había salido de su casa durante poco más de una hora al final de la tarde para asistir a su sesión de terapia. El psicólogo que lo atendió corroboró que él había asistido al encuentro.
Asteggiante valoró que lo declarado por el hombre víctima de la denuncia "resulta veraz" puesto que fue respaldado por los informes técnicos y por la declaración del profesional que lo atendió. A su vez, recalcó que la psiquiatra que lo valoró indicó que no tenía rasgos que evidenciaran que fuera "una persona violenta".
Por otra parte, la mujer fue hallada culpable de haber sido la autora intelectual de lesiones que sufrió un vecino de su mismo complejo de viviendas. Ella ya había tenido varios intercambios de palabras y conflictos con este vecino, pero el problema más grave se suscitó cuando el exnovio de ella lo propuso como testigo en la causa que la mujer le había iniciado. El vecino contó ante la Justicia que la mujer lo había amenazado y, a los dos días, fue atacado en su domicilio.
El hombre, que tiene más de 60 años, relató en el juicio que la acusada le abrió la puerta a los dos atacantes y que ella y su exmarido —una pareja previa a la víctima— miraron cómo le pegaban.
Para el juez quedó demostrado en el juicio que la condenada le abrió la puerta del complejo a los agresores y el historial previo entre ellos. Por ejemplo, recordó que la mujer le había pedido a su hija menor de edad que le dijera a su padre (un hombre que no es el acusado) que el vecino la había "tocado" cuando no era cierto.
"Después de recabar varios testimonios de vecinos del complejo, testigos del hecho, algunos que no quisieron declarar por temor, entiende el testigo que sin lugar a duda la señora tuvo participación colaborando eficazmente para la consumación del hecho en el que resultara lesionado" este vecino, explicó Asteggiante.
El futuro del caso y el presente de la víctima
La sentencia de Asteggiante puede ser apelada. Por el momento, como el fallo no está firme, la condenada permanece en libertad. Sí está sujeta a medidas de mínima invasión (como el cierre de fronteras) para asegurarse de que siga participando del proceso.
Aunque la mujer siempre sostuvo que era inocente y su abogada insistió en que el abuso estaba "científicamente probado". La defensora participó de los interrogatorios a los testigos e intentó plantear su teoría del caso, pero no presentó prueba propia. Esto fue mencionado por el juez en su fallo. "Si bien la carga de probar los hechos que fundamentan la acusación es de la fiscalía, cierto es que la orfandad probatoria expuesta por la defensa no aportando ningún medio de prueba de descargo que permita desacreditar o contrarrestar la plataforma fáctica la hace verosímil", indicó Asteggiante.
La víctima del caso declaró ante el juzgado al momento del juicio, que tuvo lugar entre febrero y marzo, y explicó las consecuencias que sigue sufriendo por lo vivido. "Si bien volví a trabajar, todavía me cuesta porque en redes sociales todavía está mi cara como la de un asesino, un violador. Es difícil, pero por lo menos hoy en día estoy dando vuelta todo. Se está limpiando mi nombre", dijo en esa oportunidad.
A su vez, declaró: "Inventó una denuncia y siguió porque creo que el fin de ella era arruinarme la vida, arruinarme. Yo estaba tranquilo, nunca hice nada, no soy una persona violenta, no soy todo eso que se me ensucia".
Falsas denuncias
En Uruguay, un informe del año pasado de ONU Mujeres y la Universidad Claeh estudió 85 expedientes de simulación de delito y calumnias iniciados entre 2021 y 2023. Encontraron que la mayoría estaban vinculados a denuncias falsas en delitos contra la propiedad y en dos casos a violencia de género. Los consideraron “insignificantes” porque no tuvieron efectos perjudiciales para los denunciados.