"Todavía me cuesta porque en redes sociales todavía está mi cara como la de un asesino, un violador. Es difícil, pero por lo menos hoy en día estoy dando vuelta todo. Se está limpiando mi nombre", explicó ante el juez un hombre de 35 años. Se está “dando vuelta todo” porque en este juicio, desarrollado en febrero y marzo de 2026, él es considerado la víctima, mientras que en el año 2023 estuvo sentado varias veces en la policía como indagado por las denuncias que le había hecho su expareja, hoy acusada. La Fiscalía de Violencia Doméstica de 2º Turno pidió que la mujer sea condenada a tres años de cárcel por los delitos de calumnias y lesiones graves.
En la causa que hoy analiza el juez Alejandro Asteggiante, que deberá decidir en primera instancia si la acusada es culpable, declaró la víctima principal, su padre, un vecino que sufrió lesiones, otros varios testigos del incidente y tres mujeres que solían ser amigas de la acusada. Todos los testigos fueron propuestos por el fiscal del caso, Luis Pacheco. La acusada no presentó testigos propios, pero defiende su inocencia.
La acusada y el hombre de 35 años fueron pareja entre mayo de 2022 y octubre de 2023. Luego de finalizado el vínculo, sostuvo Pacheco, la mujer denunció varios episodios graves, como son secuestros, atentados con armas de fuego y una violación. Inicialmente, sostuvo que los autores fueron desconocidos para ella, salvo la violación, que denunció el 10 de enero de 2024.
En el juicio —a cuyas grabaciones tuvo acceso El País— se reprodujo la declaración de la mujer ante la Fiscalía. Relató que salió un día por la noche a sacar la basura, sintió un golpe en la cabeza y se levantó en un lugar que no conocía previamente, pero que podía reconocer si se lo mostraban. Aseguró que estaba su expareja con otros dos hombres más, que luego los dejaron solos. Allí, él le pidió que levantara las denuncias en su contra. Afirmó que no recordaba qué le había hecho, pero que él le había sacado la ropa y que él también estaba desnudo. “Sentí unos dolores fuertes y que me pegó. No me acuerdo más”, aseguró. Para la Fiscalía está demostrado que eso es falso, puesto que el hombre llevaba una tobillera electrónica producto de las denuncias en su contra y los informes de la Dirección de Monitoreo Electrónico indican que ese día funcionaba correctamente y que la víctima estuvo todo el día en su casa, a excepción de una única salida a la sesión con su psicólogo. El terapeuta declaró en el juicio y respaldó la versión del hombre. La abogada de la acusada cuestionó, en su alegato de apertura, la confianza ciega en este tipo de dispositivos y resaltó que hay “muchas denuncias del incorrecto monitoreo”.
A su vez, la Fiscalía busca responsabilizarla de la autoría intelectual de unas lesiones a un vecino. En una de las denuncias, la víctima principal había nombrado como testigo a este vecino, quien relató haber sido amenazado por la acusada. Él fue a declarar, mencionó esta amenaza, y a los dos días fue atacado en el complejo de viviendas en el que ambos vivían. El hombre, que tiene más de 60 años, relató en el juicio que la acusada le abrió la puerta a los dos atacantes y que ella y su exmarido —una pareja previa a la víctima— miraron cómo le pegaban.
A su testimonio se sumó el de varios vecinos. Uno declaró que oyó cómo la mujer le gritaba que “no llorara” y que se había “lastimado solo”. También dio su versión el policía que intervino, quien aseguró que, según sus averiguaciones, la culpable había sido la imputada.
Por su parte, la abogada de la mujer insistió en que había un “problema de vecindad de larga data” con el hombre, a tal punto que su clienta lo había denunciado en diciembre de 2022. Además, resaltó, nunca se halló a los autores materiales.
Acusaciones de mentir
La expareja de la acusada, al declarar, describió una relación violenta. Aseguró que ella lo amenazaba con suicidarse si lo dejaba, que le usaba las tarjetas de crédito y le “controlaba” su WhatsApp. Indicó que aunque ella le dijo que estaba embarazada de trillizos, nunca dejó que nadie la acompañara a ninguna ecografía y —en determinado momento— le comunicó que habían nacido sin vida. Tanto él como sus padres quisieron averiguar y, según relataron en el juicio, no encontraron información que lo confirmara ni en el prestador de salud, ni en necrópolis ni en el Ministerio de Salud Pública. Lo mismo declararon al menos dos de las testigos que eran sus amigas.
El hombre sostuvo que las denuncias comenzaron porque, después de separarse, él vio que ella había hecho una compra con su tarjeta y la llamó para decirle que la iba a denunciar. “A las dos horas me estaban llamando de violencia doméstica que tenía una denuncia”, relató y agregó: "Inventó una denuncia y siguió porque creo que el fin de ella era arruinarme la vida, arruinarme".
Además, dieron su testimonio tres mujeres que, antes, eran amigas de ella. Coincidieron en que, en un cumpleaños, la pareja se peleó y ella lo echó del lugar, pero le retuvo los documentos para que no se fuera. Una de ellas afirmó que ella la había acompañado a denunciar a otra expareja y luego la acusada le mostró videos riéndose y destruyéndole la casa a él. Otra de las testigos explicó que la acusada le pidió que fuera a la empresa en la que trabaja la víctima y declarara que vio cómo él quiso atropellarla.
La acusada
La defensora de la acusada dijo ante el juez que las denuncias contra la víctima son verídicas y que, de hecho, portó una tobillera electrónica durante un año. Recordó que ella debió realizar más de 70 denuncias que “no fueron investigadas”. “Entonces, esta defensa se pregunta, cuando hay una ley específica después de muchísimos años de violencia de género y la persona se anima a denunciar, cómo termina siendo castigada y dudada porque estas denuncias no fueron investigadas”, expresó en sus alegatos de apertura. Y recalcó que el abuso sexual “está científicamente probado” así como el hecho de que la mujer fue “sedada”.
Falsas denuncias “son muy pocas”
Antes de abrir su alegato inicial, el fiscal Pacheco destacó que “el tema de las falsas denuncias” ha sido “discutido en los últimos tiempos” y se “ha comprobado que estadísticamente son pocas”.
En Uruguay, un informe del año pasado de ONU Mujeres y la Universidad Claeh estudió 85 expedientes de simulación de delito y calumnias iniciados entre 2021 y 2023. Encontraron que la mayoría estaban vinculados a denuncias falsas en delitos contra la propiedad y en dos casos a violencia de género. Los consideraron “insignificantes” porque no tuvieron efectos perjudiciales para los denunciados.
Asimismo, Pacheco agregó que su Fiscalía, que está abocada a los delitos de violencia doméstica, tiene cerca de 900 casos en trámite y “efectivamente son muy pocas las denuncias que resultan falsas”, pero este caso, según su opinión, es uno de ellos.