El juez Pablo Benítez concedió a los titulares de las empresas De Baeremaecker y Perera Corredores de Bolsa S.A. la posibilidad de apelar el proceso al que están sometidos por estar investigados sus directores de estafar a varios clientes, mientras la investigación avanza contra una mujer, empleada de la firma corredora de bolsa, sindicada de ser la responsable de las estafas que ascenderían a US$ 600.000.
Según la resolución, a la que tuvo acceso El País, el pedido de los responsables de la firma cuestiona el proceso al entender que se tomaron como pruebas elementos y documentos falsos, los cuales fueron elaborados supuestamente en forma apócrifa por la mujer señalada, que no guarda relación con su firma.
La empresa de corredores de bolsa fue conformada en junio de 2019, cuando se fusionaron las firmas Durán Perera S.A y Baeremaecker Corredor de Bolsa Limitada. Los documentos probatorios, además de ser falsos, corresponden a fechas anteriores a esa fusión, según señalaron los empresarios.
“Existió por parte de la sentencia un claro error en la valoración de los medios probatorios, tomando esos documentos falsos como prueba, cuando no debieron ser tomados en cuenta. Los documentos no pertenecen a esta institución, no fueron realizados por nadie idóneo y no corresponden a los documentos emitidos por las sociedades. Se trata de “balances” y estados contables claramente adulterados y falsos”, especifica el argumento esgrimido por uno de los corredores señalados.
El magistrado atendió el pedido y les concedió a los empresarios el beneficio de la apelación de una sentencia interlocutoria. Ese tipo de sentencia no es definitiva sino que interpreta aspectos del proceso.
El caso
La empresa corredora de Bolsa denunció el 28 de octubre de 2021 a una mujer asociada a la firma, por incurrir en un supuesto fraude a 30 clientes. El escrito, que fue presentado por los abogados Jorge Díaz —exfiscal de Corte— y Leonardo Costa, dice que la funcionaria denunciada tenía un vínculo con la empresa de “introducing broker” (un agente que busca clientes a cambio de una comisión).
Ante esto, en los primeros meses de este año, una serie de damnificados por el fraude comenzaron a presentar denuncias contra la sociedad de corredores de bolsa, la empleada y un cambio supuestamente implicado en los hechos. Uno de los escritos de los abogados denunciantes a los que tuvo acceso El País, señalaba: “Si bien los representantes de la firma responsabilizaron a su empleada, resulta poco creíble sostener que ellos no tuvieron participación, conocimiento o al menos sospecha de los hechos delictivos que se denuncian”.
A partir de aquí se inició la polémica donde el enigma era conocer si fue una maniobra de una sola persona o la empresa tenía conocimiento de los hechos.
La empleada
La mujer acusada por la corredora de bolsa era el nexo entre los inversores y la empresa de corredores de bolsa. Ella entregaba todos los meses de noviembre los intereses que estos generaban y cuando en 2021 no lo hizo comenzaron los problemas, señalaron los denunciantes.
Los abogados Carlos Balbi y Víctor Della Valle, afirmaron, como defensores de la empleada, que el perjuicio de los inversores se debió a que “los valores de las acciones se desplomaron provocando pérdidas millonarias” y no por una maniobra de la empleada. Los profesionales dijeron que la mujer “fue señalada por los referentes de la firma como la estafadora, cuando fue un mal movimiento de la firma”. La mujer niega su implicancia desde “el comienzo de los juicios”.
Según los defensores, la mujer atraviesa un cáncer terminal y tiene la misma vida que antes del fraude, algo que “no se condice con una persona que tuviera el dinero del que se la acusa haber robado”.
El cambio niega complicidad en maniobra
Según declara el abogado, Eduardo Sasson, la empresa de cambio implicada en el caso se limitó a “obedecer a la solicitud específica de su cliente (la corredora de bolsa)”. Según el abogado “todas las operaciones” que hizo el cambio, las realizó con un “respaldo documental” a través de una solicitud de la corredora de bolsa. Además, aseguró que todas las operaciones eran “conocidas” por la firma, y ninguna de estas fue rechazada por encontrar alguna anomalía.