FOCO DE LA INVESTIGACIÓN ESTÁ EN SAN JOSÉ

Confirman que los 4.500 kilos de cocaína fueron cargados en Uruguay

La investigación determinó que tres contenedores con soja fueron cargados en Los Cerrillos, Canelones, y un cuarto en un silo ubicado en Libertad, San José.

4500 kilos de cocaína incautada en un contenedor que provenía de Uruguay en el puerto de Hamburgo. Foto: Policía alemana
La aduana alemana realizó una incautación récord al decomisar 4.5 toneladas de cocaína pura dentro de 211 bolsos deportivos. Foto: Policía alemana

Se confirmó: la mayor incautación de cocaína realizada por la aduana alemana partió de Uruguay. Ayer la fiscal especializada en Estupefacientes, Mónica Ferrero, inició formalmente una investigación penal contra el propietario de una exportadora por un delito de asistencia al narcotráfico. Y solicitó una prisión preventiva de 120 días para el acusado.

Ahora la indagatoria de un equipo de investigadoras, liderada por la fiscal Ferrero, apunta a determinar si el empresario es el dueño de la droga incautada -en ese caso se le tipificará autoría de un delito de tráfico de estupefacientes- o si el cargamento pertenecía a otra persona. El foco de la investigación ahora se centrará en el silo ubicado en Libertad y en cómo ingresó el cargamento al país.

La documentación aduanera de los cuatro contenedores con soja a granel señala que habían sido cargados en un silo ubicado en Los Cerrillos, Canelones. Sin embargo, la investigación realizada por efectivos de la Dirección General de Lucha contra el Tráfico de Drogas y la División Inteligencia e Investigación de la Prefectura Nacional Naval, constató que tres recipientes fueron llenados en Los Cerrillos y uno de ellos en un silo ubicado en la ciudad de Libertad, San José.

En ese último contenedor se cargaron las 4,5 toneladas de cocaína pura con destino a Hamburgo, Alemania. En toda la logística de la carga participó este empresario observando el embarque o dando órdenes a subalternos con el propósito de coordinar el arribo y el traslado de contenedor con la soja y la cocaína. “El empresario fue el único que poseía la disponibilidad (en el silo de Libertad) sobre el contenedor en el cual luego se incautaran las 4,5 toneladas de cocaína, aun cuando no se cuenta con indicios que permitan imputarle por ahora la autoría de la exportación de la sustancia estupefaciente mencionada, aunque sí la asistencia a los presuntos autores de esta”, dijo la fiscal.

El hoy acusado carece de antecedentes penales y posee cinco empresas. Por el momento no declaró cómo ingresó la droga, según fuentes del caso.

Para el grupo de investigadores, el empresario realizaba el trabajo logístico para terceras personas propietarias de la cocaína. Es evidente que el trabajo de haber pasado por el puerto de Montevideo 4,5 toneladas de cocaína -cuyo valor de mercado en Europa supera los US$ 1.100 millones- le redituó una buena remuneración.

Parte de la cocaína incautada en el puerto de Hamburgo. Foto: AFP
Parte de la cocaína incautada en el puerto de Hamburgo. Foto: AFP

Otro problema que tuvo la organización delictiva fue los traslados varios del contenedor que iba a transportar la cocaína al Viejo Mundo. El viernes 7 de junio pasado, un camión sacó el contenedor en una chata de una playa de contenedores y lo llevó a Libertad. Como la carga demoraba, la chata y el contenedor quedaron allí. El transportista, que no estaba involucrado en la maniobra, los dejó y se fue. El lunes 10 regresó al silo.

El contenedor ya estaba cargado. El camionero levantó el contenedor con soja y cocaína y lo trasladó hacia el puerto.

La operativa llevada a cabo para la carga de los contenedores destinados a la exportación “devela ciertas inconsistencias”, así como “irregularidades” que no se explican si no es en el marco del “encubrimiento” de una “maniobra ilícita” que se presenta como operación comercial en regla, dice la acusación de Ferrero.

Bolsos deportivos.

El 2 de agosto pasado, Ferrero tomó conocimiento a través de medios de prensa uruguayos que, en el puerto de Hamburgo en Alemania, se había incautado un cargamento de cocaína dentro de un contenedor despachado en el puerto capitalino.

En el inicio del juicio realizado ayer, Ferrero sostuvo que conformó un equipo para determinar si efectivamente la cocaína incautada en el puerto de Hamburgo había sido cargada en Uruguay o el contenedor había sido “contaminado” en algún otro puerto.

Según la fiscal, el contenedor debía ser transportado en tránsito a través de Hamburgo y Amberes (Bélgica) con destino a Milán (Italia). La droga incautada estaba acondicionada en 211 bolsos deportivos. Los precintos que poseía el contenedor eran los originales y estaban intactos. Ello indica que el contenedor no fue abierto en tránsito luego de haber sido cargado en Uruguay.

El silo donde se cargó la droga tiene puerta rota

El contenedor en donde fueron incautadas las 4,5 toneladas de cocaína permaneció un día y medio “guardado” en un silo que no posee ningún tipo de resguardo en materia de seguridad. No hay alambrado perimetral ni portera o portón de acceso al predio o cámaras. Incluso el galpón donde quedó la chata con el contenedor cargada todo el fin de semana, si bien se tranca por dentro, la puerta de acceso al mismo posee la cerradura rota, por lo que cualquiera que sepa esto puede ingresar al mismo, señala la Fiscalía. El acusado pagaba la luz del silo. “Estos detalles los conocía”.

Testimonio contradictorio del empresario acusado por Fiscalía

Las incongruencias en la declaración del empresario de iniciales M.M. fueron claves para que la Fiscalía y los investigadores detectaran que participó en la logística del traslado a Europa del enorme cargamento de cocaína.

M.M. compró entre 400 y 500 toneladas de soja a granel a la empresa A., ubicada en Los Cerrillos. M.M. iba a retirando la mercadería con destino a la exportación. La empresa A. no solo le vende soja al empresario acusado, sino que también le efectúa servicios de traslado de contenedores. Ante la Fiscalía, el empresario M.M. no pudo explicar la razón por la cual decidió cargar un contenedor en San José y tres en Los Cerrillos, siendo que el destinatario de toda la carga era el mismo. Como coartada, el acusado dijo que esa decisión se debió a que la empresa naviera había cambiado en forma repentina los cut off (cierre del plazo de la documentación de un flete). Sin embargo, surge de la documentación y de las declaraciones que tal cambio no fue abrupto.

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