Tras ocho meses de investigación, la Policía y la Fiscalía realizaron 16 allanamientos en el marco de la Operación Famur., lo que terminó en la condena de cinco hombres y la imputación de un sexto. Descubrieron que entre tres de ellos había un negocio de tráfico de armas, por el que llegaron a gestionar la compra de un arma de "última generación" por un valor superior a los $ 100 mil. Uno de ellos, junto a otro hombre, se dedicaban además a vender cocaína. Los restantes dos condenados fueron responsabilizados por tener un arma sin autorización y un chaleco policial robado.
Las autoridades llegaron a esta información gracias a testigos de identidad reservada, meses de vigilancia e interceptaciones telefónicas.
La Fiscalía de Estupefacientes de 2do Turno explicó en la audiencia, que fue presenciada por El País este martes, que él le comunicó a dos de los condenados —uno recibió una pena de un año de libertad vigilada y el otro ocho meses— que había encargado un arma "MOS de la quinta generación", que según Fiscalía esto implica que es "de última generación". A uno de ellos le ofreció comprarla a medias para luego revenderla. Le habló en esa comunicación de un precio de "106 o 107 mil pesos". Se trata de un arma profesional, semi automática, que tiene un sistema de mira óptica, y por eso tiene un costo elevado para lo que es el mercado local en donde las armas comunes tienen un precio sensiblemente menor.
A su vez, la Fiscalía detectó que el hombre al que el principal condenado le ofreció comprar el arma a medias, le ofrecía armas a otras personas. En una comunicación, por ejemplo, prometió a un tercero "rescatarle un (arma calibre) 38 por 20 palos", refiriéndose a que el costo sería de $ 20 mil. En otra conversación dijo que él prefería las armas más chicas porque "tenía una Bersa, pero es muy grande y no es manuable". También se lo vinculó a un episodio ocurrido en noviembre pasado en que se dispararon tiros y una persona resultó lesionada.
Esta arma MOS de "última generación" también le fue ofrecida a un segundo hombre, también condenado. El principal involucrado le dijo que tenía una "19 a 110 mil, nuevita, sin rayas y con un pegotín al costado". Cuando allanaron el domicilio de este posible comprador, los recibió su pareja, quien inmediatamente lo llamó por teléfono. Él le dijo —según Fiscalía— que se descartara de las armas que tenían, pero la Policía evitó que esto sucediera. Se le incautó una pistola Glock, dos cargadores comunes y uno extendido, y 183 cartuchos. A su vez, en su celular encontraron fotografías con varias armas.
Aparte, el principal condenado tenía contacto con un tercer hombre, que fue el único resultó imputado (él defiende que es inocente). Se trata de un expolicía. De acuerdo al relato fiscal, hablaban sobre vender drogas y el punto en el que se encontrarían para pactar los detalles de la operación.
El principal acusado fue detenido en su domicilio en el barrio Malvín Norte. Se le incautaron dos cartuchos calibre 233, un bidón con monedas, una boquilla de cañón de arma de fuego y un auto de color blanco. Tenía dos celulares, pero rompió uno al momento del allanamiento. Adentro del vehículo encontraron 40,20 gramos de cocaína.
Por otra parte, hubo otras dos condenas a hombres por otros motivos. Uno de ellos tenía un revólver sin autorización. Aseguró que lo compró en la feria de Piedras Blancas a 10 mil pesos "para defenderse". El segundo tenía en su domicilio un chaleco policial hurtado (él obtuvo la pena más alta, que fue tres años, dado que tenía antecedentes penales).
Por último, se imputó al expolicía por, presuntamente, vender drogas en acuerdo con el principal condenado. La Fiscalía leyó una conversación del 6 de febrero en la cual un comprador le reprochó que "la otra vez le había traído talco", es decir, cocaína demasiado diluida. A su vez, le incautaron 22,44 gramos de esa sustancia y 15,18 gramos de otro producto que se utiliza para "estirar" la droga.
De acuerdo a información difundida por Interior, en el marco de todo el operativo se incautó cinco armas de fuego, entre ellas la de "última generación", 650 vainas, 572 cartuchos, dos granadas (una química y la otra explosiva), dos chalecos, 18 cargadores, dos chalecos balísticos, 24 envoltorios de diferentes drogas, dos balanzas, 22 celulares, 85 mil pesos, un auto y una bicicleta.