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Cayó tras cometer 14 estafas en redes sociales; era el brazo ejecutor de una organización internacional

Una mujer de 22 años fue condenada a 14 meses de libertad a prueba y era la encargada de cobrar ventas falsas que se promocionaban por Facebook.

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Fiscalia Letrada Departamental de Pando
Fiscalía y defensa llegaron a un acuerdo en un proceso abreviado y la joven no irá a una cárcel.
Foto: Gianni Schiaffarino

El pasado lunes fue condenada mediante acuerdo abreviado una mujer de 22 años que actuó como intermediaria en al menos 14 estafas a través de internet. Si bien su caso ya se cerró, la investigación continúa con el objetivo de encontrar a los autores intelectuales de las maniobras, los cuales se sospecha que operan desde el exterior.

Luego de varios meses de realizada la formalización, este lunes se llevó a cabo una audiencia que finalizó con el proceso de la joven. La condenada admitió su responsabilidad y fue sentenciada a cumplir con 14 meses de prisión, que podrá reemplazar por el régimen de libertad a prueba.

Según explicaron fuentes del caso a El País, que la condenada sea primaria absoluta -no tiene ningún tipo de antecedentes- y que haya colaborado con la investigación fueron factores claves para que la joven no fuera enviada a una cárcel.

Los informantes señalaron como otro aspecto fundamental que ella “no era quien movía los hilos” de las maniobras, sino que actuaba como intermediaria.

La principal hipótesis que tiene la fiscalía de Canelones de 2° Turno, a cargo de Luján Gómez, es que los autores intelectuales de las estafas no operan desde Uruguay. Por este motivo, se puso en curso una nueva investigación que tiene como objetivo ubicar a estas personas.

Maniobra

Todo se movía a través de redes sociales. En primer lugar, la joven ahora condenada dijo haberse interesado por un anuncio que vio en la red social Facebook, que convocaba a gente que estuviera buscando trabajo. Luego de algunas conversaciones, aceptó y pasó a mantener contactos por medio de WhatsApp.

Su interlocutor -que tenía un número de teléfono correspondiente a otro país- le indicó que su tarea consistiría en recibir giros de dinero a su nombre, para luego mandarlos a una cuenta bancaria también del exterior.

Si bien la condenada declaró en primera instancia “no conocer” que el dinero que recibía se conseguía a partir de estafas, luego asumió su responsabilidad.

estafa
Estafas por redes sociales.
Foto: Estefanía Leal

Lo que hacían los estafadores era poner en venta electrodomésticos y consolas de videojuegos a través de Marketplace -la plataforma para vender productos en Facebook. Obviamente, quienes compraban y pagaban nunca llegaban a recibir aquello que habían adquirido.

Como intermediaria de todo esto se encontraba la joven ahora condenada, quien era la que recibía el dinero de las compras, el que luego giraba a una cuenta en el exterior.

Su versión, que luego se vino abajo con el transcurso de la investigación, fue que “no sabía” de dónde provenía el dinero, porque “únicamente” le avisaban cuándo y dónde lo tenía que retirar, y a qué cuenta hacer el giro.

Según pudo saber El País, la primera estafa en la que participó la mujer fue en setiembre de 2023. Consiguieron llegar a ella y detenerla gracias a familiares suyos que se dedicaban a lo mismo.

Existe preocupación entre los investigadores por la existencia de publicaciones similares a las usadas por los estafadores, que “pueden hacer caer a personas en contexto vulnerable y con necesidad económica”.

Además, señalaron que las personas que continúan siendo buscadas “tienen todo estudiado” y “siempre buscan obstaculizar lo máximo posible la investigación”.

ADEMÁS

Ofrecían préstamos falsos por Facebook

Además de los productos que ofrecían de forma engañosa a través de Facebook Marketplace, los estafadores también promocionaban “préstamos a sola firma”, algo que preocupa especialmente a investigadores y autoridades. La fiscal del caso, Luján Gómez, señaló a El País que existe una “profesionalización de los delincuentes, quienes emplean nuevas formas de estafa, “cada vez más creíbles” para los usuarios. En algunos casos donde participó la joven de 22 años condenada, enviaban a los “clientes” a través de WhatsApp imágenes de contratos “que parecían reales”, para luego hacerles girar parte de la plata a modo de adelanto o como pago a escribanos. “Algunos llegaron a depositar en total cerca de $ 50.000 pensando que les iban a prestar $ 200.000”, dijo una fuente.

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