OTRO ESCÁNDALO

Intendencia iniciará investigación por coimas para conseguir libretas

Un particular hace de nexo entre los choferes y la IMM y cobra $ 7.000 por trámite.

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Nuevo plan de la IMM. Foto: N. Pereyra

Montevideo no está exento de las ilegalidades constatadas en Canelones por el caso de la entrega de libretas de conducir por parte de funcionarios municipales.

“¿Cómo andás?, te habla Roberto, lo tuyo ya está casi pronto, necesitaría que me mandes un giro así ya vamos arreglando el tema”, le dijo un hombre que lleva a cabo la maniobra a otro que necesitaba de urgencia su licencia de conducir.

Roberto hace sus “negocios”, según dijo, por fuera de la Intendencia de Montevideo. Él es el nexo entre los funcionarios de la IMM que entregan las libretas y aquellos que la requieren.

El País se contactó con el hombre, en varias ocasiones y usando distintas personalidades falsas, para dejar al descubierto las reiteradas maniobras que se llevaban a cabo.

“¿Qué es lo querés vos, profesional o común?”, preguntó Roberto al periodista que lo llamó para consultarle sobre la posibilidad de conseguir rápidamente una libreta de conducir.

Es sistemático, una vez que Roberto sabe que lo llaman por “el negocio”, trata de ser escueto en sus palabras y pregunta como si atendiera un almacén de barrio: “¿De cuál querés?, ¿para cuándo la necesitás?, ¿es urgente?, ¿la necesitás para trabajar?”.

Luego da las indicaciones precisas para que le hagan llegar el dinero, ya sea de forma personal, en efectivo, o a través de una transferencia bancaria.

“Esto te va a demorar unos 20 días, si necesitás solo la amateur son $ 7.000, tenés que mandar primero la mitad de la plata, y ahí ya empiezo los trámites, después te aviso en qué momento tenés que ir al oculista”, explicó el hombre a una de las personas que lo llamó para concretar la maniobra.

“El oculista corre por cuenta tuya también, ahí le vas a tener que pagar la suma de $ 906 (...) y lo restante, que son $ 3.500, los tenés que llevar cuando vayas a firmar en la Intendencia. Si no tenés los $ 3.500, entregás lo que tengas y después, cuando vayas a que te den la libreta, tenés que tener todo el resto”, concluyó Roberto en una de las conversaciones.

Uno de los personajes que simuló El País para constatar la maniobra del intermediario y de los funcionarios de la Intendencia, alegaba ser un trabajador que manejaba camiones pero que tenía muy baja visión.

“Quiero renovar la libreta profesional, pero como tengo problemas en la vista me hicieron problema, por eso te llamé”, comenzó explicando el personaje al negociador. El hombre sentenció (tal como consta en las grabaciones en poder de El País): “No siendo ciego, no vas a tener problema con nada”.

Roberto explicó que “cuando vayas al oculista yo te presento y ahí seguís los trámites con ellos”.

Las maniobras siempre son iguales. Tiene un speech armado que repite una y otra vez. Cuando siente que puede estar conversando con alguien en quien no confía, comienzan los interrogatorios: “¿Vos de dónde sos? ¿Quién te dio mi número? ¿Por dónde vivís?”. Según dijo, “nunca se sabe lo que puede pasar con esto”.

En este caso, al personaje que alegó sufrir de baja visión le ofreció un encuentro “mano a mano”, para ver bien cuál era el problema ocular. El encuentro que nunca se llegó a concretar, fue arreglado en la calle Coronel Raíz esquina José Batlle y Ordoñez.

Una fuente vinculada a la división de tránsito de la Intendencia de Montevideo confirmó a El País que estos hechos se están dando desde hace un tiempo, y que “siempre se habla antes con el que va a levantar la libreta, para que ya sepa como es el proceso adentro de la Intendencia”. Consultado sobre por qué no se denunció debidamente está irregularidad, la fuente contestó que “es un poco por miedo, y otro poco porque después podés tener problemas”, aunque no especificó cuáles.

El hombre que recibe el pago afuera de la Intendencia y que luego arregla el proceso de entrega de las libretas con funcionarios que trabajan en la comuna, aseguró -en el último diálogo que mantuvo con El País- que cuando se concreta el día y la hora de la entrega, “llevás la otra mitad de la plata, después pagás en la caja lo que corresponde, te sacan la foto y te vas con la libreta calentita en la mano”.

El País se contactó en la tarde de ayer con jerarcas de la Intendencia para consultarlos por el tema. Uno de los entrevistados, que pidió no develar su identidad, aseguró que “ni bien se sepan los detalles que serán publicados por el diario abriremos una investigación administrativa”.

Por su parte, otro de los consultados señaló que si bien no estaban al tanto de estas maniobras, “nunca está de más que desde afuera se investigue y se denuncie, porque como es de público conocimiento, lo que pasó en Canelones fue por una denuncia que comenzó de manera particular y que terminó con la detención de personas”.

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