Tras los asesinatos en un hospital y una mutualista, el Ministerio de Salud decidió auditar los CTI para evaluar su funcionamiento. Los médicos denuncian desde hace al menos tres años que en esas unidades no se cumplen normativas básicas.
Los homicidios ocurridos en el Hospital Maciel y la mutualista Asociación Española hicieron que todo el sistema sanitario quedara bajo sospecha. De pronto todos se preguntaron si existían controles, si se respetaban las normativas, si había protocolos de seguridad. Una de las primeras medidas que tomó el Ministerio de Salud Pública (MSP) fue la de ordenar una auditoría en los Centros de Terapia Intensiva (CTI) de todo el país para evaluar su funcionamiento y comenzar a despejar las interrogantes.
El ministro de Salud, Jorge Venegas, dijo a El País que ya tiene los resultados preliminares de estas inspecciones que el MSP realizó en más de 100 CTI de todo el país. Venegas destacó que el informe revelará, entre otras cuestiones, cuántas unidades intensivas cumplen con los mínimos recursos humanos y de infraestructura.
Sin embargo, sin necesidad de auditorías, el Sindicato Médico del Uruguay (SMU), y en particular la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva (SUMI), llevaba por los menos tres años avisando a las autoridades sanitarias sobre las irregularidades que enfrentaban estos servicios: una inadecuada dotación de médicos, déficit de camas, la no exigencia de título de especialista para ocupar cargos de intensivistas.
"Queremos decir enfáticamente que la SUMI y el SMU no sólo tienen respuesta para los cuestionamientos actuales, sino que ya los teníamos y que hace mucho que trabajamos para solucionarlos, dijo a El País el vicepresidente de SUMI, Gustavo Grecco.
"Nosotros cumplimos en denunciar y exigir. Y lo tenemos documentado", afirmó el especialista y lamentó la escasa respuesta de las autoridades sanitarias a sus planteos.
Los médicos vienen alertando de los problemas en el cumplimiento de la normativa que rige el funcionamiento en los CTI desde el año 2009.
Tuvieron reuniones con el exgerente general de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), Enrique Buccino, con el exdirector general de Salud, Gilberto Ríos, y contactos telefónicos con el actual titular de esa dirección, Yamandú Bermúdez.
En un mail de circulación interna entre los intensivistas, fechado el 14 de septiembre de 2009, se hace un resumen de una de estas reuniones. Allí se expresa que existía "preocupación de la Sociedad de Medicina Intensiva respecto a la existencia de pacientes críticos que no reciben la asistencia adecuada y ven demorado su ingreso (a veces por muchísimas horas) a una Unidad de Cuidados Intensivos donde recibir el tratamiento correcto".
En otro correo, también de 2009, se habla de un "déficit real de camas de CTI en los Hospitales de ASSE que se arrastra desde hace varios años" y apunta que se le planteó a las autoridades la "preocupación por la falta de cumplimiento de la normativa vigente en numerosas instituciones de nuestro medio, tanto en Montevideo como el interior, así como en los subsectores público y privado".
El mensaje agrega que los aspectos relevantes mencionados a los jerarcas fueron la exigencia del título de especialista para trabajar en medicina intensiva y la relación cama habilitada/médico de guardia.
Estos dos aspectos, denunciados hace tres años, siguen sin resolverse, señaló Grecco.
Precisó que desde el año 1998 quedó establecida la exigencia del título para trabajar en medicina intensiva, pero "eso no se cumple en todos los lugares, en especial en el interior del país".
Grecco dijo que hay hospitales y mutualistas que contratan a médicos intensivistas que tienen dos o tres semestres de posgrado (son seis en total) o que no han rendido la prueba final. "El título es un estándar mínimo de calidad. Eso al paciente le asegura que quien lo está asistiendo tiene las competencias necesarias para brindarle la mejor atención", señaló Grecco.
El médico estimó que hay un 20% de cargos de medicina intensiva que se ejercen sin completar el título.
"Que el MSP cumpla su rol y ponga un plazo para que haya médicos con el título. Queremos que el ministerio ejerza su rol de fiscalizar para que la medicina intensiva se ajuste a normativas", reclamó Grecco.
DOTACIÓN. Otro de los aspectos que preocupa, y también fue denunciado a las autoridades sanitarias, es la dotación de médicos en los CTI.
La normativa establece que cada intensivista debe tener no más de ocho pacientes a cargo en Cuidados Intermedios y no más de cinco en Terapia Intensiva. Estos números no se respetan en los hechos.
"Si tengo 12 pacientes a cargo a alguno lo voy a ver mal y puede haber errores. Hay mutualistas grandes donde la relación entre la cantidad de pacientes y el médico que los asiste no se cumple", denunció el vicepresidente de la SUMI.
"No es una queja para lograr más puestos de trabajo", aclaró, "es para asegurarle al paciente que tenga un recurso humano calificado y en condiciones. Le exigimos al Ministerio de Salud que controle que se cumpla con esa normativa en instituciones que por ahorrarse un sueldo no trabajan con la dotación de profesionales necesaria".
Otro incumplimiento denunciado que se verifica en varios hospitales y mutualistas es el no envío de la información sobre morbimortalidad en los CTI a una comisión del MSP que recopila esos datos con fines estadísticos.
Ateneos en medicina intensiva
Una de las reivindicaciones de la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva (SUMI) es el desarrollo de la Educación Médica Continua para la discusión de casos clínicos en ateneos, y actualización permanente de la evidencia científica disponible. Los médicos sostienen que esto es una cuenta pendiente en el sistema sanitario, y que sin embargo debe ser visto como un " componente indisoluble del trabajo diario" ya que permite al paciente y a las Instituciones "tener garantías de que la práctica médica en medicina intensiva es de la mejor calidad a la cual puede hoy acceder el país". En esa misma línea, el Sindicato Médico del Uruguay (SMU) está reclamando que se habilite la posibilidad de realizar autopsias clínicas en casos en los que no sean claras las causas del deceso de un paciente.
Los intensivistas reclaman reestructura en su trabajo
Desde la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva (SUMI) se sostiene que han realizado numerosas encuestas que documentan la disconformidad de los intensivistas con la calidad de su actividad laboral, y no sólo en términos de remuneración.
Las consultas dan cuenta del deterioro de la satisfacción que el colectivo percibe por su trabajo a través de los años. Los intensivistas están discutiendo una serie de puntos para plantearle a las autoridades con la idea de mejorar sus condiciones laborales.
Entre otras cosas, proponen la incorporación del concepto de "longitudinalidad" a través de la creación de cargos de alta dedicación.
Según se explica en un documento borrador al que accedió El País, estos cargos deben ser considerados una meta asistencial a alcanzar en determinado período de tiempo y su implementación progresiva debe hacerse respetando derechos laborales adquiridos de los intensivistas de más edad.
También piden que exista una "regulación de las guardias semanales a realizar, de tal manera que sea obligatorio el descanso después de una guardia de 24 horas".
"Esto implica una compensación económica tal que el médico no se vea obligado, para mantener sus ingresos, a `enganchar` guardias en jornadas maratónicas que tienen un alto impacto en deteriorar la calidad de vida y favorecen el error médico", dice el documento.
Otra reivindicación es la regulación del mercado laboral con limitación por edad al régimen de guardias nocturnas, "implementando de esta manera mecanismos a través de los cuales la experiencia de estos colegas sea aprovechada en otras instancias asistenciales, dejando el trabajo `duro` para los colegas que recién ingresan al mercado laboral".