ROMA.- El clima de final de pontificado que se vive en Roma se intensifica con el pasar de los días. "Sé que no viajaré más", confesó Juan Pablo II recientemente a sus más íntimos colaboradores. Y agregó: "Eslovaquia fue mi último viaje internacional".
Tristes, pero realistas, estas frases del infatigable "Papa viajero", que a los 83 años parece cada vez más consciente de que se están agotando sus fuerzas, aparecieron ayer en el diario La Repubblica, en un artículo del vaticanista Marco Politi.
Aunque está previsto que el Pontífice haga un nuevo viaje el martes próximo, cuando por medio día peregrinará en helicóptero al santuario de la Virgen del Rosario, en Pompeya, al sur de Nápoles, es verosímil que Karol Wojtyla haya reconocido que ya no emprenderá misiones internacionales.
En una etapa de su vida marcada por el dramático y visible empeoramiento de sus condiciones físicas, la frustración que el Santo Padre debe haber sentido en el último viaje a Eslovaquia (del 11 al 14 de este mes), cuando casi no pudo comunicarse con los fieles, no sólo debe haberle hecho admitir: "Ya no viajaré más", sino también decidir, con total lucidez, que era hora de preparar su sucesión.
De ahí que resolviera, como anunció anteayer, adelantar el consistorio que tendría que haber celebrado en febrero de 2004 al 21 de octubre próximo, cuando asumirán 31 nuevos cardenales. "El Papa siente que se está muriendo y quiso dejar todo listo para la transición", dijo a LA NACION una fuente vaticana.
Así como en los últimos años el Papa logró hacer valer su determinación para seguir viajando pese a la oposición de sus médicos, también al convocar a las apuradas el noveno consistorio de su pontificado impuso su voluntad.
Trascendió que muchos miembros de la Curia intentaron convencerlo de no llamar el consistorio hasta diciembre o enero. ¿Por qué? Porque el 15 de octubre comenzarán las celebraciones por el 25° aniversario de su pontificado, que al frágil Papa le significarán una más que extenuante maratón de compromisos, que culminarán el 19.
Pero el debilitado Pontífice no quiso oír razones y prefirió aprovechar que los cardenales de todo el mundo ya habían sido convocados a Roma para festejar su cuarto de siglo en el trono de Pedro, para efectuar de inmediato el noveno consistorio de su pontificado.
Al respecto, entre los 31 cardenales designados Juan Pablo II se reservó uno in péctore y ayer nombró arzobispo a su fiel secretario privado, monseñor Estanislao Dziwisz. Así, quedaron en la nada las conjeturas que indicaban que este virtual hijo espiritual del Papa podría ser el "cardenal secreto". El nombramiento in péctore es una prerrogativa del Papa, que muchas veces no publica los nombres por razones políticas de la Santa Sede o para proteger al prelado en cuestión. Por esto, vistas las malas relaciones con Pekín, todo parecería indicar que el "cardenal secreto" podría ser el arzobispo de Hong Kong.
Los "nuevos príncipes"
Mientras que todos los diarios italianos dedicaron gran espacio a los "nuevos príncipes" de Wojtyla, es decir, a los 31 cardenales anunciados anteayer, algunos se atrevieron a mencionar a los presuntos "papables" de la nueva tanda de purpurados.
Luigi Accatoli, vaticanista del Corriere della Sera, consideró "papabile" al arzobispo de Florencia, Ennio Antonelli, un hombre de 64 años ligado al movimiento de los focolarinos, que durante seis años fue secretario de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI). "Es un hombre bueno, que establece una óptima relación con la gente, pero que ha sufrido mucho en las oficinas de la CEI y en la relación con la Curia romana: no está hecho para el poder", escribió. "Aunque es imposible atribuirle simpatías políticas -agregó-, es muy decidido cuando se trata de justicia y paz. Podría ser propuesto en un cónclave que necesitara a una figura tipo Juan Pablo I o Pío X; es decir, un candidato totalmente ajeno a la experiencia curial y diplomática."
Marco Politi, de La Repubblica, mencionó que "Francia podría haber encontrado un papabile " con monseñor Philippe Barbarin, arzobispo de Lyon, que se destaca no sólo por estar entre los más jóvenes del Colegio Cardenalicio (nació en 1950), sino también por ser "muy activo en la pastoral juvenil y en la organización de encuentros con la Biblia, muy deportista y un gran comunicador".
A diferencia de sus colegas, Orazio Petrosillo, experto en cuestiones vaticanas de Il Messaggero, no consideró que hubiera buenos candidatos entre las nuevas púrpuras, y volvió a insistir en que entre los italianos, el gran favorito sigue siendo el cardenal Dionigi Tettamanzi, arzobispo de Milán. "Puede hacer converger sobre su nombre los dos tercios necesarios de los votos (del cónclave)", estimó.
Aunque el clima de final de pontificado se intensifica con el pasar de los días, también hierven los preparativos para los festejos por el 25° aniversario del Papa. Ayer trascendió que para esta ocasión Juan Pablo II regalará 500 euros a cada uno de los 4000 empleados (entre laicos y eclesiásticos) de la Santa Sede. Se trata de la segunda vez que el papa polaco decide dar un premio especial, ya que también en 1998, en ocasión del XX aniversario, hizo lo mismo.
En un ambiente de final de pontificado, en el cual el Papa confiesa que ya no viajará más y prepara su sucesión, la agencia ANSA recordó que también es tradición de la Curia romana (el gobierno del Vaticano) pagar salario doble cada muerte de Papa. Según explican los anales de la Santa Sede, el porqué de esta costumbre se remonta a varios siglos, y es bastante curioso: se pagaba doble sueldo para evitar saqueos y pillajes en los departamentos papales, cuando expiraba el pontífice reinante. La tradición del doble sueldo se cumplió en 1978, después de que el 6 de agosto falleció Pablo VI, pero no tras la precoz muerte de Juan Pablo I, el 28 de septiembre de ese mismo año, después de 33 días de reinado, cuando sólo se decidió pagar un premio de unos cientos de miles de liras.
Números viajeros
102: es el número de viajes que emprendió el Papa, en los casi 25 años de pontificado.
1.170.000: es, aproximadamente, la cantidad de kilómetros recorridos por el Santo Padre en ellos.
29: es el número de vueltas al mundo al que equivalen los kilómetros recorridos, un número similar al de tres viajes de la Tierra a la Luna.
131: es la cantidad de países visitados por Juan Pablo II desde que asumió como jefe de la Iglesia, en 1978.
2: es el número de veces que visitó la Argentina. La primera, en junio de 1982, cuando finalizaba la Guerra de las Malvinas. La segunda, en abril de 1987, cuando reunió a más de un millón de personas en la avenida 9 de Julio.
2420: es la cantidad aproximada de discursos que pronunció durante sus viajes.
580: es el número de días que pasó fuera del Vaticano, lo que equivale a cerca del 7% de su pontificado.