El Ministerio de Salud Pública (MSP) planea flexibilizar algunas de las condiciones de habilitación de residencias de ancianos, conciente de que la actual legislación sólo puede ser cumplida a "rajatabla" por un escaso número de establecimientos.
El sector de las casas de salud está regulado por la ley 17.066, de 1999, que determina exigentes criterios en materia de planta edilicia, equipamiento, iluminación, espacios verdes y recursos humanos. Técnicos de anteriores administraciones habían admitido que si se aplicara al cien por ciento esa norma, se debería clausurar a la gran mayoría de los establecimientos operativos, sin que existan además locales alternativos para reubicar a los internados.
Se trata por otra parte de un sector en el que hay un alto grado de "informalismo" y en el que existen muchos establecimientos que están a cargo de familias. En las últimas semanas, el Ministerio intimó a los propietarios de establecimientos a comparecer en sus oficinas, luego de detectar que poseía una baja cifra de locales registrados. La cartera apenas tenía los datos de unas 150 casas de salud, cuando existirían en el país más de 1500.
El director nacional de Salud, Jorge Basso, explicó a El País que la cartera se centrará principalmente en la vigilancia de las condiciones alimenticias y sanitarias de los internados, pero admitió que habría un grado mayor de tolerancia con algunos elementos de la estructura edilicia o de infraestructura. "En lo que seremos inflexibles es en que exista un médico responsable, que existan buenas condiciones higiénicas, asistenciales y de alimentación", explicó el técnico. Basso dijo que se buscará reconvertir a los establecimientos e introducirlos en un proceso paulatino de habilitación y de "acreditación" de acuerdo a un "estándar básico" de calidad".
En los últimos años, el sector estuvo en el "ojo de la tormenta", luego de haberse detectado establecimientos en muy malas condiciones higiénicas e internados sometidos a violencia psicológica y robos. Estos casos motivaron incluso procesamientos.
INSPECTORAS. Por otro lado, con el fin de mejorar su capacidad de inspección, el MSP incorporará a su plantilla a un grupo de enfermeras universitarias. La cartera también está abocada a una revisión y actualización de todas las normas de habilitación y control de calidad de los servicios de salud.
El rol de "policía sanitaria" del MSP es el que ha sido más cuestionado en los últimos años e incluso fue el precipitador de algunas de las renuncias de los ministros de Salud de la anterior Administración. Con el objetivo de intentar fortalecer la capacidad inspectiva del organismo, las autoridades firmarán próximamente un convenio con la Facultad de Enfermería.
Las profesionales universitarias recibirían una capacitación especial por parte del ministerio y se abocarán principalmente a inspeccionar residenciales de ancianos y policlínicas del primer nivel de atención.
"Las licenciadas en Enfermería tienen formación en administración de salud, por lo cual creemos que presentan las condiciones para apoyar el rol de rectoría del ministerio", explicó Basso a El País. El jerarca destacó que la iniciativa se inspira en la experiencia del Fondo Nacional de Recursos (FNR), que ha incorporado a las enfermeras en funciones de auditoría con buen resultado.
El MSP está rediseñando los criterios de las inspecciones en base a criterios de complejidad y cree que este tipo de recurso humano tiene un perfil adecuado para actuar en el primer nivel —policlínicas y centros zonales— además de casas de salud. "Yo creo que en este tipo de servicios no tiene sentido trasladar al interior a un cuerpo de inspectores de Montevideo, sino trabajar de forma desconcentrada", apuntó Basso.
La cartera también buscará coordinar las inspecciones con otras áreas del Estado, de modo de aprovechar la capacidad ya creada y no superponerse. En el caso de las casas de salud, ha realizado visitas en conjunto con la IMM.