Urudata y Universidad ORT Uruguay firmaron un convenio que permitirá a estudiantes e investigadores de la institución utilizar el Urudata AI Lab —una infraestructura de inteligencia artificial privada y única en Uruguay— para desarrollar proyectos, realizar investigaciones y adquirir experiencia práctica con modelos de IA. El acuerdo busca tender un puente entre la formación académica y las necesidades que plantea una tecnología que ya está transformando la manera en la que trabajan las organizaciones.
El Urudata AI Lab funciona sobre una plataforma Nvidia AI Enterprise, provista por Hewlett Packard Enterprise, y permite ejecutar modelos de inteligencia artificial dentro de Uruguay, en un entorno aislado de Internet. Esto posibilita trabajar con información sensible o confidencial sin que los datos salgan del país, una característica especialmente relevante para sectores como la salud, las finanzas, la investigación y otras áreas que manejan información que requiere altos niveles de protección.
Para Pablo García, director de Innovación de Urudata, la iniciativa tiene además una mirada estratégica: preparar al país para la próxima etapa de desarrollo de infraestructura de inteligencia artificial. “Uno de los desafíos que enfrentamos es el tema de la IA soberana a futuro. Antel está desarrollando una plataforma que dará servicios al país, pero tenemos que generar el conocimiento, las prácticas y aprender la ingeniería de bajo nivel de cómo funcionan esos modelos”, explicó.
En ese sentido, el AI Lab busca funcionar como una plataforma a escala de la infraestructura que Uruguay podría tener en el futuro. La inversión realizada por Urudata para incorporar esta tecnología ronda los US$ 500.000 y convirtió a la empresa en el primer actor del país en contar con una infraestructura de este tipo. “Es una fábrica chiquita, un modelo a escala de lo que después tendrá Antel”, resumió García.
Inteligencia artificial aplicada a la salud
El potencial de esta colaboración ya puede verse en proyectos que combinan la infraestructura del Urudata AI Lab con el conocimiento académico de Universidad ORT Uruguay y la experiencia de organizaciones que trabajan sobre problemas concretos. Un ejemplo es el caso de Universal (Empresa del Grupo Semm), que busca explorar cómo la inteligencia artificial puede ayudar a identificar información relevante dentro de las historias clínicas.
En particular, el proyecto investiga el uso de fine-tuning —una técnica que permite ajustar un modelo de inteligencia artificial para una tarea específica— para detectar factores de riesgo cardiovascular que pueden aparecer dispersos a lo largo de las evoluciones clínicas y que no siempre son fáciles de identificar al analizar la información en conjunto.
“Desde Universal nos interesa especialmente explorar cómo la inteligencia artificial puede ayudar a aprovechar mejor la información que existe en las historias clínicas. Para nosotros es muy valioso trabajar sobre un caso de uso real, combinando el conocimiento y la investigación académica de ORT, la infraestructura tecnológica aportada por Urudata y nuestra experiencia y conocimiento del ámbito de la salud”, expresó Carolina Torrado, gerente de Innovación & AI de Universal Soluciones Tecnológicas.
Un laboratorio de IA para aprender haciendo
El convenio con ORT permitirá que esa infraestructura se convierta también en un espacio de formación. Estudiantes de las carreras de Licenciatura en Sistemas e Ingeniería en Sistemas, así como del Máster de Inteligencia Artificial, podrán desarrollar experiencias prácticas, proyectos de grado y trabajos de investigación utilizando equipamiento de última generación.
“Para los estudiantes y las facultades el enorme valor está en poder trabajar con infraestructura de punta, que es única hoy en Uruguay”, señaló Eduardo Mangarelli, ingeniero en Sistemas y decano de la Facultad de Ingeniería de Universidad ORT Uruguay.
La posibilidad de trabajar directamente sobre estos sistemas permite, además, ir más allá del uso cotidiano de herramientas de inteligencia artificial. Según García, “uno puede pensar que la IA es instalar Claude o ChatGPT y comenzar a usarla”, pero desarrollar soluciones capaces de responder eficientemente a problemas concretos requiere mucho más: configuración, optimización, conocimiento de los modelos y capacidad de aprovechar al máximo el hardware disponible.
“Un modelo mal configurado rinde cuatro veces menos que un modelo bien configurado”, graficó. Por eso, el desafío no consiste solamente en tener acceso a modelos de IA, sino en aprender a modificarlos, ajustarlos y hacerlos funcionar de acuerdo con las necesidades de cada proyecto.
Para Mangarelli, esa experiencia práctica es especialmente valiosa en un momento en el que las empresas demandan profesionales capaces de desenvolverse en entornos tecnológicos reales. El acuerdo permitirá que los estudiantes trabajen junto a especialistas de Urudata y tengan contacto con infraestructura profesional antes de finalizar sus carreras.
“Cuando pensamos en la salida al mundo laboral, este acuerdo es extremadamente importante, porque hoy uno de los desafíos que tienen los profesionales es cómo generar experiencia real antes de salir al mercado”, afirmó.
Una de las características diferenciales del Urudata AI Lab es que permite trabajar con modelos abiertos dentro de un entorno controlado. Esto amplía las posibilidades para proyectos académicos y de investigación que requieren experimentar con modelos sin las restricciones habituales de las plataformas públicas.
La infraestructura también permite que estudiantes e investigadores aprendan sobre aspectos que habitualmente quedan ocultos detrás de las aplicaciones de inteligencia artificial: cómo distribuir los recursos, cómo optimizar el rendimiento de los modelos y cómo utilizar eficientemente una tecnología que requiere grandes cantidades de capacidad de procesamiento y energía.
Preparar hoy las capacidades del futuro
Una de las principales posibilidades que abre el Urudata AI Lab es que las organizaciones puedan experimentar con inteligencia artificial sobre casos de uso reales y dentro de Uruguay, sin tener que realizar desde el comienzo una inversión en infraestructura especializada. La propuesta permite probar modelos, trabajar con datos de las propias organizaciones y analizar qué tan bien responde una determinada solución a una necesidad concreta. De esta manera, antes de avanzar hacia una implementación a mayor escala, es posible evaluar la viabilidad técnica de un proyecto, conocer sus alcances y estimar el valor que puede generar para el negocio.
Para Urudata, contar con profesionales que conozcan la tecnología en profundidad será fundamental cuando nuevas infraestructuras nacionales estén disponibles. “Queremos que los profesionales y las organizaciones estén listas para que el país entero pueda aprovechar esas capacidades el día que estén en producción”, sostuvo García.
Desde ORT, el objetivo es que la colaboración se traduzca en proyectos concretos y en conocimiento aplicable. “Ojalá podamos hablar de qué proyectos se llevaron adelante, de cuál fue el valor de aprendizaje para los estudiantes, de cuál fue el valor generado para empresas y al mismo tiempo el valor para Urudata en el proceso”, señaló Mangarelli.
Así, el Urudata AI Lab se plantea como un espacio de experimentación y aprendizaje. Hoy, la inteligencia artificial se consolida como uno de los principales motores de transformación de las organizaciones, y el desafío representa una oportunidad de desarrollar soluciones locales y adquirir experiencia sobre una tecnología que está redefiniendo la forma en que se trabaja, se investiga y se toman decisiones.