Desarme nucelar de Irán y Corea del Norte es incierto

París - Irán y Corea del Norte endurecieron sus posiciones en sus negociaciones sobre el tema nuclear: Teherán amenazó con abandonar el Tratado de No Proliferación y condicionar la venta de petróleo al apoyo que reciba en este tema, y Pyongyang anunció que no dejará su programa nuclear hasta tener un reactor que le permita generar electricidad.

Estos anuncios se producen en momentos en que la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) evalúa enviar al Consejo de seguridad de Naciones Unidas un proyecto de resolución sobre el caso iraní, y un día después de que Corea del Norte firmara una declaración en Pekín junto a Corea del Sur, China, Japón, Rusia y Estados Unidos, en la que reafirmaba su compromiso de renunciar a su programa nuclear militar y suscribir el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).

Hoy el representante iraní en las negociaciones sobre el programa nuclear, Ali Larijani, anunció que su país podría verse obligado a abandonar el TNP si se utiliza en su contra "el lenguaje de la fuerza".

"No queremos que el camino sea más difícil, pero si se quiere utilizar el lenguaje de la fuerza, Irán no tendrá más alternativa que abandonar el TNP y el protocolo adicional, y reanudar el enriquecimiento (de uranio) para preservar sus logros técnicos", explicó Larijani en una conferencia de prensa en Teherán.

Más aún, el funcionario anunció que Irán condicionará sus ventas de petróleo y otros intercambios al apoyo que los países le den en estas negociaciones sobre su programa nuclear.

"Los países que tienen transacciones económicas con Irán, especialmente en el campo del petróleo, no han defendido suficientemente los derechos de Irán", se lamentó Larijani.

"Irán decidirá la participación de sus socios en su economía en función del apoyo que le aporten en la defensa de su derecho nacional" en el terreno nuclear, subrayó.

Ayer, Estados Unidos había exhortado a Irán a reanudar lo antes posible las discusiones con Alemania, Francia y Gran Bretaña sobre sus actividades nucleares y a respetar las promesas hechas a esos países.

Frente a la intransigencia iraní, los europeos, según fuentes diplomáticas, divulgaron ayer durante una reunión del consejo de gobernadores de la AIEA en Viena un proyecto de resolución que pide a la organización que traslade esta semana el tema al Consejo de Seguridad de la ONU.

Sin embargo, será difícil encontrar un consenso en la ONU, dado que tanto Rusia como China y los no-alineados, como India, se oponen a un tratamiento del tema por parte del Consejo de Seguridad, y a eventuales sanciones internacionales, ya que temen que tales medidas provoquen una escalada de la confrontación.

Por su parte, Corea del Norte sembró hoy la duda sobre el respeto de su compromiso de renunciar al arma atómica, al poner de nuevo como condición previa para abandonar su programa nuclear militar la entrega de reactores de agua liviana para cubrir sus necesidades de electricidad.

Cuando la tinta de la declaración conjunta de Pekín, firmada el lunes, todavía no se había secado, la dictadura comunista norcoreana advirtió que no daría el primer paso en el abandono de las armas nucleares que dice poseer.

"Se nos pide que renunciemos a todo nuestro armamento, pero no hay nada a lo que podamos renunciar en primer lugar", declaró el jefe de la delegación norcoreana, Kim Gye-gwan, poco antes de partir de Pekín. "Estados Unidos puede probar que cambió su política hostil a nuestro respecto al entregarnos reactores de agua liviana", agregó.

El texto refrendado ayer indica que las otras partes "respetan" la posición norcoreana de considerar como su "derecho" el desarrollo de un programa nuclear civil. Pero precisa que "discusiones" para la entrega a Corea del Norte de un reactor de agua liviana "se podrían producir en el momento oportuno".

La entrega de este tipo de instalaciones no figuraba como condición previa al desmantelamiento del programa nuclear y el representante estadounidense en las discusiones, Christopher Hill, había declarado que "el momento oportuno sólo llegaría cuando (Corea del Norte) hubiera desmantelado de manera rápida el conjunto de su armamento nuclear y todos sus programas nucleares".

El director de la AIEA, Mohamed ElBaradei, reclamó ayer el regreso, lo antes posible, de los inspectores del organismo a territorio norcoreano.

Corea del Norte había abandonado el TNP en diciembre de 2002 y a principios de 2003 expulsó a los inspectores de la AIEA de su territorio.

AFP

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