Bienestar

Mirada clínica: Tabaquismo y cirugías, una pésima combinación

La cirujana plástica Lucía Torroba Werner nos explica qué riesgos corren los fumadores al someterse a una cirugía, cualquiera sea su naturaleza.

Joven rompiendo un cigarrillo. Foto: Shutterstock
Foto: Shutterstock

El tabaquismo aumenta el riesgo de complicaciones postoperatorias y empeora los resultados de las cirugías plásticas.

Uno de los efectos consumo de nicotina es la vasoconstricción: los vasos sanguíneos que llegan a la piel disminuyen su calibre y entonces llega menos oxígeno. Esto interfiere en la producción de colágeno, que es fundamental para la cicatrización, y que ya se encuentra disminuido en pacientes fumadores.

En las cirugías estéticas y reconstructivas, los cirujanos plásticos levantamos tejidos y los reposicionamos: a esto se le llama colgajo. Y cuando ese colgajo se coloca en su nuevo lugar, necesita mucho oxígeno (que llega a través de la sangre) para sobrevivir. La mala vascularización provocará la pérdida de vitalidad del colgajo o necrosis. Los pacientes tabaquistas tienen más riesgo de necrosis que los pacientes no tabaquistas.

Además, debido a ese problema de circulación sanguínea, las heridas cicatrizarán más lentamente, y eso aumenta las probabilidades de infección.

Por otro lado, las consecuencias de la exposición al tabaco y nicotina (en todas sus formas) incluyen enfermedades cardiovasculares y respiratorias, empeorando el riesgo anestésico quirúrgico.

Es así como un lifting facial, una abominoplastia, una lipoaspiración o una reconstrucción mamaria (por nombrar solo algunos ejemplos) tienen altas chances de salir mal, si no dejás de fumar. Yo te hablo de cirugías plásticas, pero no te engañes: el cigarrillo también puede empeorar el pronóstico de una cirugía para tu apendicitis, una cesárea, o una resolución de una fractura.

Existen consensos científicos para aconsejar la cesación del tabaquismo entre 3 y 6 semanas antes y después de una cirugía, ya que esta acción permite disminuir algunos riesgos. Pero muchos daños que el cigarrillo genera demoran más tiempo en revertir, y en algunos casos hasta no revierten. Por lo que te diría que dejar el cigarrillo para siempre es la mejor opción que tenés para disminuir riesgos de cualquier cirugía con la que puedas encontrarte en tu vida.

conocé a nuestra columnista
Lucía Torroba
Lucía Torroba Werner
Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética
Magíster en dirección de empresas de Salud
Migrante y mamá

Podés encontrar estos y otros consejos en su cuenta de Instagram.

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