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El 'sofagate' vuelve a la Eurocámara con compromiso de que no se repita más

Las autoridades de la Unión Europea hablaron sobre la situación de discriminación que vivió en Turquía Ursula von del Leyen.

Ursula Von der Leyen junto al presidente de Turquía, Tayyip Erdogan, y el presidente del Consejo Europeo. Charles Michel . Foto: EFE
Ursula Von der Leyen junto al presidente de Turquía, Tayyip Erdogan, y el presidente del Consejo Europeo. Charles Michel . Foto: EFE

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el del Consejo Europeo, Charles Michel, volvieron este lunes a dirimir el incidente diplomático que dejó a la alemana sin silla en la reunión de ambos en Ankara con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y coincidieron en que la situación no puede repetirse en el futuro.

Ante el pleno del Parlamento Europeo, Michel reiteró su disculpas públicas por no reaccionar ante la presencia de únicamente dos sillas para una reunión de tres personas en Turquía y recordó que los equipos de protocolo no tuvieron acceso previo a la sala de la reunión.

Aunque reconoció las críticas, el belga justificó su inacción porque, dijo, en aquel momento pensó que no reaccionar "evitaría crear un incidente político más serio que pondría en riesgo meses de trabajo político y diplomático que han hecho nuestros equipos" en las relaciones entre Ankara y Bruselas.

"Von der Leyen y yo mismo nos hemos comprometido a asegurar que esta situación no volverá a repetirse en el futuro y hemos dado instrucciones en esa línea a nuestros equipos diplomáticos y de protocolo", recalcó Michel.
El presidente del Consejo Europeo reafirmó su compromiso con la igualdad de género, al tiempo que prometió intentar movilizar a los Estados miembros para avanzar en directivas bloqueadas en este área y buscar progresos en la brecha salarial, estancada desde hace años en torno al 14 % en la Unión Europea.

Sobre la reunión en sí, Michel recordó que el objetivo era intentar "llevar a Turquía más constructivamente y menos negativamente hacia la UE", rebajar tensiones y hablar sobre el Estado de derecho y los derechos humanos.

"Le dijimos que estamos comprometidos a una agenda positiva pero condicionada, que presupone avances en campos como los derechos humanos, las relaciones con Grecia y la cuestión chipriota", dijo Michel, que advirtió de que "es difícil contemplar una cooperación más amplia con Turquía" si no hay avances en áreas como la libertad de expresión o la represión de partidos políticos y medios de comunicación.

Von der Leyen, por su parte, aprovechó su intervención para advertir de que situaciones como la que ella sufrió en Ankara -y más graves- las experimentan millones de mujeres cada día, pero apuntó a que ésta ha saltado a los titulares porque había cámaras y ella tiene la capacidad de alzar la voz por sus derechos.

"No puedo encontrar una justificación para cómo se me trató en los tratados europeos, así que tengo que concluir que fue porque soy una mujer. ¿Habría pasado si hubiera llevado traje y corbata?", se preguntó Von der Leyen.

Las imágenes del encuentro, dijo, "hablan por sí solas", pero "todos conocemos miles de incidentes similares, la mayoría mucho más serios, que nadie ve". "Tenemos que asegurarnos de que estas historias también se cuentan y que, una vez se han contado, actuamos", pidió la jefa del Ejecutivo comunitario.

Desde los grupos parlamentarios, el jefe de las filas populares, Manfred Weber, lamentó que, ante el objetivo inicial de mandar un mensaje de fuerza ante Ankara, el resultado fue uno de "debilidad y falta de unidad", y, desde el grupo liberal, el neerlandés Malik Azmani subrayó que Erdogan sigue "pisoteando valores fundamentales" en Europa, como la libertad de prensa o los derechos para las mujeres.

La presidenta de los socialdemócratas, la española Iratxe García, recordó por su parte que lo vivido por Von der Leyen en Ankara es una situación que "las mujeres conocemos muy bien pero que pasa desapercibida".

"Nos cuesta mucho encontrar puestos de responsabilidad, romper techos de cristal. Sé, señor Michel, que no era su intención, que quizá no se dio cuenta de las consecuencias de ese denominado fallo de protocolo. Pero ese es el problema, que no se dan cuenta. Eso es lo que hay que cambiar en nuestra sociedad, también los gestos: no bastan las declaraciones", advirtió la parlamentaria española.

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