HOGAR

Paisajismo con gramíneas: visten de ocre y le dan un toque estacional a tu jardín

Con la llegada del frío, es común ver especies que pasan del verde al amarillo, dorado o cobre. Las gramíneas, por ejemplo, pueden agregar valor estético y belleza nativa a tu jardín.

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Foto: Deposit Photo

En invierno, es común ver especies y cultivares que pasan del verde o plateado al brotar, lentamente al amarillo, dorado, naranja, cobrizo, rojizo y hasta violáceo durante la misma estación. Estos tonos agregan una estética invernal y belleza a los espacios. Por eso, cada vez más, se dejan las plantas sin podar hasta fin de la estación.

Las gramíneas son un buen ejemplo. Las protagonistas de las praderas naturales ya se ganaron un lugar en los canteros de jardines de cualquier tamaño. Son una propuesta de cultivo que reemplaza especies exóticas por nativas y dan una apariencia silvestre.

Esta especie ha generado un gran interés en el paisajismo naturalista, ya que se adapta a cualquier alternativa de jardín, aportan su belleza natural y agregan el valor estético y estructural que son muy apreciados en el diseño del paisaje.

Los cuidados en invierno

Con el crecimiento exponencial del paisajismo naturalista, se le ha dado suma importancia a la “consociación” de especies, es decir, a la asociación de plantas que pueden convivir en forma estable y persistente sin invadirse entre sí, teniendo en cuenta también su color, su forma y su porte a lo largo de las estaciones.  Al llevar estos factores en consideración, la temporada invernal pasa a ser de gran importancia para las gramíneas.

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Foto: Pixabay

La presencia de semillas en las inflorescencias suele agregar valor a sus aspectos estéticos, estructurales, y también es un aporte de granos para las aves durante esa temporada. 

Existen dos momentos importantes en el manejo de las gramíneas, representados por el corte y limpieza, según su ciclo. Hay que tener en cuenta que los canteros y praderas están generalmente asociados con otras herbáceas e, incluso, con arbustos y árboles. 

Para cualquiera de las especies, es esencial activar sus yemas de crecimiento, por efecto del aire y de la luz. Se deben evitar los “centros muertos”, que tanto afean la planta, por eso hay que cortarla a ras, en forma bien horizontal. 

Estas gramíneas deben cortarse hasta los nuevos brotes de primavera, sin dejar que estos superen los 15 cm aproximadamente (y según la especie). Lo ideal es que se permita el ingreso de aire y de luz a la partecentral, y se activen todas las yemas en forma pareja.

Este también es el momento de hacer el trasplante y división si se desea. Es importante nunca trasplantar con heladas invernales, ya que la planta es más sensible al frío. Además, hay especies que requieren acumulación de horas de frío para inducir su floración en la primavera siguiente.

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Foto: Pixabay

Finalmente, utilizando las  gramíneas, y teniendo estos cuidados la planta, es posible lograr un diseño sustentable, aprovechando los colores y la estética invernal en tu jardín.

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