Realeza

Entre 500 y 600 millones de dólares: así de desorbitante es la fortuna de la reina Isabel

Entre propiedades, joyas y objetos de arte el patrimonio de la monarca alcanza una cifra muy elevada de dinero

La reina Isabel II en los festejos de su cumpleaños 95. Foto: AFP
La reina Isabel II en los festejos de su cumpleaños 95. Foto: AFP

Isabel II cuenta con el reinado más largo de la historia y en las casi siete décadas en las que ostenta el poder, su patrimonio creció de manera exponencial, tanto que resulta incalculable su riqueza.

La monarca se preocupa por la situación económica de sus súbditos: no quiere ser una carga para la nación ni que la economía se convierta en un problema para el desarrollo de la sociedad. De ahí que, por ejemplo, en cuanto el príncipe Harry y Meghan Markle abandonaron sus deberes como royals, dejaron de cobrar sus respectivas asignaciones y tuvieron que buscar nuevos caminos para conseguir la independencia económica de la familia real.

Respecto de su riqueza, la monarca suma una enorme fortuna si se consideran sus múltiples propiedades, castillos, valiosas colecciones de arte y joyas. Por eso, es difícil calcular en términos de dinero su patrimonio. Sin embargo, el London Times Rich sostiene que la monarca cuenta con un total de alrededor de 500 y 600 millones de dólares.

Esta cantidad de dinero no es en efectivo, sino que se obtiene a partir del cálculo del valor de sus propiedades y pertenencias, como departamentos, haciendas que alquila, joyas y pequeñas casas que suele regalar a los empleados luego de su jubilación como una muestra de agradecimiento por su fiel servicio.

En cuanto a las propiedades en sí mismas, Isabel heredó una serie de castillos y palacios. Entre ellos, en primer lugar, se encuentra el de Balmoral, que se ubica en Escocia, donde abundan los bosques y las tierras de cultivo. Esta propiedad fue adquirida por la reina Victoria en 1848 y se encuentra entre las favoritas de la reina. Allí, de hecho, cuenta con una sala privada de cine debido a su afición al séptimo arte.

La finca de Sandringham, la preferida de la reina para disfrutar de los períodos festivos, es otra propiedad heredada que también fue adquirida por la reina Victoria como regalo de casamiento para su hijo Eduardo VII y su esposa Alexandra. Las fuentes indican que la monarca, además, es propietaria del palacio de Kensington y de los castillos de Lancaster, Pontefract y Tutbury, entre otros.

La Royal Trust es la institución que custodia las colecciones de arte que poseen los Windsor. Entre sus tesoros más valiosos, guardan cuadros de Vermeer, Rubens y Rembrandt y hasta dibujos únicos de Leonardo da Vinci.

Por otro lado, también cuenta con un impresionante joyero de tiaras, collares, brazaletes, broches y anillos de valor incalculable.

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