Tras invertir US$ 80.000 millones, el metaverso de Mark Zuckerberg se aproxima a su cierre

El universo de realidad virtual que en su día fue anunciado por Meta como su gran apuesta de futuro ha sucumbido tras inversiones infructuosas y el auge de la inteligencia artificial

Mark Zuckerberg, CEO de Meta.
Mark Zuckerberg, CEO de Meta.
ANDREW CABALLERO-REYNOLDS

Hace cinco años, Mark Zuckerberg proclamó que el futuro de Facebook sería el metaverso. Basado en la realidad virtual, sería un mundo digital inmersivo donde la gente podría trabajar, jugar y reunirse, afirmó. Para enfatizar su idea, Zuckerberg renombró su empresa como Meta.

Pero en los últimos meses, Meta despidió al 10% de sus empleados en la división que trabaja en el metaverso y anunció que su aplicación estrella, Horizon Worlds, un universo digital donde las personas socializan a través de avatares, estaba dejando de centrarse en la realidad virtual.

Recientemente, Meta asestó un golpe casi mortal. La compañía anunció que, desde el 15 de junio, los usuarios ya no podrán acceder a su mundo inmersivo de realidad virtual. Luego aclaró que seguiría dando soporte a ciertas aplicaciones de Horizon Worlds, pero que no añadiría nuevas.

En otras palabras, la concepción original del metaverso de Zuckerberg ha llegado a su fin.

Incluso luego de que Meta perdiera US$ 80.000 millones en su proyecto, el metaverso y la realidad virtual siguen siendo intereses minoritarios entre aficionados y algunas empresas.

Ahora Meta ha apostado fuerte por la inteligencia artificial (IA). El año pasado, Zuckerberg proclamó -otra vez- un nuevo futuro, centrado en la «superinteligencia», una forma de IA que puede convertirse en el compañero personal definitivo. Su compañía prevé invertir al menos US$ 115.000 millones este año, principalmente en esa tecnología.

Meta sigue presente en el metaverso. Horizon Worlds continúa disponible para smartphones. La empresa tiene un próspero negocio de gafas de realidad aumentada que permiten grabar videos y conversar con un asistente de IA.

Pero en septiembre, en la misma conferencia para desarrolladores donde en 2021 anunció el cambio de nombre de su empresa, Zuckerberg usó el término «metaverso» solo dos veces, ambas en los minutos finales de una presentación de una hora. Mencionó la IA en 23 ocasiones.

«Se aferraron al término ‘metaverso’ sin comprender realmente el concepto», declaró en una entrevista Wagner James Au, autor de Making a Metaverse That Matters. «Sus esfuerzos en la estrategia del metaverso parecían completamente indiferentes a lo que habían aprendido las plataformas anteriores».

Un portavoz de Meta hizo referencia a una publicación de blog de febrero que decía que la compañía «sigue siendo el mayor inversor en la industria de la realidad virtual» y que tenía «una sólida hoja de ruta de futuros cascos de realidad virtual en desarrollo».

Lentes de realidad aumentada Oculus.
Lentes de realidad aumentada de Oculus.

La búsqueda de Zuckerberg por el metaverso comenzó en 2014, cuando pagó US$ 2.000 millones por Oculus, una startup que fabricaba un casco de realidad virtual, del cual llegó a pensar que, con el tiempo, podría superar al smartphone como dispositivo de próxima generación.

Experimento fallido

Cuando estalló la pandemia de covid, la idea de interactuar con amigos y compañeros de trabajo en mundos virtuales adquirió nuevas posibilidades. Para 2021, Zuckerberg y su equipo estaba convencido de que la gente adoptaría esta visión fantástica del futuro denominada metaverso.

En octubre de ese año, el CEO anunció que cambiaría el nombre de su empresa a Meta. Indicó que los próximos años traerían consigo una mezcla de experiencias de realidad virtual y aumentada. Los mundos online y offline se fusionarían en una única realidad extendida, o metaverso.

Metaverso
Metaverso.

Parte de esa visión incluía los videojuegos, pero también se hacía hincapié en reinventar el trabajo remoto. En lugar de reunirse mediante videollamadas, la gente interactuaría como avatares en oficinas virtuales, explicó.

Pero Meta pronto se topó con obstáculos. Las primeras versiones de Horizon Worlds tenían errores. Los avatares de los usuarios, que eran versiones digitales de sí mismos, eran rudimentarios e incompletos. La mayor dificultad radicaba en que no había suficientes personas que se sumaran a la visión de Zuckerberg.

«Básicamente están dando por finalizado todo ese experimento, porque ven que intentar convertir la realidad virtual en una plataforma independiente llevaría muchos más años y muchos más ciclos de hardware», analizó Eric Seufert, analista independiente de dispositivos móviles.

Los ejecutivos de Meta han insistido en que el metaverso no ha muerto, pero el tono de los mensajes de la compañía sobre al respecto se ha vuelto más modesto.

«A veces, lo hacemos de maravilla», escribió Samantha Ryan, vicepresidenta de contenido de la división Reality Labs de Meta, en el blog de la empresa. «Otras veces, nos equivocamos. Y cuando eso sucede, analizamos los datos, consideramos las opiniones, hacemos ajustes a nuestra estrategia comercial y seguimos creciendo».

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

Mark Zuckerberg

Te puede interesar