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"A largo plazo se llegará a que la inteligencia artificial sepa hacer todo"

La española Pilar Manchón, experta mundial en esta tecnología, será la oradora principal en la próxima Gala de Endeavor.

Emprender. "Al inicio, cuando no se confía en el proyecto, hay que machacar con datos, pruebas", aseguró. (Gentileza Roku)
Emprender. "Al inicio, cuando no se confía en el proyecto, hay que machacar con datos, pruebas", aseguró. (Gentileza Roku)

El acento español está muy marcado en cada palabra. Si bien hace cinco años vive en EE.UU. donde se destaca como una de las voces referentes en inteligencia artificial (IA), Pilar Manchón nació, estudió y desarrolló su propio emprendimiento en esta tecnología en Sevilla, España.

Todo un logro si se tiene en cuenta que la ciudad se destaca por muchas características pero no por ser una meca tecnológica, comenta entre risas desde el otro lado del teléfono.

Sin embargo, eso no evitó que ya desde muy joven Manchón tuviera claro que tecnología y ciencia iban de la mano. De hecho, al iniciar sus estudios secundarios optó por física y se decantó por filología inglesa después. Y fue un año antes de graduarse, en 1997 y con 23 años, que «se enamoró» de la IA aplicada al mundo de la lingüística.

A la hora de emprender, Manchón recordó que "todo lo malo que le puede pasar a una startup nos pasó".

Hoy es VP de inteligencia artificial de Roku, una plataforma de streaming de TV. Su carrera en ese ámbito la llevó a tener su empresa, que vendió a la multinacional Intel donde se desempeñó como experta en IA, y también a llegar a ser líder de esa tecnología en el gigante de comercio electrónico Amazon por casi dos años.

Manchón visitará Uruguay como invitada principal de la Gala de Endeavor, el evento más importante de la organización el 13 de septiembre.

Previo al evento, conversó telefónicamente con El Empresario desde EE.UU. Recordó su «difícil» inicio como emprendedora, cómo le afectó el hecho de ser mujer en un ámbito de hombres y el papel que tendrá la IA en el mundo.

Amor a primera vista.

El primer acercamiento de Manchón con la tecnología de IA se concretó mientras cursaba Introducción a la interpretación. En ese momento probó herramientas que ayudaban a generar un traductor de textos artificial en forma automática. Ahí descubrió cómo la tecnología procesa el fraseo del lenguaje natural y lo «entiende». En paralelo, en varios proyectos en los que participó como investigadora se inició en el tema de la conversación digital mediante sistemas de diálogos. «Es una de las partes más complejas del procesamiento del lenguaje natural, porque implica entender, generar una respuesta y mantener una conversación. Y ahí fue donde me enamoré de esta tecnología», aseguró.

A tal punto creció ese «flechazo» que ese híbrido entre tecnología y lingüística derivó en 2003 en Indisys, su empresa de inteligencia artificial que a los 10 años de creada fue adquirida por la multinacional tecnológica Intel.

"Silicon Valley hace que el mundo parezca lento"

La velocidad a la que se mueven muchas cosas en Silicon Valley hace que otras ciudades parezcan ralentizadas, incluso si no lo están, refexionó Pilar Manchón, quién hace cinco años trabaja en esa meca tecnológica. Su visión de negocio y competencia en ese lugar es siempre global, aunque centrada en EE.UU. desde su génesis. Sin embargo, la búsqueda de recursos es muy centrada en Silicon Valley y otras zonas de alto crecimiento tecnológico del país. También reconoce que trabajar ahí tiene sus puntos «muy positivos y otros que no lo son tanto». «A esta velocidad es muy fácil obsesionarse con tus objetivos y trabajar a destajo hasta que el cuerpo aguante, y después un poquito más. Pero al final te das cuenta que la máxima ‘mens sana in corpore sano’ es fundamental para alcanzar tus objetivos. Lo importante es madurar personal y profesionalmente y nunca perder de vista tus prioridades, y esa es una de las claves del éxito».

Primeros pasos

Si bien su empresa logró captar la atención de clientes de varias partes del mundo, el comienzo no fue fácil. «Todo lo malo que le puede pasar a una startup nos pasó. Por ejemplo, al inicio uno de los socios intentó vender la idea de la empresa por su propia cuenta sin autorización», dijo Manchón, quién además tuvo que paliar otra desventaja: emprender desde Sevilla.

«Fue terriblemente difícil, prácticamente nadie apostaba por nosotros. Sevilla es una ciudad muy linda, donde se come bien, se baila, se pasa un rato estupendo, pero no es mundialmente reconocida por la alta tecnología. Ganamos un montón de concursos y proyectos, todos nos decían que era una buena idea, que tenía buena pinta, pero a la hora de la verdad nadie apostaba. Nos financiamos y desarrollamos la tecnología con becas de investigación y préstamos (del gobierno de España, universidades). A la hora de hablar con inversores del exterior una de las preguntas que más nos hacían era ¿por qué no están en Madrid o Barcelona?, ¿por qué Sevilla?», comentó.

La venta de la empresa a Intel fue una «una operación interesante», aunque reconoció que no era el mejor momento para hacerla. "Si hubiéramos esperado más seguro hubiéramos tenido más éxito, pero todo va acompañado con el nivel de ingenuidad que cada uno tiene".

En 2005, una casualidad acercó a su primer inversor privado. Al momento de validar su plan de negocios, le solicitaron la visión a un profesor de finanzas de la universidad de Sevilla. «Tanto le gustó el plan financiero que fue nuestro primer inversor», recordó. Con ese primer espaldarazo siguieron adelante y dos años más tarde, en mayo de 2007, «levantaron» unos 500.000 euros de venture capital e inversores ángeles. Fue ahí que «pegaron el salto».

Sobre fines de ese mismo año llegó su primer cliente, también de una forma muy peculiar. «Un mega concurso invitaba tanto a participantes locales como internacionales a desarrollar una solución de inteligencia artificial para la Junta de Andalucía. Era un asistente virtual para el área de salud para pedir citas en médicos y pediatras. Competimos con grandes consultoras sin tener un solo cliente, en un proyecto de millones de euros. Ganamos porque les gustó el proyecto, las ideas y el equipo. Nuestra tecnología tenía la capacidad de mantener una conversación flexible, muy natural cuando era el usuario el que marcaba el ritmo», recordó.

Conquistar nuevos clientes fue difícil, incluso en España los miraban «con inseguridad». «Los españoles a veces somos los peores, porque pensamos que lo que viene de afuera siempre es mejor. Algunos clientes llegaron a decir que seguro que nuestro producto lo hacían mejor los japoneses. Para contrarrestar esto nos basábamos en datos, pruebas y hechos. Cuando no se confía hay que machacar». Además, la experta destacó que los propios clientes fueron los que ayudaron a impulsar su negocio. «Se convirtieron en paladines de la propia empresa. Recuerdo que cuando estábamos buscando inversores y nos pedían hablar con nuestros clientes. Ellos les decían ‘claro que es buena’, con más entusiasmo a veces que nosotros. Se sentían parte de nuestro equipo, eran verdaderos fans».

Venta agridulce.

La venta de la empresa a Intel fue una «una operación interesante», aunque reconoció que no era el mejor momento para hacerla. «Si hubiéramos esperado más seguro hubiéramos tenido más éxito, pero todo va acompañado con el nivel de ingenuidad que cada uno tiene. También jugó la expectativa que teníamos de que al ser absorbidos por Intel creceríamos más rápido porque tendríamos más recursos. Nunca fue nuestra idea desaparecer, sino ser más importantes, con más impacto a nivel global ante la inminente aparición de asistentes virtuales. Hoy no vendería, esperaría a desarrollar otros productos o demandaría ciertas condiciones que se acordaron verbalmente pero luego contractualmente no quedaron reflejadas y no se hicieron», reflexiona. Por eso se anima a aconsejar a un emprendedor que esté en situación de venta a tener definido por qué quiere vender y evitar «buscar comprador» porque eso hará que éste tenga una capacidad de negociación ilimitada.

Singularidad.

En todos los espacios: sociales, personales, educativos, donde se pueda imaginar. Así va a ser la expansión de la IA a futuro, aseguró Manchón.

«Desde el punto de vista del área donde trabajo en Roku, la IA aporta al servicio para que las personas se puedan comunicar con sistemas complejos. Por ejemplo, la introducción de la voz y el lenguaje natural permitirá a los usuarios a acceder a contenidos y manejar servicios asociados a Roku de una manera más fluida y natural. Y esto se verá en cualquier otro tipo de campo, en la salud, educación, vehículos autónomos. A largo plazo se llegará a que la inteligencia sepa hacer de todo, que entienda la capacidad humana y sobre todo apuntará a la singularidad, a poder solucionar cualquier problema».

A modo de ejemplo, citó los casos de asistentes de voz cuyo protagonismo en la vida de las personas se irá acentuando a medida que se tornen más inteligentes. «Estarán más presentes en nuestra vida, porque confiaremos más en ellos, sabrán atender nuestra necesidades. En un futuro no muy lejano, la presencia de los asistentes virtuales será ubicua y los echaremos de menos si no los tenemos», remató.

Sorteó barreras y se hizo más eficiente

En su carrera por el ámbito tecnológico, Pilar Manchón dice haber pasado por momentos en que le costó «casi el doble» conseguir lo mismo que a un par masculino, una realidad que no sopesó cuando recién comenzaba. «Recuerdo que no tenía conciencia en ese momento de las dificultades que existían en el mundo tecnológico como mujer. Al emprender se puso de manifiesto mucho más al crear una empresa en un país como España. No hay persona en este campo que no haya tenido que trabajar más, demostrar más para conseguir algo igual o menor que un par hombre. Hay una situación de desventaja, de discriminación real, a veces inconsciente», Sin embargo, tomó esta dificultad como palanca para crecer. «Al final aprendes a gestionar de una manera más eficiente y eso convierte en una ventaja», remarcó.
A diferencia de sus inicios, la experta reconoce que con el correr de los años se han hecho avances, aunque se lamenta que que no sean «lo suficientemente rápido ni en las áreas que deberían». Aún queda mucho trabajo por hacer y estoy segura que la incursión de las mujeres en puestos de responsabilidad y capacidad de decisión tiene un impacto positivo», auguró.

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