Tras años de vaivenes y polémicas, la plataforma china de «moda rápida» Shein ultima los preparativos para salir a bolsa, en Hong Kong y con una valoración muy por debajo de la que se le atribuía en 2022, ante la frenada de las ventas y los aranceles.
Fundada en 2012, la fama de la firma no se dispararía hasta la pandemia, gracias al gran auge de las ventas online. En 2022 trasladó su sede a Singapur y su valoración se estimaba en cerca de US$ 100.000 millones.
En 2023, comenzó a preparar una oferta pública en Nueva York, pero el escrutinio de las autoridades por supuestos riesgos de trabajos forzados en su cadena de suministro frustró la operación. Luego, Shein apostó por Londres, pero se vio en medio de un choque entre reguladores británicos y chinos, por su vinculación con Xinjiang, región productora de algodón y foco de denuncias por supuestas violaciones de derechos humanos.
Finalmente, la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China (CSRC) autorizó en julio la salida a bolsa de Shein en Hong Kong, donde vendería 342 millones de acciones y podría empezar a cotizar en setiembre u octubre, según estimaciones de la consultora Dao Insights.
Los vaivenes habrían provocado que su valoración haya caído ahora a entre unos US$ 40.000 millones y US$ 50.000 millones.
El proceso permitió además conocer, por primera vez, las cuentas del grupo: tras ganar más de US$ 2.000 millones en 2025 -un descenso interanual del 39%-, en el primer trimestre tuvo pérdidas por US$ 99 millones y sus ingresos crecieron solo un 1,1 % con respecto a 2024.
Shein lo achacó, en parte, a la ralentización de su negocio en Estados Unidos, donde sus ingresos cayeron un 14% en el trimestre tras la eliminación de la exención de aranceles a los envíos de bajo valor.
Europa, que representa más de un 35% de sus ingresos, también podría complicarse para el grupo: desde el 1° de julio, Bruselas puso fin a la gratuidad aduanera para paquetes valorados en menos de € 150, imponiendo una tasa de al menos € 3.
Víctor Escribano
EFE